Si alguien le hubiera dicho ayer a Cassandra Donovan que, después de siete años, Monica Rogers la llamaría, ella les habría llamado locos. Pero ahí estaba, tan atónita que tenía que recordar cómo respirar, ¿qué debía hacer? ¿Colgar la llamada? Después de todo, Monica no tenía la culpa de nada, pero estaba demasiado cerca de... él. No, Cassy no podía hacerse esto a sí misma. Tenía que colgar, eso sería lo mejor.
-¡Cassy!! ¿Estás ahí cariño?- el tono agudo la devolvió a la realidad y le recordó que colgara ese maldito teléfono.
-¿Monica? ¡Hola! ¿Cómo estás? - ¡Maldita sea!
-Bueno, no tan bien la verdad, de hecho por eso llamo, estamos en un buen lío, por así decirlo, y necesitamos tu ayuda. - Mónica habría querido decirselo poco a poco, pero la situación era seria y no podía andarse con rodeos
-¿Estamos? - preguntó Cassy temiendo lo peor
-¡MTC, Alexander, yo, llámalo como quieras! La cuestión es que NOSOTROS necesitamos tu ayuda: ahí estaba, el monstruo bajo su cama, el Apocalipsis de su Biblia, y le estaba pidiendo ayuda. ¡Santo cielo!
-¿De verdad? La última vez me dijeron que MTC & asociados no requerían consultores corporativos externos.- dijo Cassandra, incapaz de ocultar su amargura al recordar lo último que le dijeron hace siete años, cuando ella estava en problemas económicos, cuando su negocio más necesitaba trabajo.
-Lo sé, lo sé, pero eso fue hace mucho, además las dos sabemos que eres mejor que un viejo rencor, así que no nos vas a rechazar, ¿verdad? - Mónica sabía a qué se refería, la última vez que se vieron hace 7 años la firma de Cassy estaba pasando por un mal momento, y Edward, socio de Alexander, se negó a contratarla, Alexander no podía contradecir la decisión de su socio, no sin enfrentarse a la ira de su esposa, entonces Monica tuvo una epifanía, Cassandra aún debía guardar rencor al hombre que negó su contrato y no dudaria en usar eso a su favor.
-No lo sé, Mon!! Quiero decir, Charlotte es un lugar precioso en esta época del año, no tengo motivos suficientes para viajar. Además, ambas sabemos que Alexander es implacable, sea lo que sea que esté pasando allí, sé que va a caer de pie.
-Bueno, esta vez está realmente atascado, creemos que lo están estafando, ¿y no puedes adivinar quién es el principal sospechoso? Escucha: Edward Black, y no me digas que no quieres ver su cabeza en una pica. - Monica aprovechó la oportunidad.
-Ahhh, solo me estás tentando…- Y Cassy lo decía en serio, la tentación de enterrar al imbécil era demasiado grande.
-¡Vamos, Cassy! Puedo pagarte lo que quieras, en serio, pon tu precio, ya sabes... Tus hijos están creciendo y los gustitos de los adolescentes son bastante caros... -Mónica estaba a punto de rendirse.
-Jajajaja ya ni siquiera estás jugando limpio... Ok... No es un sí, es un quizá, ... pero no creas ni por un segundo que no me doy cuenta que estás jugando conmigo -Tras un suspiro resignado, Cassy continuó
-Dime exactamente de que se trata, con que estamos tratando.- Monica pasó los siguientes 15 minutos explicando la situación y Cassandra no podía creer lo que oía, en verdad habian estafado a su Alex, no, no era suyo, aun así, era indignante, no es que ser robado en otras circunstancias no lo sea, pero por tu socio?. Tras entender la situación, Cassy consideró seriamente aceptar, estaba a punto de poner su última excusa cuando oyó a Monica suspirar y decir:
-Cassy, el realmente necesita a alguien que se ponga de su lado ahora mismo, alguien en quien confiar mientras el mundo está en su contra... - ¡Maldita sea! ¡La estaba matando ahora mismo! ¿Qué más podía decir?... Aceptó a regañadientes y le dijo a Mónica que llegaría a Huston el lunes siguiente, mientras tanto le enviaría un plan con estrategias provisionales y una lista de requisitos con todo lo necesario para trabajar. ¡Lo que sea! Iría allí, haría su trabajo, cobraría un buen cheque y se iría a casa, ¡SENCILLO! Además, seguían siendo amigos, o algo así, eso es lo que hacen los amigos, ¿no? Solo tenía que centrarse en su trabajo, uno en el que era buena, NO, mejor dicho, uno en el que era excelente, así que solo serían unos días y acabaría con todo.
Como siempre, cuando quieres que el tiempo pase despacio, parece acelerarse, y así fue como transcurrió la semana para Cassy; durante la semana llevó a sus pequeños a su nuevo colegio, donde parecían más felices que nunca. Junto con su equipo, entregó 3 proyectos y asignaron fechas y responsabilidades para que todos los asesores entregaran sin retrasos en su ausencia, luego volaría a Nueva York el jueves por la noche para la conferencia y de vuelta a casa en Charlotte el viernes por la noche para pasar el fin de semana con sus hijos.
Como siempre en su ausencia, su padre Arthur sería quien cuidaría de sus bebés, ella le contó la verdad, bueno, al menos una media verdad, diciendo que viajaría a Huston para ver a un nuevo cliente y pasaría al menos 8 a 15 días allí, solo omitió decirle quién era ese nuevo cliente, no es que quisiera mentirle, pero no veía razón para angustiarlo, aunque nunca hablaran abiertamente de ello, el astuto hombre sabía quién y qué había significado Alexander en la vida de su hija, y, al fin y al cabo, era solo un trabajo más, solo un cliente más, nada especial, esto era lo que ella se había repetido sin parar en los últimos días.
-Chelsy, ¿estás segura de que el material de mañana listo? Sabes dónde está mi número, así que si pasa algo llámame y yo vendré en el primer vuelo de vuelta a casa... - No era la primera vez que los dejaba con su abuelo, pero no se hacía más fácil pasar tiempo lejos de sus hijos...
-¡Mamá!! No es la primera vez que te vas de viaje, ¿sabes...? - Chelsy siempre fue su huracán autosuficiente.
- Sí, mamá, puedes ir a trabajar, nos portaremos bien, cuidaremos del abuelo y volverás antes de que te des cuenta. - Ethan hizo eco de las palabras de su hermana.
-Vale, pequeña, pero cuida bien de tu abuelo, sabes que se está haciendo viejo jajaja- bromeó Cassy con sus hijos.
-¡Oye! No soy tan mayor, ¿sabes? Aún puedo castigarte si hace falta. - Arthur se hizo notar con una de sus bromas habituales.
-Oh oh, mamá está en problemas- dijo Ethan con cara seria.
-Ambos adultos rieron, y mientras Cassy hacía la maleta para la semana, Arthur la observaba con curiosidad.
-¿Estás bien, mi amor? - preguntó finalmente el hombre.
-Por supuesto papá, todo está bien, ¿por qué lo preguntas? - respondió Cassandra nerviosa.
-No sé…, quizá porque es la tercera vez que te veo deshacer la maleta y volver a meter todo dentro. - Esta vez Arthur no pudo ocultar su sonrisa burlona.
-¿Ah, sí? No me había dado cuenta, ahm, solo quiero estar preparado para este viaje, odio cuando las cosas se descontrolan y tengo que posponer mi regreso-. dijo Cassy, intentando pasar el asunto por alto.
-Sabes, mi niña, no todo en la vida es trabajo, ¿por qué no intentas salir y distraerte, vivir un poco? - Cassy siempre escuchaba a su padre, pero hacía tanto que no se tomaba un descanso que quizá ya no recordaba cómo hacerlo.
-Dios, papá, tengo dos hijos menores de diez años y un una firma propia que atender, si consigo tomar un café entero caliente sin interrupciones, estoy viviendo lo suficiente.- intentó decir con humor.
-Pues cariño, piénsalo, Cristofer nos dejó hace un año mi niña, el se ha ido, y tú sigues siendo joven, tienes que vivir de nuevo. -dijo Arthur con cuidado, sabía que tras la muerte de su marido, su hija no estaba muy interesada en la idea de salir.
-¿Vas a decirme la verdad ahora? Tienes algo o a alguien en mente, ¿verdad? -Cassandra conocía a su padre tan bien como él la conocía a ella, él nunca hablaba sin motivo.
-Se dice que Alastor Kane está especialmente interesado en una relación a largo plazo contigo, y no hablo del contrato corporativo que tienes con él...- ¡Ahí esta,lo sabía!
-Papá, Alastor es un gran hombre y un muy buen cliente, incluso me atrevería a decir que es guapo, amable y culto, pero mis sentimientos por él no van más allá de la amistad. - Cassy dijo, la verdad es que nunca pensó en Alastor como algo más que un amigo y un cliente habitual.
-Un hombre genial, amable, guapo y culto, uffff, podrías encontrar a muchos peores, ¿sabes? - Arthur vio el pequeño ceño fruncido en la cara de su hija, así que simplemente se encogió de hombros.
-Vale, casamentero, hablaremos de esto cuando vuelva. - En este punto Cassy solo quería cerrar el tema.
-Solo digo que es médico, tiene su propio hospital y viene de una buena familia, en resumen un buen partido. Y está realmente interesado en ti, Cassy, piénsalo, solo quiero verte feliz. -Con eso, Arthur se fue tras prometer a su hija que cuidaría de sus nietos.
Cassy fue a ver a sus bebes para arroparlos, antes de eso se aseguró que se cepillaran los dientes y rezaran, y finalmente los metió a la cama, leyó un cuento de hadas con Chelsy y cantó para Ethan; cuando estuvo segura de que dormían profundamente, se arrastró hasta la cama, pronto el despertador sonó y le recordó que había llegado el día.
Esperó a que llegara su padre, pidió un taxi y fue al aeropuerto, había pasado el check-in cuando, uno a uno, vio llegar a sus consultores, los que llevaría a Texas de todos modos, eran solo cuatro y sin exagerar, eran los mejores miembros de su equipo, sin duda los mejores que Cassy había tenido, dos de ellos eran expertos en sus propias materias, Erick y Sonia, y dos más que ella misma entrenó, Amanda y Anthony.
Mientras se dirigían a la sala de pensión, Amanda empezó a repasar el horario de la semana con ella, mientras el resto del equipo hablaba alegremente, pero cuando llegaron Cassy se quedó quieta en la puerta de embarque. Dios mío!! ¿Qué estaba haciendo? ¡No podía hacer esto! ¿En qué estaba pensando!! No, no, no, debería llamar a Monica y cancelar, cambiarlo para otro día o algo así.
-¡Cassy, hermosa! ¿Estás bien? Estás un poco pálida- le preguntó Erick, siempre era así de observador y era uno de los mejores amigos de Cassy.
Se conocían desde la universidad y se dieron cuenta del buen equipo que formaban, así que cuando Cassy abrió su propio despacho, Erick estaba más que emocionado de formar parte de eso, también sabía que Cassandra había sufrido de desamor durante sus años de estudiantes, pero nunca conoció a Alexander ni siquiera oyó su nombre, Cassy no quería hablar de ello. Y ella solo se centraba en sus estudios y enterraba su dolor bajo tantos libros como podía encontrar, asi que su viejo amigo no entendía qué le pasaba.
-Yo, yo, ahh - Tartamudeó y luego se dio la charla motivadora del año: ¡Basta ya!! ¡Ponte las pilas, cobarde!
Ajeno a su conflicto interior, el equipo de cuatro miró a su jefa, y ante sus ojos la vieron endurecerse, enderezando la espalda, levantando la barbilla y volviendo a caminar hacia enfrente.
-¡Vamos! Se está haciendo tarde- eso es todo lo que dijo mientras en su cabeza vivía un solo pensamiento: ¡¡Aquí vamos!!…