8. Esto debe ser una broma!!

1985 Words
Después de colgar la llamada con Cassy, Monica quedó impresionada, las observaciones que hizo la consultora mientras hablaban eran intuitivas, sus preguntas, acertadas, demostraba que definitivamente era buena en su trabajo. Aunque a regañadientes, aceptó venir a ayudar, ahora solo quedaba encontrar la manera de contárselo a Alexander. ¿Cómo encontrar la manera de decirle que la mujer a la que una vez amó, vendrá en su caballo blanco lista para matar al dragón? Y todo mientras su compañía está en peligro y su matrimonio se va al traste!! No era un misterio para ella. Mónica sabía que el matrimonio de Alex estaba en problemas, al principio cuando conoció a Narcy, Mónica intentó acercarse a ella, parecía sencilla y callada y corría tras Alexander como un cachorro enamorado, Mónica sintió pena por ella, su primo la quería, sin duda, pero no estaba ENAMORADO de ella. Luego la empresa creció y cuando Alexander hizo su primer millón, Monica vio un brillo en los ojos de Narcy; al principio no podía precisar qué era, pero con el tiempo se dio cuenta de que era ambición, pura e inalterada ambición. Con el paso de los años, Monica vio cómo la esposa de su primo se transformaba en la muñeca Barbie Country Club, fue testigo de cómo sus pequeños fueron gradualmente apartados y su primo se convirtió en un extraño en su propia casa, la realidad era que hacía años que Monica no veía un gesto de amor real entre la pareja. Le frustraba ver a Alexander esforzándose obstinadamente por hacer que la relación funcionara cuando quizá no tenía salvación. El martes por la mañana, Monica entró en la oficina de su primo, las persianas estaban cerradas y la oscuridad de la habitación le impedía ver algo con claridad. ¿Dónde estaba Alexander?... De repente, la voz masculina la sobresaltó. - Por favor, dame al menos una buena noticia.- La voz dolorosa vino del sillón donde vio al hombre tumbado con la cabeza entre las manos. - Sí, buenas noticias…, tengo al consultor externo que pediste, llegarán el lunes al mediodía. - Eso fue una buena noticia, ¿verdad?, o algo así. - ¿Hasta el lunes?- preguntó el hombre dominante. - No pudieron venir antes, pero aunque hablé con ellos apenas ayer, ya empezaron a trabajar en nuestro caso, hoy temprano enviaron el plan de trabajo, y debo decir que es una estrategia muy bien pensada; tiene algunas recomendaciones provisionales que podríamos implementar como puntos de control; es impresionante, por decir lo menos. - Eso está bien... - Sonaba cansado y algo disperso, como un barco navegando por demasiada niebla. Mónica supo de inmediato que no era el mejor momento para decirle quién era el consultor, se lo contaría más tarde, había tiempo. Los días pasaron uno tras otro y cuando llegó el viernes, Mónica supo que se le había acabado el tiempo. Bueno, no hay mejor momento que el presente. Llamando a la puerta, la directora de finanzas se permitió entrar. - Alex ... Oye, quiero hablar contigo... - mientras hablaba, pudo ver que el hombre había organizado sus documentos y recogido su chaqueta, parecía que se preparaba para irse. - ¿Vas a algún sitio? Te veo mucho más relajado hoy, ¿o es solo mi imaginación? - preguntó Mónica - Sí y sí. Alec tiene un partido de fútbol, así que tengo que ir, y me siento más relajado, las estrategias de esa consultoría externa son simplemente brillantes, ¡por primera vez desde que empezó todo esto siento que todo va a salir bien! - Y él estaba mucho mejor, así que era el mejor momento para contarle el pequeño detalle que se había estado guardando. - Oh, sí, ya que hablamos de eso, quería hablar contigo sobre ellos... Errmm - Monica no sabía muy bien cómo empezar, pero Alexander se adelantó a ella - ¡Eh, no te preocupes, Mon! Sé a qué te refieres y no tienes que decirlo, no te lo reprocho. - Cuando el CEO dijo eso, Monica dejó de respirar. ¿Lo sabía? ¿Cómo? Quizá vio el nombre de la empresa en el contrato y juntó las piezas, ¿no se lo reprochaba? ¿De verdad? No, tenía que asegurarse de que hablaban de lo mismo. - Eh, Alex, no quiero sonar como una niña quejumbrosa, pero, ¿qué es exactamente lo que no me reprochas? - preguntó con cuidado. - ¡Pues que estabas equivocada, claro! - dijo Alex en tono obvio - ¿Qué? - Monica estaba completamente perdida. - Bueno, sí. ¡Dijiste que esos consultores no encajarían aqui! Y mira, ni siquiera han llegado y sus estrategias ya están funcionando, además cuando pidieron documentos enviaron un NDA prefirmado para que estuviéramos seguros de la confidencialidad de la información. Quiero decir, ¿quién hace eso? ¡Te diré quien! ¡Alguien muy profesional!- El empresario estaba muy entusiasmado, CDBC Inc. era una empresa reconocida por su profesionalidad, el nombre significa: Cassandra Donovan Business Consultancy Incorporated, pero parecía que Alexander no se daba cuenta de a quién había contratado, si quería evitarle un aneurisma causado por la impresión, tenía que hablar rápido. -Alex, eso no es lo que...- La interrumpió OTRA VEZ!! - No te preocupes, sé que no confías fácilmente en extraños y me pasa lo mismo, pero esta vez te equivocaste. ¡Y, vaya que estabas equivocada! - Mientras decía esto, empezó a caminar hacia la puerta. - ¡Alexander, espera! ¡Tienes que saber algo! -Casi gritó Monica. - Sea lo que sea, puede esperar hasta el lunes. ¡Llego tarde! Nos vemos el lunes!! - respondió el hombre que salía corriendo de la oficina. - Por supuesto que me verás!!, si no me matas primero!!!- susurró Monica en la habitación vacía. Intentó decírselo, pero él no quiso escucharla!! ¡BIEN! Si quería sufrir un paro cardíaco, ¿quién era ella para negarselo? Después de todas las veces que la interrumpió hoy, no podía culparla cuando se enterara, ¿verdad? Algo era seguro, tenía que comprar una cámara nueva para documentar la cara de Alexander cuando se diera cuenta de quién era el misterioso consultor... El fin de semana voló y el lunes por la mañana un Alexander muy retrasado corrió hacia el edificio de su empresa y básicamente subió las escaleras volando, demasiado impaciente para esperar el ascensor. Era raro que llegara tarde, siempre estaba en su despacho a las 9 en punto, pero hoy eran las 11:30 y apenas había llegado al maldito edificio. Normalmente no le importaría tanto el retraso, pero desde que se despertó esta mañana tenía una extraña sensación en el pecho, como un aleteo que le indicaba que algo importante estaba a punto de cambiar, y no quería llegar tarde a eso, quizá era el saber que pronto podría deshacerse de su socio traidor, ¿Quién sabe? Pero estaba emocionado, emocionado como no se había sentido en mucho tiempo. Mónica y Henry habían notificado a sus colaboradores desde el viernes, informando que habría una auditoría exhaustiva y solicitaron su presencia a las 10:30 de la mañana para hacer un informe, a nadie le pareció extraño, era una práctica habitual hacer revisiones internas, solo Mónica y Henry sabían lo diferente que sería esto y por qué... Cuando el CEO entró, sus empleados esperaban en silencio sus instrucciones, algunos bajaban la cabeza en señal de sumisión y otros organizaban documentos para parecer ocupados; sin duda, la presencia de Alexander era tan fuerte que podía dominar la sala con solo entrar. Mónica le informó que el personal había sido inducido a la actividad. Alexander simplemente asintió y pidió a todos que fueran a prepararse, y con eso el personal se dispersó. - ¿Todo bien? No es propio de ti llegar tan tarde.- La voz preocupada de Monica sonó alta y clara. - Tuve que encargarme de algunas cosas en casa. - Ahora estaban solos, así que el hombre no tenía que ocultarle nada a su prima. -¿Ah, sí? Vale, ¿y mis sobrinos? ¿Qué tal el partido de fútbol? - Por la cara de Alex supo que algo había salido mal. - Alec metió un gol... -la voz del CEO le dijo que eso no era todo -¡Genial! Aunque siento un "pero" en algún lugar- no se equivocaba - Pero, en mitad del partido, Narcy recibió una llamada de una amiga y en menos de dos segundos ella se fue, así que cuando Alec anotó y miró las gradas, notó que su madre ya no estaba... la expresión en su cara.... ¡Ya no sé qué hacer! - ¿Hablaste con ella sobre eso? ¿Qué dijo? - Monica estaba furiosa, esa mujer había estado descuidando a los niños durante un tiempo, pero darle ilusión a un niño pequeño y arrebatándosela... era simplemente cruel. - Dijo que exagero, que su vida privada tiene la misma importancia que la nuestra, exploté, le dije que su vida privada SOMOS NOSOTROS, me gritó, incluso me insultó, y se fue a pasar el fin de semana con su hermana. -Las emociones en la Voz de Alexander eran claras, el cansancio, la decepción. - ¿Qué estás esperando, Alex? En serio, sé que no me corresponde decir nada, pero verte así... y a los niños... - con una mano en el hombro de su prima intentó transmitirle consuelo. - Volvió esta mañana, me preguntó si había problemas en la empresa y me estaba desquitando con ella, le dije que el MTC está bien y que el verdadero problema somos nosotros, nuestro matrimonio... Así que me amenazó, dijo que si pasaba lo peor ella se llevaría a los niños- tras una larga respiración él continuó. -La situación con Narcy es un callejón sin salida, ahora lo veo, pero no sé, algo cambió esta mañana, tengo la sensación, quizá solo sea un deseo, pero siento que algo bueno va a pasar, es una locura, ¿verdad? Antes de que el empresario pudiera continuar, sonó el teléfono, la recepcionista advirtió que los consultores externos habían llegado y que iban de camino. Alexander habría notado la expresión nerviosa en el rostro de su prima, si no fuera porque alguien azotó la puerta y Edward Black entró corriendo en la habitación. - ¿Pero qué demonios, McIntyre? ¿Cuándo ibas a informarme que hay una auditoría general? - tenía la cara roja y resoplaba como un toro. - Avisé a todos el viernes, ¿no recibiste el memo de la empresa? - respondió Mónica dulcemente, aunque lo que quería era arrancarle los ojos. - ¿Un memorandum? Un memorandum, dice, ¿qué te pasa?- dijo refiriéndose a su "socio" - Siempre tomamos estas decisiones juntos, ¿qué pasó? Alexander estaba sentado cómodamente, con un pie cruzado sobre la rodilla y una expresión aburrida en el rostro mientras escuchaba las discusiones de Monica con Edward. Pero entonces el sonido de tacones resonó en el pasillo llamando la atención del CEO, ese caminar le resultaba demasiado familiar, es más lo reconocería en cualquier parte. - ¿Y quién es esta increíble consultora, si me permites saberlo, Monica? - preguntó Edward, y con una sonrisa irónica ella respondió. - CDBC, ¿te suena familiar? - El tono sarcástico de Monica no pasó desapercibido. Las ruedas de la cabeza de Alexander empezaron a girar y su respiración se aceleró junto con sus pensamientos: C.D.B.C. Repitió cada letra en su cabeza, de repente lo golpeó como un rayo, NO, no podía ser, NO PODÍA SER ELLA, esto tenía que ser una broma. El sonido de esos tacones familiares se detuvo justo delante de la puerta, y el CEO se giró tan rápido que seguro que se torció el cuello. La sintió antes de verla. La puerta se abrió y, con el corazón atascado en la garganta y la voz en un susurro, pronunció una sola palabra: -Cassy..... - Hola, Alexander.
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