CAPÍTULO 43 Thalía no pudo evitar preocuparse por él. ―¡¿Qué hay de ti?! Él pareció un poco sorprendido por sus palabras, giro la cabeza para mirarla a los ojos y al mismo tiempo, estiro la mano para envolver su cabeza entre sus brazos. No iba a dejar que viera la escena que pasaría a continuación, pero Thalía podía escuchar el sonido como piedras de granizo, golpeando el auto blindado, de repente hubo una explosión y ella quiso mirar para ver qué pasaba, pero Máximo siguió cubriendo su rostro en su pecho. Inmediatamente después, acelero el auto y aunque no podía ver que sucedía afuera, pudo sentir la velocidad que, el auto, tenía, después de que el sonido fuera ruidoso por un tiempo, finalmente se calmó. Quería apartarse y mirar, pero sonó una voz fuerte sobre su cabeza. ―No te muev

