Me quede congelada, le dijo las mismas palabras que a mí, Aiden me mira a los ojos, esos hermosos ojos y lo que veo no me gusta, le he hecho daño y siento una punzada en mi corazón, bajo la mirada y derramo una lágrima.
—Jaqueline-Me alsa la mirada y me seca una lágrima con su pulgar-Por eso no te lo quería decir-Traen nuestra comida.
—¿Algo más señor?-Aiden niega con la cabeza y el mesero se va.
—Lo siento-Susurro-Él no debío de decir lo que dijo-lo miro a los ojos.
—No dijo nada que no sea verdad-le iba a decir que se equivoca pero no me deja hablar-Terminemos de comer, después hablamos-Asiento con la cabeza y comemos.
Terminamos de comer en absoluto silencio, no sé porque Mario fue a la oficina de Aiden, pero no debío de decirle eso, porque todo es mentira, porque las veces que Aiden me besa, me olvido de todo y de todos, cuando Aiden me besa solo existimos él y yo.
—Jaqueline-me toma de la mano-¿Estás bien?-miro a Aiden.
—Si estoy bien-miro que ha terminado de comer, yo apenas he tocado mi comida-¿Nos podemos ir?-mira mi plato y frunse el ceño.
—pero no has comido nada.
—No tengo hambre-me mira-Solo quiero hablar contigo en privado.
—Lo haremos pero come.
—Después comeré algo-me mira y le sonrío-te lo prometo-le agarro su mano-Solo quiero hablar contigo-asiente con la cabeza, habla al mesero y pide la cuenta, paga y le deja una generosa propina al muchacho, me toma de la mano y salimos
—¿En donde quieres ir?-Lo miro
—A la playa-le sonrío-Es el mejor lugar para conversar, a parte ya tiene mucho tiempo que no voy-me toma de la mano y sonríe.
—Entonces vamos a la playa-Mira su reloj- Aunque sean la 11 pm-no sabía que era tan tarde, me sonríe y entramos a su auto en completo silencio, no hablamos para nada desde que salimos del restaurante, sigo pensando en todo lo que me contó Aiden -bueno ya llegamos-salimos y lo tomo de la mano.
—Sabes este lugar me relaja, siento que todos mis problemas se van cuando vengo aquí- nos sentamos en la arena cerca de mar, lo miro a los ojos -Acerca de lo que dijo Mario- niega con la cabeza
—No me tienes que decir nada, yo sé que lo amas-Me toca la mejilla- llegué un poco tarde a tu vida pero sé que estoy a tiempo para que eso cambie.
—¿Me puedes escuchar?-asiente con la cabeza-bien, si es cierto que Amo a Mario pero- cierro los ojos-es difícil está situación, estoy confundida.
—¿Confundida?-asiento con la cabeza y le acaricio la mejilla.
—Aiden-Suspiro-te aseguro que cuando te beso no pienso para nada en él-acaricio su labio y sonrío- cuando nos besamos olvido completamente todo, solo quería que me sigas besando y que nunca pararás, me gusta besarte, ¡Demonios me encanta!- sonríe con esa sonrisa que adoro-Créeme yo no te dejaría que me besarás si no quisiera.
—Igual a mi me encanta besarte- Le sonrío- no me tienes que decir todo esto porque se que es verdad.
—¿Lo sabes?
—Si, Sé que no me amas- sonríe con tristeza- entiendo que Mario ha estado contigo en todos los momentos difíciles que has tenido, es tu mejor amigo, pero también sé que estas empezando a sentir algo por mi, tal vez no sea amor pero por algo se empieza, ¿no?
Lo miro a sus hermosos ojos y sonrió, ¿cómo este maravilloso hombre quiere estar conmigo sabiendo que amo a otro?, tiene razón, me siento atraída por él, tanto que me asusta, sé que me enamoraría completamente de él en un abrir y cerrar de ojos, claro Amo a Mario con todo mi corazón, pero últimamente estoy viendo a un Mario completamente diferente , ya no es el chico que me enamoró.
Mirando a Aiden en sus ojos me pierdo completamente, con él me siento segura y sé que puedo confiar en él, quiero decirle todo acerca de Adriel y Rebeca, miro al cielo y las Estrellas están hermosas y la luna nos brinda un poco de luz.
—Cuando era niña-Le sonrío- Bueno, te puedo decir que casi toda mi vida he venido aquí a la playa con mi hermana- suspiro- era como nuestro lugar de relajación, el mar y la brisa hacían que el estrés que tuviéramos por cualquier motivo se esfumara.
lo miro y sonrío y él me devuelve la sonrisa, no sé de dónde salió pero quiero subirme a su regazo y lo hago, lo abrazo, pongo mi cara en su cuello e inhalo su dulce aroma.
—Tienes razón, me siento atraída por ti-lo miro a los ojos y veo su sonrisa y lo beso, empieza con un cálido beso pero él lo transforma en un beso apasionado, me encanta sus besos nunca antes había sentido esto, sus labios y los míos encajan perfectamente me muerde mi labio inferior y gimo, siento su sonrisa.
—Soy tan malditamente adicto a sus labios-me los acaricia-son tan suaves, tan dulces,¡Dios me encantan!-sonrío y le acaricio la mejilla.
—El sentimiento es mutuo-lo abrazo y y me besa la coronilla de mi cabeza-No había venido aquí con otra persona que no sea Adriel y Rebeca-asiento que se tensa y lo miro
—¿Rebeca?
—Rebeca era mi hermana.
—¿Era?-susurra, veo que está sorprendido.
—Si, te dije que falleció hace 7 años.
—¿Fue por ella que fuiste al cementerio de noche?
—Por ella y por mi papá, Después de la discusión con Mario tenía la necesidad de hablar con ellos.
—¿Discutiste con Mario- se me había olvidado decirle, frunce el ceño y asiento con la cabeza- ¿Cuando?
—Cuando llegué del hospital, después que te fuiste él llegó.
—¿Te hizo algo?
—No, no te preocupes- le sonrío- Le deje claro que me voy a casar contigo y él no puede hacer nada- me encojo de brazos- lo tiene que aceptar.
—Estará difícil- asiento y la brisa nos refresca, me pego un poco a él y me agarra de mi cintura.
—Ya es tarde, te llevaré a casa-me toma de la mano y nos vamos en un cómodo silencio, pongo mi cabeza en su hombro y suspiro.
—Me hubiera gustado que conocieras a Rebeca, se hubieran llevado muy bien.
—Puede ser-se encoje de hombros-te ves cansada-le sonrío.
—Fue un día ocupado.
—lo fue-le doy un beso y lo abrazo e inhalo su aroma.
—me encanta tu perfume-siento su sonrisa y me toma de la mano
—vamos-estamos en el auto y caigo en un sueño reparador, todos los acontecimientos del día me tenían agotada-despierta cariño, ya llegamos-Siento que me acaricia mis mejillas.
—¿Qué pasó?-despierto desorientada-lo siento-miro a Aiden y él sonríe.
—No te disculpes, te puedes dormir en mi coche cuando quieras.
—¿Te gustaría pasar?- no me quiero separar de él, lo que es un poco extraño.
—Claro-nos bajamos y me toma de la mano, antes de llegar a mi casa me detengo-¿Qué te pasa? ¿Estas bien?
—la puerta esta abierta-miro a Aiden-Yo la deje cerrada-me mira y frunce el ceño.
—¿Segura?
—Si, cada vez que salgo y no hay nadie en casa cierro con llave.
—Quédate aquí.
—¿Qué? No, no vallas-le digo asustada, la última vez que sucedió esto fue cuando el señor Castro embargó mi casa, pero Aiden no me escucha y entra a la casa.
No se cuanto tiempo pasa hasta que Aiden sale con una mueca en la cara.
—Está noche te quedarás en mi casa, no me quedaré tranquilo si te quedas aquí.
—¿Qué pasa?
—Alguien entró a tu casa y desordenó un poco- me sorprendo
—¿Robaron?-no dice nada- no hay nada que robar aquí- empiezo a caminar hacia la casa pero me detiene.
—No robaron, No es nada de importancia, ven vamos a mi casa mandaré a alguien para que lo arreglen.
—Aiden esta es mi casa y tengo que entrar.
—No Jaqueline, no debes-lo miro molesta.
—Aiden es mi casa, ahora quítate del medio y déjame entrar de una vez-no se quita así que me voy a su lado derecho y entro corriendo a la casa.
—¡Jaqueline!
Escucho su grito pero no me detengo, entro a la casa y lo que veo me deja impactada, siento a Aiden detrás de mi.
—Por eso no quería que entraras, no es algo grato de ver.
Me llevo las manos a mi boca, estoy sorprendida, ¿Quien pudo haber hecho todo este lío?, todo esta tirado y roto, las pocas cosas que teníamos y recién recuperamos estaba en pedazos, todo lo que mis padres tenían fue destruido, no quedó nada.
Fui avanzando poco a poco con Aiden atrás de mi, siento un dolor enorme, todo por lo que mis padres lucharon por tener las pocas cosas que teníamos, el sillón favorito de mi papá estaba todo cortado, la sábana que estaba ahí está hecha añicos, ¿Quién fue la persona que hizo esto?
—¿Quiii- miro a Aiden- ¿Quien pudo haber hecho esto?, ¡Destruyeron todo!- grito del rabia, Aiden se acerca a mi y me abraza.
—No lo sé pero lo averiguaremos- pone sus manos en mi casa y limpia las lágrimas que me salen- Te prometo que lo descubriremos y pagará por todo lo que hizo.
—Fue alguien que conocía el significado de cada objeto-susurro- todo lo que está roto, los platos, las lámparas, muebles, este sofá- Niego con la cabeza- mis padres lo compraron con todo el sudor de su frente, trabajaron mucho para poder obtener esta casa y todo lo qué hay adentro, no es justo que alguien venga y por querer obtener algo de valor y obviamente no encontraron hagan algo tan horrible.
—Vamos a verificar si falta algo- me rio sin ganas.
—No hay nada que robar aquí, no hay nada de valor monetario- suspiro y me dejo caer en el suelo- Todo por la que mis padres trabajaron está destruido, ¿Cómo le explícate esto a mi mamá?
—Jaqueline todo estará bien, podemos reemplazar todo, no será lo mismo pero ayudará a que tu mamá se sienta un poco mejor- me acaricia la mejilla- Todo tiene una solución.
—Aiden, todavía no lo entiendo, ¿Por qué hacen esto?
—Las personas hacen cosas malas sin razón, lo hacen porque si, porque les gusta causar dolor- suspiro- no toquemos nada para que nuestras huellas no se combinen con el o los culpables, Ahora, vamos a mi casa ya es tarde y tú necesitas descansar.
—Hoy fue un día muy cansado- me Susurra- Tomaré un poco de ropa y nos vamos.
Me levanto y voy a mi habitación, tomo algo de ropa y veo en el tocador la caja que Rebeca me dió antes de morir, acaricio el candado, jamás lo he abierto, prometí que cuando llegara el momento lo abriría y conocería todos los secretos que guardaba mi hermana, no sé qué o a quién protegía, la respuesta esta en esta caja que me asusta tanto abrir.
Flashback
Llegué apurada a la casa que alquilamos en este pequeño pueblo, este pueblo que nos brindó refugio durante estos ocho meses, fui a comprar algunas cosas para comer pero la llamada de mi mamá me hizo olvidar todo y arranque a correr directo a la casa, en el camino empezó a llover y estaba todo mojada cuando llegue, entre y busque a mi mamá, la ví saliendo del cuarto de Rebeca
—¿Qué sucede mamá?- me mira asustada y me asusta a mi también.
—Ahhhhhhh, Mamá duele- escuchó gritar a Rebeca y miró a mi mamá.
—Rebeca rompió fuente- abrí los ojos, todavía no era tiempo, estábamos preparándonos para la llegada de mi sobrino pero faltaba un mes todavía.
—¿Tan pronto?, tiene ocho meses todavía.
—Los bebés así son, no sabemos cuando quieren salir a conocer el mundo- Se escucha otro grito- hable a la doctora pero no está, me dijo su secretaria que fue a realizar otro parto a la cuidad.
—Mamá la cuidad está a dos horas de aquí- otro grito- Ella no va a aguantar a que llegue la doctora.
—¡Lo sé!, tráeme toallas o sábanas limpias, alcohol y unas tijeras, remoja las tijeras en alcohol primero- me quedó quieta.
—¿No pensarás hacer de partera?
—No tenemos otra opción cariño, yo misma recibiré a mi nieto.
—¿Ya hablaste a papá?- baja la cabeza
—Ya pero no vendrá, ya sabes su opinión.
—¡Es su hija!- susurro- No la puede dejar sola cuando más lo necesita- me molestó, amo a mi padre pero a veces hace cosas que con las que no estoy de acuerdo, en este momento Rebeca lo necesita y se debe de olvidar de su orgullo.
—Lo sé, Pero lo que importa ahora es tu hermana y tu sobrino, ahora ve y busca todo lo que te dije.
Hago lo que me dijo, recojo las toallas, tijeras, alcohol y una bandeja para poder remojar las tijeras, entro al cuarto de Rebeca y está en la cama con la cabeza hacia atrás, escuchó su grito y sólo me puedo imaginar el dolor que debe de estar sintiendo.
—Jaque, llegaste- veo sudor en su frente, le doy las cosas a mi mamá y me acerco a ella, le tomo la mano y sonrío.
—Si, aquí estoy- le coloco un cabello suelto hacia atrás de su oreja- Aquí estaré para recibir a mi querido sobrino- Me sonríe y cierra los ojos.
—Mi pequeño haciendo lo que quiere- se toca la enorme barriga.
—Bien cariño- mi mamá le habla tranquilamente- Ha pasado media hora desde que la fuente se rompió.
Miro a Rebeca y sé que tiene miedo, no deberíamos de estar aquí, deberíamos estar en un hospital donde esté bien atendida pero no teníamos el dinero suficiente para eso y mi adorado sobrino decidió adelantarse.
—Ya se mamá, las contracciones son unas hijas de- se calla al darse cuenta la mala palabra que iba a decir.
—Dios Rebeca, si que te duele- le sonrío y me mira mal- mal momento, lo siento- me disculpo, hace unos segundos estaba sonriendo y ahora me mira mal, los trabajos de parto hacen que las mujeres quedemos locas.
—Haaaaaa- otro grito miro a mi mamá asustada y le da a Rebe una toalla.
—Es momento de recibir a mi nieto- se acomoda entre las piernas de Rebeca, le alza su vestido- Ahora, puja.
Mi hermana lo hizo, me apretaba tanto mi mano que sentía que la perdería en cualquier momento, gritaba tanto que sentía su dolor.
—Ya viene, sólo necesito que pujes un poco más.
—Ya no puedo- dice sin voz—Estoy muy cansada.
—Vamos Rebe, un poco más- le sonrío y escuchó de nuevo sus gritos.
—ya casi- Ya era la quinta vez que mi mamá decía eso y mi sobrino no salía, Rebeca se veía realmente cansada no sé cuánto tiempo aguantaría.
—Mamá- susurra- ya no puedo- su agarre en mi mano se afloja y miro a mi mamá.
—Vamos Rebeca, un poco más.
—Rebe, aguanta un poco más por favor- le seco el sudor de su frente, intenta un poco más cuando escuchamos el llanto del bebé.
—Listo- mi mamá sonríe y envuelve al bebe en una toalla, lo limpia, lo envuelve en una sábana limpia y lo acerca a nosotras.
—Rebe, ¡Nuestro Niño está aquí!- me emociono, jamás pensé sentir esta emoción al ver a un bebé.
—Ya me imagino lo que me espera, siempre harás tu voluntad- Nos da una sonrisa cansada- como tu padre.
Frunzo el ceño, en todo este tiempo jamás me dijo quién es el padre, me dolió que no confiara en mi en algo tan importante, cuando lo descubrió ví un brillo en sus ojos hermoso, estaba tan contenta que yo estaba más feliz por ella, ella juraba que su novio estaría igual que contento que ella, aunque eran jóvenes aún pero creía que su amor podía con todo, lamentablemente no fue así, a los dos días de descubrir que dentro de ella un pequeño ser estaba creciendo, regresó llorando, con los ojitos apagados, no me quiso decir que sucedió pero en definitiva el padre de esa criatura no compartía la misma felicidad que ella.
—Esperemos que no se parezca a él- mi mamá me da una mala mirada.
—Jaqueline.
—Déjala mamá- Rebeca me mira- no lo conocías, no sabes el hombre maravilloso que es y antes que digas algo, él es un gran hombre y espero que mi bebe herede algo de él- sonríe y le da al bebe a mi mamá.
—Te ves cansada- le agarro la mano.
—Tener un bebe es cansado-sonríe y cierra los ojos.
—Rebe- no se mueve, miro a mi mamá asustada- Rebe, despierta.
—Shh, déjame dormir un rato- dice sin abrir los ojos y suspiro aliviada.
—Dejemos que duerma un poco, esperemos a la doctora para que cheque a los dos.
Asiento con la cabeza y salimos del cuarto.
Fin del flashback.
—¡Jaqueline!- me asusto con el grito de Aiden.
—¿Qué sucede?- lo miro extrañada
—Llevó rato hablándote y no me hacías caso- se acerca a mí- ¿Estás bien?
—Sí, solo me acordé del día que Adriel nació- me sonríe.
—Espero me cuentes esa historia- lo miro y me pregunto que pensará cuando le cuente todo-¿Ya estás lista?
—Déjame ir por algo en el baño- asiente y me acompaña a la sala y yo entro al baño.
Agarro todo lo que necesito y salgo del baño, veo a Aiden en la barra de la cocina con el ceño fruncido.
—¿Todo bien?
—Creo que ya sé quién hizo todo esto-me mira molestó, no le entiendo y me da un papel-Lee esto.
Abro el papel y me sorprendo, esta letra la conozco perfectamente, mira a Aiden y no sé qué decir, vuelvo a leer la nota sin creerlo todavía.
"Jaqueline, Sé que me dijiste que te casarás con él pero eso no me va a suceder, haré todo lo que esté en mis manos para impedirlo, que Aiden disfrute todo lo que pueda, porque volverás a mis brazos donde nunca debiste de salir, te lo prometo”.