Los vuelos largos nunca fueron algo que Alexander disfrutara y este vuelo le pareció más largo que nunca. Quería volver a casa con sus hijos, echaba de menos a los pequeños demonios más de lo que estaba dispuesto a admitir, también quería ver a su esposa, sabía que la distancia entre ellos había crecido y necesitaba encontrar la manera de acercarse a ella. No iba a ser fácil, Narcy había cambiado sus gustos, sus prioridades y había pasado de ser una esposa amorosa y madre dedicada a una compradora compulsiva que disfrutaba pasando sus días en el Club. Al principio, Narcy quería involucrarse en el negocio de Alexander y se encargaba de muchos asuntos administrativos y contables, pero con el tiempo empezó a reducir su carga de trabajo en la empresa, argumentando que necesitaba tiempo para sí misma; actualmente solo se encargaba de algunos gastos de proveedores y visitaba la oficina un día a la semana, unas pocas horas como mucho.
A decir verdad, desde hacía unos meses era imposible sacarle una sonrisa o siquiera iniciar una conversación, sus intereses se habían reducido a tener una casa más grande y ropa de diseñador, y cuando hablaba de sus hijos, Narcy se limitaba a organizar eventos infantiles para que los pequeños tuvieran la oportunidad de jugar con la élite de la sociedad y esos eventos solían acabar mal; Alec era juguetón y a veces travieso, y algunas de sus bromas no eran bien recibidas por la alta sociedad, y Kyle prefería jugar en el barro antes que aprender tenis.
Al final, Narcy clasificó a los dos niños como salvajes y prefirió dejarlos en casa con la niñera mientras ella salía a socializar. Era una situación difícil, hablar con alguien que ya no conoces parece casi imposible, pero Alexander tenía que intentarlo, por sus hijos, aunque solo fuera por ellos. Si hubiera alguna forma de sacar a su esposa de su trance social, lo haría, ¡ella era la madre de sus hijos, por el amor de Dios! Quizá debería esforzarse más, incluso cancelar un par de viajes y pasar tiempo juntos.
- Estoy en casa!! - Alexander gritó a la casa vacía- Era una casa enorme, la compraron el año anterior, era más grande de lo que Alexander quisiera, pero estaba más cerca del barrio de los nuevos amigos de Narcy, donde se sentía más cómoda y feliz entre esa "gente de calidad superior".
- ¡Alec! ¡Kyle! ¿Hay alguien en casa? - Lo intentó de nuevo sin respuesta, cogió el teléfono y llamó a la niñera, que contestó al primer tono.
- ¡Señor McIntyre! Buenas tardes.
- Hola Rebeca, ¿cómo estás? ¿Cómo están los niños? -Preguntó
- ¡Están bien! Su madre vino a visitarnos y, como la señora Linda los quiere tanto, me pidió que fuera al centro comercial a tentar a los niños con palomitas y una película. Acabamos de comprar entradas. - Recordó que su madre dijo que vendría de visita, e incluso se quedaría uno o dos meses.
- Sí, tienes razón, se me olvidó, vale, avisame cuando termines y los recojo a todos, ¿Está Narcy con ustedes? - Ya sabía la respuesta pero tenía que preguntar
-Amm, no señor, la señora McIntyre tenía un evento de waterpolo hoy, llegará tarde a casa.
- Ok, mándame un mensaje cuando termines, adiós. No fue sorprendente que Narcy no estuviera en casa, ni con los niños. Con unas pocas horas libres, Alexander decidió ir a la oficina a ocuparse de algunos asuntos pendientes. Cuando llegó a su empresa "MTC & asociados", fue directamente a su despacho y comenzó a resolver algunos detalles de la operación diaria cuando su gerente de contabilidad entró tras llamar a la puerta.
- Señor McIntyre, bienvenido, espero que haya tenido un buen viaje.- El gerente, un hombre de mediana edad, lleva unos ocho años trabajando en la empresa, es un hombre honesto y fiable y controla impecablemente los libros contables.
- Henry, buenas tardes, ha sido un viaje productivo como siempre. ¿Necesitabas algo? - dijo el empresario con una ceja levantada.
- Siento molestarle y probablemente no sea nada, pero al hacer el balance contable noté que algunas cuentas pagadas están duplicadas, señor
- ¿Qué quieres decir con duplicadas? - preguntó Alexander sorprendido
- Quiero decir, que detecto algunos pagos por las mismas cantidades y, refiriéndose al mismo concepto y contrato, solo que tendría que haber un pago, y hay dos. Quizá sea solo un error de saldo, ya que los pagos se hacen desde su cuenta de usuario personal, pero quería aclarar antes de compilarlo todo... - El pobre hombre estaba más que nervioso, cuestionar los movimientos de su jefe no era pan comido, pero tenía que saberlo para poder hacer su trabajo.
-¿Cuántos de estos pagos están duplicados? ¿Y de cuánto estamos hablando? - Alexander estaba totalmente desorientado, si los movimientos se hicieron desde su cuenta significa que él mismo hizo los pagos, pero siempre es extremadamente cuidadoso con la remesa de gastos, así que un pago duplicado era poco probable, pero si había varios, era casi imposible, eso solo dejaba una opción desagradable: alguien desviaba fondos de su empresa.
- Hay unos ochenta pagos en los últimos seis meses marcados como duplicados, señor, algunos pequeños y otros más significativos en total superan el millón de dólares, tendría que ver los detalles de su extracto bancario para corroborarlo, ya que en mi área solo revisamos los pagos contra contrato, sin embargo no gestionamos cuentas detalladas. - La voz de Henry se volvió cada vez más baja y terminó casi en un susurro; a medida que avanzaba en su discurso, el rostro de su jefe se volvió cada vez más pálido y la expresión asesina en sus ojos se endureció.
- Pue..puedo revisar de nuevo y tener un informe más detallado para mañana, jefe. - No pudo evitar tartamudear.
- Quiero una revisión detallada mañana a primera hora. Oh, y Henry... Mantenlo en secreto por ahora. Me informas directamente, ¿está claro?- La forma dura en que lo dijo le puso la piel de gallina.
- Sí, sí, señor.
- Al salir, manda a Mónica a mi despacho, eso es todo. - Alexander despidió a Henry y caviló en sus pensamientos.
- Toc toc, ¿puedo pasar? - La voz alegre de Monica sonó desde la puerta.
- Oye, ¿qué pasa con esa cara?, ¿así se recibe a tu prima favorita después de su permiso de maternidad?- Era una mujer bajita, alegre y bastante guapa, también prima de Alexander, hacía unos años había empezado a trabajar en finanzas, pero había tenido un bebé hace poco y llevaba unos meses de permiso por maternidad, ahora parecía que, en ausencia de la hermosa chica, alguien había aprovechado para robar dinero de Alexander.
- Hola, Mon!! sabes que te echaba de menos, es solo que creo que estamos en un buen lío, alguien podría estar robándome- Monica paró la oreja de inmediato. ¿Quién se atrevería a robarle a su primo? Para hacer algo así tenía que ser alguien con hue**s de acero, o un completo idiota.
- ¿Qué?? ¿Podrías repetirlo?
Alexander le contó que todo lo que habló con Henry y la cara de Monica era un poema, tras unos minutos comentó pensativa.
- Querido primo, definitivamente estamos en problemas, casi nadie tiene acceso a tu oficina y mucho menos a tus contraseñas o cuentas bancarias, si esto pasa, el ladrón es alguien demasiado cercano a ti, tengo un mal presentimiento. Pero no te alteres, pensémoslo un momento, primero tenemos que corroborar fugas de dinero o, no sé, transacciones raras o algo así, y luego pensar quién tiene acceso a tu oficina, tu ordenador y tus contraseñas, porque alguien con tanto acceso no es común, creo que solo un puñado de personas, ¿Cierto? Además, si todo se hizo por transferencias bancarias habrá una pista, podremos seguir el dinero y encontrar al culpable, ¿no? - Monica tejió el plan en su cabeza mientras miraba a su primo con un toque de culpa, no debería haberse ausentado por tanto tiempo, pero su primo le dijo que no se preocupara y que él tenía todo bajo control, aún así se sentia culpable.
-Tienes razón, quiero que te encargues de esto junto con Henry, es excelente pero necesito saber que alguien que me respalde tiene ojos en esto. Si descubro que esto es lo que creo, la persona que me ha estado robando se arrepentirá.- Alexander no bromeaba, la lealtad era una de las cosas que más valoraba y si alguien había traicionado su confianza, él encontraría la manera de devolverle el favor.
-Como sabemos que puede haber movimientos inusuales, hagamos una revisión completa, contratamos a un consultor externo, alguien capaz de realizar una auditoría exhaustiva, quiero a alguien capaz de detectar irregularidades y proponer soluciones prácticas y eficientes, encuentra al mejor.- Con eso, el empresario salió de su despacho para recoger a sus hijos del centro comercial, Ya deberían haber terminado y, como su madre estaba con ellos, sería una buena oportunidad para pasar tiempo juntos.
En cuanto Alec y Kyle vieron a su padre, salieron corriendo a abrazarlo y pasaron la siguiente hora contándole todo lo que había pasado en su ausencia; solo habían pasado unos días, pero para niños de diez y siete años, unos días parecían siglos,
Alexander notó que su madre estaba algo pensativa, le saludó con un abrazo cariñoso como siempre, pero parecía que quería preguntarle algo.
La niñera también estaba un poco incómoda, Rebeca era una joven alegre pero ahora tenía una mueca en la cara. Todos se subieron al coche y fueron a sus casas; cuando llegaron, Linda se ofreció a acostar a los niños y fue entonces cuando pudo interrogar a la niñera.
- Rebeca, ¿te preocupa algo? ¿Ha pasado algo con mi madre?
- Amm, no señor no es eso, es solo que la señora Linda me hizo muchas preguntas sobre la señora McIntyre, cree que la señora no pasa suficiente tiempo con los niños y quizá tenga razón, pero aun así, fue algo incómodo. No hablo mal de la gente, pero es difícil poner excusas. -Eso es lealtad, por eso cuida de sus hijos desde hace tantos años.
- Está bien, Rebeca, hablaré con mi madre, por cierto, quería preguntarte por el entrenador personal de mi esposa, ¿lo conoces? - Alexander sabía el motivo de su pregunta pero no quería hacerlo tan directamente, quizá Rebeca captaría la indirecta.
- Oh si, es buena persona, señor, él y su novio son excelentes entrenadores y también bastante agradables. ¿Pasa algo?
- No, no, para nada, sabes que no me gustan los desconocidos y siempre tengo cuidado con la gente nueva, por eso pregunto, me alegra saber que son buenas personas- Y lo dijo aliviado, así que el entrenador era gay, su mujer no era infiel, todo estaba en su cabeza, la empresa acapararía su atención al menos unos días y no no quería tener que preocuparse por nada más, ahora también entendía la expresión en el rostro de su madre, ella estaba preocupada por su matrimonio y sus nietos, Alexander no podía culpar a su madre, él también estaba preocupado, pero encontraría la manera de resolver las cosas tanto con su esposa como con su compañía, siempre lo hacía, la resiliencia no era algo nuevo para él. Y lo que Alexander el Grande quiere, lo consigue.