Todavía te recuerdo
Es la frase que Cassy repite todos los días como un mantra, porque por supuesto, eso es lo único de lo que está segura en su vida. Lo cual, en realidad, y eso en verdad apesta, porque sabe que lo siguiente que tendrá en mente será la pregunta: ¿Él todavía se acuerda de mí?, y esa, amigos míos, es una pregunta sin respuesta, si se puede llamar a unos buenos siete años de silencio una respuesta insuficiente.
El despertador suena de nuevo y le recuerda que si no se levanta en los próximos treinta segundos, el resto de su día ocupado se irá al traste. No pasa ni un minuto cuando Cassy oye el sonido familiar de pasos de bebé seguido de la dulce voz de su hijo de cinco años quejándose:
- ¡Mamá! ¡Anoche Chelsy se metó en mi cama para dormir, otra vez!
- ¿Otra vez?? -preguntó Cassy, justo a tiempo para oír a su hija de ocho años, Chelsy, gritar desde algún lugar dentro de la casa:
- ¡Eso no es cierto, Ethan! Solo duermo contigo para que no te asustes por la noche... - Pero no me asusto a menos que ronques en mi oído toda la noche!! ¡Pareces un zombi!
Para evitar que esta pelea diaria continúe incluso antes de que se sirva el café de la mañana, Cassy decide intervenir.
- ¡Vale, monstruos! ¡Tiempo fuera! Vayan a prepararse para el colegio o llegaremos imposiblemente tarde.
- ¿Qué significa el imposible de llegar tarde, mamá?- pregunta Ethan
- "Imposiblemente" significa que si llegas tarde y no vas al colegio, mamá va a tener un monton de problemas en el trabajo. así que ve, cariño, quítate el pijama y ponte el uniforme del colegio, te ayudo en un rato.
Guiando a ambos niños a su habitación, Cassy se dirigió a la cocina y al café n***o recien hecho que más necesitaba, dando pequeños sorbos mientras preparaba almuerzos que, honestamente probablemente cambiarán por papitas fritas y galletas, pero ¿qué se puede esperar de los dos pequeños gremlins cuya madre se atreve a enviar comida saludable?
Suena la segunda alarma del día, lo que significa que tiene que moverse y prepararse o el tiempo jugará en su contra. El trío logra salir de casa no sin algunas peleas entre los hermanos, una pelea muy interesante sobre coletas o moños y la búsqueda de un zapato perdido en total misterio y encontrado en la nevera —sin duda la venganza de Ethan por los ronquidos nocturnos de Chelsy— y logran llegar al colegio dos minutos antes de que suene la campana. Cassy besa a sus pequeños para despedirse y les los despide como cada dia:
-Que Dios cuide de nosotros mientras estamos separados- A lo que responden lo habitual:
- Y que nos reuna sanos y salvos.
Mientras los ve marcharse, un niño pequeño de cabello castaño claro llama su atención y, solo con una sonrisa, le pequeño le recuerda a EL, al principio:
(Flashback)
Una criatura hermosa vuela entre las margaritas del último día de verano, se aleja, probablemente buscando refugio de la lluvia que pronto llegará. Cassandra Donovan, de ocho años, corre tras el pequeño ser, tan rápido como sus pequeñas piernas la llevan, corre y grita:
- Jajajaja, mariposita... Ven aquí… jajajaja
La pequeña Cassy se detiene cuando lo ve. Alexander McIntyre, de once años, está sentado solo en la esquina del enorme jardín dentro de la propiedad de su padrino, y por la forma en que tiene los hombros caídos y los ojos y la nariz enrojecidos, puede notar que ha estado llorando. Ella lo conoce, se conocen desde que nacieron, sus familias se conocen bien, ambos padres fueron amigos de la universidad y mantuvieron el contacto desde entonces, tanto que con el tiempo se hizo una tradición reunirse una vez al mes junto con otros cinco amigos y sus familias. Son tan unidos que la mayoría de ellos se siente como familia, incluso se consideran así. Aun así, Cassy y Alex no son especialmente buenas amigas. Él es un niño travieso que siempre la molesta y ella es la niña de papá, que se queja de los niños mayores y sucios; pero algo se le aprieta en el pecho por la expresión triste en su rostro; Así que, contra todo pronóstico, la niña va y se sienta a su lado, no tiene ni idea de que esto talvez no sea tan buena idea o que este momento cambiará el resto de su vida.
- ¿Por qué lloras? - dice la voz pequeña de Cassy mientras pone sus hermosos y grandes ojos verdes en el chico a su lado.
- ¿Y qué te importa? Niña tonta—la última parte es casi un susurro, pero pero ella lo oye; Ves?, no es la mejor idea que ha tenido, él siempre la está molestando y aquí está ella, intentando averiguar qué le ha hecho llorar así.
- No soy tonta, al menos no como el que llora solo en el jardín- es su respuesta.
- Me acaban de gritar porque mis hermanos se hicieron daño, corrían y chocaron, se pegaron en la cabeza y me castigaron a mi.- Una pequeña lágrima vuelve a caersele y Cassy no sabe si dejarlo en paz o intentar investigar un poco más, pero ahora está intrigada.
- ¿Por qué te castigaron si no tuviste la culpa?
- Porque como su hermano mayor, se suponía que debía cuidarlos y ahora están heridos, mi madre no se equivoca, es un poco culpa mía.
Un niño que cuida de dos pequeños es culpado por un accidente infantil, sí, dejaselo a los adultos complicar las cosas así.
- Bueno, no creo que sea culpa tuya, los padres son raros. - En dice y se acerca y le besa suavemente la mejilla. La sorpresa en el rostro de Alex no tiene precio, pero él la oculta rápidamente y le dedica una sonrisa
- Vamos, niña, vamos a perseguir tu mariposa- una sonrisa deslumbrante ilumina su rostro mientras se levanta y la ayuda a ponerse en pie. Una sonrisa que quedará grabada para siempre en la memoria de Cassy.
(Fin del flashback)
El móvil de Cassy vibra en su bolsillo trasero, devolviéndola a la realidad, mira la hora y se da cuenta de que debe salir corriendo otra vez, el trabajo y las facturas no esperan y ya se está haciendo tarde. Cuando llega a su edificio, se toma unos segundos para contemplar la fachada de su negocio, su empresa; la consultoría empresarial siempre fue algo emocionante para ella y montar su propia empresa se convirtió en su proyecto de vida. Empezó como consultora independiente en cuanto terminó la universidad, pero entonces se presentó la oportunidad de un trabajo estable y Cassy se quedo en eso durante 5 años; sin embargo, hace 12 años llegó la necesidad de ayudar a cuidar a su abuela, y los horarios flexibles eran necesarios casi tanto como paciencia y dedicación para cuidar a la anciana, sus padres necesitaban su ayuda, así que tomó una decisión, dejó su trabajo y decidió apostar por sí misma y montar una Consultoría Corporativa, le llevó tiempo, lágrimas y sudor, también algunas decepciones de varias personas, incluso de algunos amigos, que se ofrecieron a convertir la firma en una sociedad y no se quedaron, pero doce años después ella sigue firme y valiéndose por sí misma. Ha sido difícil, pero es su propia jefa y ha contratado y formado a otros consultores por el camino, tiene tres consultores senior y unos seis juniors, además de unos veinte expertos en diferentes temas trabajando como asesores independientes; puede decidir su propio horario y al tener dos hijos menores de diez años, eso siempre es una ventaja. Su abuela murío hace poco, al igual que su madre, pero Cassy sigue siendo persistente en su empresa y depende de su padre como apoyo tanto en asuntos personales como profesionales.
En cuanto entra, su asistente la recibe y ya la espera con una taza de café recién hecho y la programación del día.
- Tienes cuatro reuniones programadas para hoy, la más difícil es con la oficina de asociados de J&A, y no te va a gustar nada, su propuesta es prácticamente la misma y están esperando nuestra colaboración para que nuestro cliente apruebe el asunto - esa es Amanda, eficiente y directa al grano.
- ¿Y la opinión del cliente? ¿Cuál es su postura?
- Están esperando tu consejo, pero ya te mandé un correo con la comparación de riesgo vs ventajas, y con los puntos principales de la última reunión, pero creo que tienes razón, son muy turbios- dijo Amanda.
- Lo sé, Amanda, espero una reunión hostil, pero quién sabe. Quizá se abstengan de hacer sugerencias tontas antes del mediodía, ¿no? - dice Cassy con una media sonrisa.
- ¿O quizá el cliente vea por sí mismo que intentan implicarlo en algún asunto raro, no? No está de más soñar, jefa, no hace daño en absoluto- el sarcasmo se filtra en el tono de asistente.
- Sí, no hace daño soñar...