Habían caminado unos diez minutos y apenas empezaban a vislumbrar algo al final del pasillo. Durante ese tiempo ninguno de los dos había hablado. Juliet observó la espalda fornida de Jagger mientras su amigo caminaba con un paso relajado a través del iluminado corredor. La chica abrió la boca para decir algo, pero se detuvo al ver que Jagger dejaba de caminar súbitamente. —¿Qué sucede? —preguntó. Jagger le hizo una seña con la mano para que hiciera silencio. Juliet frunció el ceño y trató de escuchar aquello que molestaba a su amigo. Pasaron un par de segundos antes de que distinguiera el sonido de roca rompiéndose. —¿Qué es…? —¡Corre! —exclamó el Caído de repente. Juliet volteó y observó con pánico cómo el suelo detrás de ellos se estaba resquebrajando a una velocidad descomunal, y

