Capítulo 8.

2301 Words
Sentía mis piernas débiles, Aiden me sujeto por la cintura, sino fuera por él estaría en el piso. —¿C-c-c-ómo pasó? —Después te explico, ahora tenemos que ir al hospital. —Yo la llevo- Mario me agarra de la mano y Aiden le da una mala cara. —No sabes en dónde está. —Me puedes decir- Mario mira desafiante a Aiden, su celular suena y suspira cuando ve quien es- ¿Si señor?- escucha atentamente-Esta bien, estaré ahí enseguida. Aiden sonríe triunfalmente- Creó que ya no es necesario tu presencia-Me agarra mis mano -Vámonos, Adriel te necesita. No deja hablar a Mario y me sube a su coche, estamos en un silencio incómodo, no sé qué decirle. —Aiden, yo. —Ahora no Jaqueline- Me mira—Primero está Adriel. Asiento porque tiene razón, no sé que me pasaría si le sucede algo a mi pequeño, me siento tan culpable al no estar con él cuando me necesitaba. Entre al hospital con Aiden, me agarra la mano y le sonrió agradecida, si él no estuviera aquí ya me hubiera vuelto loca, Aiden me llevo a la habitación de Adriel, entramos y me aferro más a las manos de Aiden, mi bebé, mi pequeño tiene los ojos cerrados, logro visualizar un pequeño moretón en su ojo, me acerco a él y le acaricio su mejilla. —¿Va a estar bien?- susurre, me limpio una lágrima—Perdóname peque. —Claro que sí, él es fuerte, el doctor dijo que en unas hora debe de despertar. —¿Qué le paso Aiden? —Vamos, tenemos que salir- salimos y él suspira-Al parecer un tipo entró a la casa de Mario a buscar algo, tiraba todo lo que se encontraba y quiso golpear a la mamá de Mario-me llevo las manos a la boca. —¿Ella está bien? —Si, no logró golpearla porque Aiden se metió, debido al golpe se estrelló con una mesa de vidrio. —Dios mío- Susurro. —Uno de los vidrios se le introdujo en el estomago, el señor le dijo algo a la señora que Adriel no pudo escuchar y se fue. Dios mío estoy seguro que fue el papá de Mario, hace un año que lo saco de su casa pero él seguía regresando para pedir dinero, Mario siempre se lo negaba y lo sacaba. —¿Cómo te enteraste de todo? —Él me marcò, llamó desde la casa de la señora y me contó todo, fuí lo más rápido que pude y lo traje al hospital, te esta buscando pero no te podía localizar, estaba muy desesperado-me mira dolido-estabas con él, ¿Verdad? —¿Familiares del joven James?- nos pregunta el doctor. —Mi prometida es su hermana-Recordé que tengo que hablar con él sobre ese tema, pero sentí algo extraño cuando lo dijo. —Bien,señorita James su hermanito es muy fuerte, el vidrio no lastimó ningún órgano importante, debe de estar en absoluto reposo, perdió algo de sangre y estará débil, también tienen que cuidar su herida, para evitar infecciones. —¿Cuándo despertará? —En unas horas, pueden ir a comer algo mientras despierta. —Gracias Doctor. —Vamos, tenemos que hablar—Aiden me agarra la mano y salimos del hospital. —¿A dónde vamos? —A mi casa- lo miro sorprendida. —Podemos ir a mi casa, no entiendo porque ir a la tuya. —Jaqueline, no estoy de humor para esto, he dicho que vamos a mi casa y ahí iremos- Está molesto, jamás me había hablado así y no me siento cómoda. —Estás molestó. —¿Cómo quieres que esté cuando veo a mi prometida feliz de la vida con otro hombre- me mira y veo fuego en su mirada—¿Te acostaste con él? —Eso no es te incumbe. —.Claro que lo hace, Eres mi maldita prometida, ¿Recuerdas? —Estás molesto, mejor vamos a mi casa. —Oh Querida-Suelta con veneno- No me has conocido molesto y créeme no lo querrás hacer. —Llévame a mi casa, ahí hablaremos. —No, te dije que te llevaré a mi casa y eso haré - Lo miro molesta- No me mires así que no tienes derecho a molestarte. —Está bien pero no tardemos, no quiero estar lejos de Adriel. —Ahora si te interesa tu hermanito, no pensabas en él cuando estabas con Mario- me duelen sus palabras, no es por el desprecio qué hay en ellas, sino porque tiene un poco de razón, sino me hubiera quedado con Mario, él no estaría en el hospital. —¡Lo sé!- le grito- No me hagas sentir más culpable, por favor. Frena de golpe y me mira, me limpia una lágrima y su cara se suaviza, extrañaba esa mirada. —Lo siento, no medí mis palabras, pero cuando te vi llegar con él con una sonrisa en los labios mientras que Adriel estaba en el hospital- niega con la cabeza- Me moleste tanto. —Adriel es lo más importante en mi vida, él y mi mamá son los únicos familiares que tengo, prometí que los cuidaría- Derramo una lágrima- Y no lo estoy haciendo bien, ellos estarían tan decepcionados de mi- Bajo la cabeza. —Shhh, haces lo mejor que puedes-me limpia mi lágrima- Tienes 23 años, eres joven para encargarte de tu mamá y de un niño de siete años, perdóname no debí de decir que Adriel no te interesa. —No te preocupes-Le agarro la mano-Gracias por estar con él. —Siempre estaré para él-Sonríe y tengo la sensación de que así será- Ahora vamos que tenemos muchas cosas de que hablar. —Está bien. —Para que estes tranquila, una enfermera tiene mi número, le dije que si pasa algo me lo haga saber-me mira-Así que no estes preocupada por Adriel. No sé cuánto tiempo pasó, pero llegamos a una gran mansión, se ve enorme, supongo que esta es la casa de Aiden, estaciona su coche y salimos, al entrar a su casa una señora de unos Cuarenta años se acerca a nosotros, tiene los mismos ojos que Aiden, tiene el cabello oscuro y una figura asombrosa. —Aiden Gracias al cielo que regresaste, ¿Cómo sigue Adriel?, te fuiste tan apurado y asustado que me preocupe. —Hola tía, él está bien, no fue manda grave, solo tiene que descansar un poco. —Que bueno, ese pequeñín es un sol, esperemos se recupere pronto- No sé cómo está señora lo conoce, pero agradezco que se preocupe por él, la señora nota mi presencia y me mira extrañada. —¿Quién es ella? —Ella es Jaqueline- a la señora le brillan los ojos-La hermana de Adriel. —Mucho gusto señora. —El gusto es mío- Sonríe- Dime Amanda, no estoy tan vieja para que me digas señora. —Está bien, Amanda-Sonrío- ¿Cómo conoce a mi hermanito? Amanda mira a Aiden luego a mi- lo conocí cuando Aiden lo trajo- estoy sorprendidas no sabia que lo había traído aquí- Es un Niño maravilloso e inteligente. —Lo es-Susurro. —Tía, Jaqueline y yo tenemos que hablar, por favor que nadie nos moleste, estaremos en mi estudio. —Claro, vayan tranquilos, fue un placer por fin conocerte Jaqueline-Me sonríe. —Igualmente Amanda. Aiden me agarra la mano y me lleva a su estudio, entramos y su estudio es más grande que mi casa, tiene unos muebles en medio, su escritorio está en una esquina, tiene un estante lleno de libros, en su escritorio tiene escrito “Ernesto Warner”, debe ser el nombre de su padre. —Siéntate-Me señala la silla que tiene en frente y me siento. —Aiden, no sé cómo decirte esto- Veo mis manos-Pero, no puedo casar contigo- Lo miro y no se ve sorprendido. —¿Es por él?-asiento- ¿Lo amas? —Si-Cierra los ojos y aprieta su puño. —Él no es bueno para ti, te debes de alejar de él. —¿Por qué debería de hacer eso? —Es peligroso para ti, tú mamá y Adriel. —Tu no lo conoces-Digo enojada-Él no es peligroso. —Puede que él no, pero si la persona con quién trabaja—Lo miro confundida. —¿De qué hablas? —No te ha dicho con quién o para quién trabaja ¿Verdad?-No le contestó-Trabaja para Carlos Archer. —¿El primo de tu papá? —El mismo. —¿Y qué tiene que trabaje con él?-Suspira y saca una carpeta de su cajón, se levanta y se para enfrente de mi. —Jaqueline, ¿Recuerdas que te había comentado que se me hacía conocido?-Asiento- Resulta que Mario es mano derecha de Carlos y por eso es peligroso para ti y tu familia. —Ya te dije que él no es peligroso- Digo molesta- él es incapaz de matar a una mosca, no nos haría daño, él me am.. —Te ama- termina por mi y me mira con tristeza- No estoy diciendo que sea un mal hombre, no lo conozco lo suficiente para decir eso, pero trabaja para uno- me acaricia mi mejilla-Carlos Archer es un hombre sumamente peligroso, es codicioso, ambicioso y muchas cosas más, a él no le interesa a quien daña para conseguir lo que quiere- me agarra de la mano-Te quiero proteger, no quiero que vuelva a dañar a alguien que me importa- veo sinceridad en sus ojos-Si Mario trabaja con él, créeme cuando te digo que no anda en buenos pasos. Me negaba aceptar que mi dulce Mario trabaje con una persona como el que describe Aiden, no puedo creerlo y no lo creeré. —Sabía que no me creerías- Me entrega la carpeta- Tienes que ver esta carpeta, con eso entenderás porque te debes de alejar de él, sobre todo por Adriel-lo miro, la seguridad y el bienestar de Adriel lo es todo para mí y él lo sabe. Empiezo a hojear la carpeta, hay fotografías de Mario con un señor que está vestido completamente de n***o, parece que le estan entregando algo y ellos estan viendo por todas partes, paso a la siguiente foto. —Dios mío- en esta foto Mario está sosteniendo una Pistola, tiene la pistola en la cabeza de un señor, este está arrodillado enfrente de él y con la cabeza abajo, cierro la carpeta y miro a Aiden- Esto no es verdad. —Si lo es- se acerca a mí- Mario es el encargado de cobrar los negocios de Carlos y si no le pagan le cobran con su vida. —No, no, no-Me levantó- Mario no puede ser un asesino- Me limpio mi lágrima- Él odia las armas. —Jaqueline, ya viste las fotos-Se me acerca- Él es peligroso. Bajo la cabeza, no puede ser, él no es así, él no puede andar por el mundo matando a gente inocente. —No quería mostrarte esto pero-suspira-Tienes que ver esto para que aceptes la realidad. Saca su celular y empieza a buscar algo, me lo tiende y reproduce el video. En video se ve oscuro pero aún se logra visualizar a Mario en un callejón y con el arma sobre la misma persona de la fotografía. —¿Pagarás tu deuda?- Mario le pregunta. —Señor, no pude juntar el dinero, mi hija está muy enferma y todo el dinero se me va en sus medicinas y su tratamiento. —¡NO ME INTERESA LA SALUD DE TU HIJA!, lo que me interesa es que me pagues- Mario da un paso adelante y golpea al señor, este queda tirado en el suelo. Me llevo una mano a la boca, no puedo creer lo que estoy viendo, Mario agarra del cabello al señor y sonríe, jamás le había visto esa sonrisa tan cruel. —Sabes perfectamente que les pasa a las personas que no le pagan al Jefe- lo empuja y el señor vuelve a caer. —Di-dí-dígale a su jefe que si le pagaré, por favor, sólo me debe de dar un poco más de tiempo. —Ya te dio demasiado tiempo- Le apunta con la pistola- ¿Unas últimas palabras antes de morir? —Por favor no me mates, no me mates-Solloza- Tengo una familia, piensa en mi .. Se oye un disparo y brinco. -Haaaaaaaa, ¡Me disparaste!, ¡ME DISPARASTE! -Hablas mucho, ya me había fastidiado- Sonríe, otra vez esa maldita sonrisa–¿Y Por qué pensaría en una niña enferma? No podría creer lo que estaba viendo, no quiero seguir mirando el video, pero mi lado masoquista se quiere asegurar que él no es ningún asesino. —Por favor señor. Mario se agacha y le pone el arma en su cabeza. —Ya me fastidiaste, nos vemos en el infierno. Aiden me quita su celular pero logro escuchar un disparo, me quedo congelada, siento que caigo al suelo y Aiden me sostiene. —Ahora entiendes porque quiero que te alejes de él- me mira y me seca una lágrima. —N-n-no puede ser-Miro a Aiden- E-e-e-es un..- me es imposible terminar la frase. —Es un asesino- Susurra Aiden. Me derrumbo, no puede ser que la persona que ví en el video sea la misma persona que conozco desde niña, ¿En qué momento se convirtió en un asesino?, ayer tuve una de las mejores noches de mi vida, No estuve para Adriel porque estaba con él, con un asesino, estoy enamorada de un Asesino, siento que mi cabeza está dando vueltas, escucho a Aiden gritando mi nombre pero se escucha tan lejano, cierro mis ojos y dejo que la oscuridad me consuma.
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