Les abro más la puerta para que puedan entrar.
—Permíteme- le quito su chaqueta, parece realmente cara, lo tiendo con cuidado en el sillón — Adriel anda buscar toallas para tí y el señor, te cambias te ropa por favor- asiente con la cabeza y se va corriendo.
—Soy Aiden- me sonríe Dios otra vez esa sonrisa-tú debes de ser la hermana de Adriel.
—Jaqueline - le tiendo una mano- mucho gusto- me la estrecha y siento qué pasa una corriente en mi brazo, retiro mi mano y me acomodo un cabello imaginario — ¿Cómo encontró a Adriel?
—Aiden me ayudo con algunas cosas- entra Adriel y trae dos toallas le da una a Aiden y la otra se seca el cabello.
—Ven aquí- le seco el cabello y los brazos -¿Con cuales cosas te ayudo?
—¿si te lo digo no te enojas?
—Primero dímelo y después vemos si me molesto o no.
Suspira —Bien, ¿Recuerdas que me diste dinero para que comprar unos dulces?- asiento—cuando estaba regresando escuche que le digas a Mario que te corrieron y no tenías para la medicinas de mamá ni para la renta, así que para ayudarte decidí vender los dulces que había comprado.
—Cariño no debiste de hacerlo- me sale una lágrima y sonrío- No te preocupes todo estará bien- le doy un beso -pero aún no me explicas ¿Cómo es que el señor te trajo a casa?- lo miro y ve a Adriel como pidiendo permiso y Adriel asienta con la cabeza, Adriel se acomoda en mis brazos y suspira.
-Como él te dijo iba a vender sus dulces y los vendió todos - lo mira- pero no se fijo que estaba quedando oscuro y se perdió- sonríe- yo estaba cruzando por ahí cuando lo ví llorando y asustado, me acerque a él y le pregunte que le pasaba, el me dijo que estaba perdido y que tenía hambre, lo ví tan triste que lo agarre de la mano y me ofecí a llevarlo a comer- niega con la cabeza- lo han educado bien porque se resistío mucho en irse con un extraño decía que su hermana le tiene dicho que no hable ni se acerque a extraños, fue un duro trabajo convencerlo es un brazo duro de roer-
—Si lo es.
—Lo convencí de ir a comer algo, se nos fue el tiempo hablando- lo mira durmiendo en mis brazos- ¿Cuántos años tiene?- me mira a los ojos y siento que estoy perdida en el bosque de sus ojos.
-Mmm siete.
—Para tener siete años es un chico muy inteligente- asiento y acaricio su cabello de Adriel -es muy bueno con los números en realidad- se sacude su cabello y sonríe.
—Si lo es, le Agradezco que lo haya traído a casa, estoy en deuda con usted.
—Por favor háblame de tú, me siento muy viejo si me hablan de usted.
—Está bien Aiden.
—Así está mejor- ve la hora en su reloj y se levanta - bueno ya es tarde será mejor que me retire, me despides de mi amiguito dile que pronto lo visitaré- me levanto con Adriel en brazos y sonrío.
—Se lo diré y una vez más muchas gracias- asienta con la cabeza y sale de la casa, acuesto a Adriel en su cama, lo tapo bien y le doy un beso en la cabeza, me acuesto alado de él y poco a poco caigo en un profundo sueño
Ya ha pasado una semana desde que me despidieron y no he conseguido empleo, ando desesperada gracias al dinero que Mario me presto pude comprar sus medicinas de mi mamá que poco a poco ha empeorado y no pude pagar la renta y ya debo ¡CUATRO MALDITOS MESES! y el propietario no se cansa de restregarlo en mi cara, como ahora que se presentó en mi casa cobrándome.
—Señorita James le informo que con este mes ya me debe Cinco meses- sonríe. maldito viejo ya lo sé no me lo tiene que recordar
—Lo se señor Castro- suspiro—pero entienda que no he podido reunir el dinero.
Me ve de pies a cabeza no me gusta la manera que me ve, es un viejo de cincuenta y algo pero tiene unos vicios no muy agradables, en pocas palabras en un viejo morboso.
—oh querida me puedes pagar de otra manera- se acerca a mí y se lame los labios—con tu cuerpo, por ejemplo- ¡¿QUÉ?! ¿escuche bien? acaso ese viejo dijo que me acueste con él
—Lo siento ¿Qué dijo? Creo que escuché mal— Sonríe y muestra sus dientes amarillos, se me va acercando hasta que me arrincona en el sofá —No me toque, si me toca grito.
—No hay nadie que te ayude- se acerca amí hasta quedar encima de mí provocando que se me alce el vestido -Ví salir a tu hermanito y tu querida madre se esta muriendo, no hay nadie para que te ayude- me empieza a acariciar mi pierna
—¡SUÉLTEME! ¡AUXILIO!-grito desesperada cuando escucho que se abre la puerta, Aiden entra y agarra del cuello al señor Castro y lo aleja de mí.
—Creo haber escuchado que la señorita dijo que la suelte- El señor castro abre los ojos.
—S-s-señor, ella se me ofreció.
—Claro que no, Usted entro a mi casa con el pretexto de cobrar la renta y se quiso aprovechar que estoy prácticamente sola, ¡ahora lárguese de mi casa!
—Ya escuchó a la señorita, lárguese.
—Tienes un mes para pagar los cinco meses con todo e intereses, si no quieres que te saque de mi propiedad.
Veo que se va y Aiden cierra la puerta, me siento en el mueble y me tapo la cara.
—¿Estás bien?
—Si.
—¿Estás segura?
—Si, estoy bien- le sonrío —Gracias Aiden, no sé que hubiera pasado sino hubieras llegado.
—Shhh, no pasó nada y es lo importante-Me sonríe —vine a ver a Adriel le traigo un regalo- me muestra un coche con control, es el que Adriel quería y a estado ahorrando para comprárselo.
—Aiden no debiste, ese juguete es muy caro.
—Me lo puedo permitir no te preocupes, es un detalle que quise darle a Adriel, la semana pasada me lo menciono y quise dárselo, hablando de Adriel ¿En dónde está mi pequeño amigo?
—Fue a la casa de un amiguito a hacer su tarea.
Tiene que ir con Manuel porque sus padres si pueden pagar el internet y permiten que Adriel haga tareas en su casa y estoy enormemente agradecida con ellos.
—Que mala suerte, quería verlo- Sonríe—Bueno, ¿Se lo puedes entregar de mi parte?
—¿No lo quieres esperar?- No sé porque pregunté eso, pero no quiero estar sola por si vuelve el señor Castro—Bueno, sino tienes cosas que hacer.
—No, no tengo nada que hacer– Sonríe y se sienta a mi lado —Jaqueline, ¿Encontraste empleo?
—Todavía no y necesito juntar el dinero para la renta sino me sacarán de aquí.
—No te preocupes ya conseguirás uno- sonríe y atrapa un cabello que tenia suelto y me lo coloca atrás de mi oreja.
—Mira a quién me encontre vendiendo dulces- Entra Mario y tiene agarrado del brazo a Adriel al verme con Aiden frunce el ceño-¿Y este quién es?
Me levanto igual que Aiden y sonrió nerviosa, no sé qué decir o hacer y no sé porque estoy tan nerviosa.
—Aiden Regresaste- Adriel sonríe y corre a abrazar a Aiden, fue tan fuerte el abrazo que caen al mueble y solo se ríen, sonrío ante la escena, no sé cómo pero Aidan se ganó muy rápido a Adriel, normalmente tarda para agarrar confianza.
—¿Y bien?
—Cierto, Mario te presento a Aiden- lo señalo -Aiden te presento a Mario, mi mejor amigo.
—Mucho gusto Mario- Le da la mano —No se porque pero te me haces conocido, ¿Nos conocemos de algún lado?
—No lo creo, bueno me voy solo vine a traer a Adriel- se va sin decir nada más.
—Bueno jovencito ¿Cómo es que estabas vendiendo dulces?, ¿No deberías estar con Manuel haciendo tarea?— pongo mis manos en la cintura
—iré con Manuel hasta en la tarde, tenía tiempo y te queria ayudar a conseguir dinero- susurra
—Mi amor, no necesitas vender dulces para ayudarme, no te debes de preocupar por el dinero- me agacho para estar a su altura —Eres un Niño y los niños no se deben de preocupar por el dinero; prométeme que ya no lo harás.
Me mira con sus ojitos color miel, esos ojitos tan parecidos a ella —te lo prometo- me abraza.
—Campeón te traje un regalo— Aiden le muestra su juguete y se vuleve loco lo habre y enseguida lo empieza a jugar
—Peque, ¿Cómo se dice?- lo regaño
-Gracias- Aiden asiente con la cabeza y sonríe.
-De nada-le revuelve su cabello.
—Me pareció escuchar la voz de Mario–sale mi mamá de su cuarto y la ayudo a sentarse
—Vino pero ya se fue- la acomodo en el sillón- y mamá deves de estar acostada- niega con la cabeza
—Ya me fastidie- ve a Aiden -¿usted es?-
—Aiden Warner- lo miro, es la primera vez que dice su apellido- mucho gusto señora.
—Es un amigo de Adriel.
—Bien, si eres amigo de mi bebé, eres bienvenido- Sonríe —Me imagino que te quedarás a comer- sonríe- Jaque es una buena cocinera- me mira y levanta una ceja
—Será un placer- suena su celular-Disculpen-contesta- ¿bueno?- escucha atentamente lo que le dicen y frunce el ceño-No hagas nada, estaré ahí en unos minutos–cuelga -Lo siento será en otra ocasión, surgio un problema en el trabajo- y no sé porque me descepciona que no se quede.
—No te preocupes, trabajo es trabajo- le sonrío -otro día será- lo acompaño a la puerta y sonrío.
—Claro que vendré a propar tu deliciosa comida, nos vemos- me da un beso en la mejilla y me quedo sorprendida—Adiós Señora, Nos vemos campeón.
—Adiós Aiden y Gracias por el coche.
—Adiós muchacho- se despiden y se va -es muy guapo.
—Si lo es- Susurro.
—Te gusta- abro mis ojos y niego con la cabeza
—Mamá apenas tiene una semana que lo conozco, aparte a mi-
—Te gusta Mario- La miro sorprendida, a nadie le había dicho mis sentimientos por Mario —Y Aiden parece un buen chico, bueno comamos que me muero de hambre- sonrió, es la primera vez en mucho tiempo que la escucho decir que tiene hambre, mientras preparaba la cena estuve pensando que hacer para pagar la renta en un mes.