CAPÍTULO 37 ―¡Hijo mío, has vuelto! ―la madre de Máximo se abalanzó sobre él y beso su mejilla, luego lo miro de arriba abajo ―Te ves fatal, ¿No has estado descansando bien? ―Mamá, ¿viniste aquí solo para eso? ―Máximo trato de frenar a su madre, la conocía lo suficientemente bien como para saber que ahondaría en el tema. Le dio una sonrisa coqueta y acaricio su cabello ―¿Por qué mejor no dejas que tu hijo te consienta? ¿Qué tal irnos de compras mañana? Pagaré todo lo que compres. La madre le dio una sonrisa amable y luego le pellizco la nariz ligeramente. ―¿Desde cuándo sales de compras conmigo? Estás actuando muy extraño. ―Madre… ―De todas maneras, no estoy aquí por ti. ―miro a Thalía ―Si no por mi nuera, acepto tu invitación, pero iremos tu esposa y yo. Él solo pudo mirarla

