9. Los recuerdos vienen a mi

1999 Words
-Hola, Alexander…- La voz de Cassy cruzó la sala, firme y profesional de algún modo sensual. -Hija de p**a- dijo Edward casi en un susurro, pero lo suficientemente alto para que Cassandra pudiera oírlo. El rostro de Alexander era un poema, había sorpresa, emoción, nostalgia, confusión, ansiedad e incluso algo de tristeza. Nadie había visto nunca tantas emociones en la cara del CEO. Cassy permaneció firme frente a él, con una ceja levantada y una sonrisa arrogante en los labios, aunque por dentro una tormenta de emociones se abría paso, mientras todos sus recuerdos volvían de golpe a ella. Cassandra salió de su ensimismamiento cuando escuchó el sonido de un obturador de cámara en algún lugar a su espalda. Cuando se giró, vio a Mónica metiendo algo en el bolsillo. ¿Era una cámara? - Perdón- Vino la disculpa de Monica, aunque se le veía en la cara, que no estaba arrepentida. - ¿Qué hace esta mujer aquí? - preguntó Edward un poco demasiado alto. - Me contrataron para hacer una auditoría exhaustiva, así que naturalmente estoy aquí para hacer mi trabajo - respondió Cassy con un tono que no acepta discusión. - ¿Me puedes decir quién te contrató? - La voz de Edward goteaba veneno. - Ay, esa fui yo- le dijo Monica, de repente de buen humor. - Bueno, no deberías, estas cosas solo Alexander o yo las podemos aprobar. - Edward lo intentó de nuevo. - Fui yo quien la contrató, pero Alexander aprobó, así que... - Monica miró a su primo buscando confirmación, pero antes de que pudiera responder, Edward se acercó a Cassandra y le dijo con el tono más irónico. - Bueno, como ves, no estoy de acuerdo, así que si te queda un poco de decencia. - CUIDADO!!! No vas a hablarle asi…- Alexander siseó furioso, el instinto protector le sacó de su anterior asombro, un instinto protector que solo una persona despertó en él, y era su Niña. Bueno, no suya, ya no... - Ok, entiendo, eso fue grosero, lo siento, solo estoy sorprendido, eso es todo, me dejaron a ciegas aquí!! - Edward pidió perdón a su socio, pero su falsa disculpa no engañó a nadie. - Bueno, ya está hecho, ¿entendido?, hecho, firmado y entregado. Déjalo estar. - Al ver la expresión gélida de Alexander, Edward supo que no podía hacer absolutamente nada, al menos no ahora, así que simplemente miró a la joven consultora y la advirtió. - Déjame ser claro, no estoy de acuerdo, no necesitamos esto, y si lo necesitáramos, contratarte no sería mi primera opción. Cassandra no iba a echarse atrás, ni siquiera se inmutó, mantenía su posición, con la barbilla en alto y la cara de póker, si había algo que odiaba con pasión era un hombre que quisiera intimidarla. - Solo estoy aquí para hacer un trabajo, uno preventivo además, no para cortar cabezas, ¿de qué tienes miedo? -No dudó, le dijo sus intenciones directamente y sabía lo que Edward hacía, la estaba evaluando, la medía, y sería demasiado tarde para él cuando finalmente se diera cuenta de que sí se media contra ella iba a quedarse corto. - Estás pensando demasiado - dijo, y salió dando un portazo tras de sí. - Bueno, eso ha ido bien. - Mónica intentó aligerar el ambiente. - ¡Monica! ¡Cuánto tiempo sin verte! Chicos, esta es Monica; ella es la gerente financiera y este es Alexander, propietario de MTC & Associates. - Cassy miró a su equipo con una sonrisa radiante, los consultores habían estado detrás de ella durante el enfrentamiento, listos para saltar en defensa de su líder. - Disculpa... - dijo Alexander antes de salir de la sala de juntas como si alguien lo persiguiera. Su partida repentina no debería haber dolido, pero dolía. En cuanto Alexander se fue, Mónica corrió hacia Cassy y la abrazó fuerte, luego empezó a examinar a su equipo, los observó bien pero se detuvo al ver a Anthony, quizá los ojos de Cassandra la engañaban, pero juraría que Monica se sonrojó y luego se recompuso rápidamente. - ¡Dios mío, chica, nos alegramos de que estés aquí! . Dijo la gerente financiero - Sí, se nota!! -respondió Cassy con todo el sarcasmo posible. - Oh, no hagas caso a Edward, ya sabes por qué no quiere esta auditoría. - No me refería a Edward... -El tono de Cassy era amargo - ¿Te refieres a Alex? Está encantado de que estés aquí, él solo está... un poco sorprendida, eso es todo... - De repente Monica estaba nerviosa. Cassy se sintió confundida. Él la había contratado, ¿no?, o al menos había aprobado su contratación: Alexander mismo firmó el contrato, ella lo vio, era SU firma, ella reconocería esa firma entre miles, así que, ¿por qué iba a sorprenderle? A menos que... -Mónica, Alexander sabía que yo vendría, ¿verdad??? - Señorita Donovan, querida amiga, ¿crees que soy capaz de ocultar algo así a mi primo más querido? - y lo dijo con una expresión tan inocente que Cassy dudó de sus sospechas, pero tenía que saberlo. -Ok, Moni, responde a la pregunta directamente. ¿Alexander sabía o no que venía? -Bueno... Seguro que le envié tu contrato y el nombre de tu empresa está ahí, ¿verdad? pero no creo que tu nombre haya salido ESPECÍFICAMENTE en la conversación. - Su vieja amiga le dijo. -¡Mónica!!! ¡Pensaba que lo sabía! - Ahora ella lo entendía, él no lo sabía!. -¡Agh, como sea, estás aquí! Te necesitamos!!!, cómo pasó no es importante. - Monica era práctica así, siempre lo era. -Ok, tienes razón, ya estoy aquí de todas formas, y no soy yo quien podría ser asesinada por esto, así que... Permíteme presentar a mi equipo: Amanda revisará el cumplimiento normativo, Sonia aquí es mi experta en procesos generales, se va a centrar en la trazabilidad, Erick es mi contable estrella, creo que trabajará mejor con Henry, puede rastrear cualquier cosa. Yo estoy contigo, nos vamos a centrar en las finanzas y quiero ver tu hoja de presupuesto y poner algunas trampas. - Cassandra estaba segura de que Edward se pondría nervioso, pero no lo suficiente como para dejar de robar, así que iba a dejar cebos aquí y allá, y cuando el astuto zorro atacara, iba a cazar al desgraciado sin piedad. - ¿Y este chico guapo aquí? - preguntó Monica, refiriéndose a Anthony, quien la recompensó con una sonrisa coqueta. - Anthony es mi mejor Camaleón, refuerza todos los puestos pero empezará con brechas de seguridad informática- dijo Cassy orgullosa de su mejor aprendiz. - Oh, le dejaré que me refuerce, ¿vale?- dijo Mónica sin vergüenza. -Te reforzaré en lo que pueda, señorita - respondió Anthony y era tan inusual, Cassy, nunca le había visto coquetear con nadie, y mucho menos con un cliente. -¡Abajo, chico! Está casada. - Cassy le detuvo. - NO LO ESTOY!!! exclamó Mónica indignada. -¿Qué? Lo siento, cariño, cuando me dijiste que estabas de incapacidad por maternidad, supuse... -¡Cassy! ¡Por favor! ¡Para tener un bebé no necesitas un hombre! - ¿Hablaba en serio? - En realidad, amigo, SÍ que lo necesitas!! - Cassy se burló. - No!!!, al menos no todo el hombre- respondió Monica, guiñando un ojo. El día pasó rápido, Monica integró equipos con los consultores de Cassy y el personal de confianza de su propia empresa, cada uno empezó a trabajar en sus propias reseñas y pronto llegó el momento de volver a casa, o al hotel, en el caso de Cassandra. Habían pasado un día entero fuera de casa y para Cassy, un día lejos de sus hijos era una tortura, así que llamó a casa. Arthur contestó al primer timbrazo. - ¡Hola vaquera! ¿Qué noticias de Texas? - Su viejo tenía sentido del humor, eso seguro. - Hola, papá. ¿Cómo están mis bebés!! ¿Les va bien en el colegio? ¿Me echan de menos?- Las preguntas de la joven madre iban una tras otra. - Eh, despacio, todo está bien, cariño, ese colegio es maravilloso, hoy fui a verlos nadar, y se ven maravillosos en esa piscina, están tan felices como pueden estar, hicieron su tarea y ahora vamos a hacer espaguetis para cenar. ¿Si te echan de menos?, no, creo que no se han dado cuenta de que has desaparecido, jajaja. - Arthur dijo que saber eso le molestaría. - Papá!! Eres increible!, pero en serio, gracias... por todo. - Y lo decía en serio, si no fuera por Arthur, Cassy habría naufragado hace mucho. - ¿Es mamá? - Se oyó la vocecita de Ethan a lo lejos. - Aquí está Ethan. - Y antes de que el abuelo pudiera decir algo más, el niño le arrebató el teléfono. - ¡Mamá, adivina qué! Hoy he jugado en los columpios y he hecho un nuevo amigo, se llama Robin y su padre es un “abusado”. -dijo Ethan sonando un poco inseguro con su última palabra. - Jajaja, quieres decir abogado, mi amor, la palabra es abogado- corrigió Cassy con ternura. - El abuelo dice que es lo mismo, así que- dijo el niño con indiferencia. - Seguro que el abuelo bromeaba, cariño, a veces tiene un sentido del humor retorcido. - Vale mamá, tengo que hacer salsa de espaguetis, así que me tengo que ir, aquí está Chelsy, te quiero, adiós- dijo Ethan en un suspiro. - ¡Hola, mamá! ¿Qué tal Texas?- la voz calmada de Chelsy llegó a Cassy. - ¡Hola, mi preciosa niña! Texas está bien, supongo, un poco demasiado cálido para mi gusto- Y aún más caliente con un hombre guapo de ojos ámbar en el mismo edificio, argh, pensó la joven. - Oye mamá, voy a tener un concurso de ortografía el miércoles, ¿vas a verme? ¿Cuándo vuelves? - Chelsy sonaba nostálgica, la chica era muy autosuficiente pero también echaba de menos a su madre, al fin y al cabo solo tenía ocho años. - Ay, cariño, no volveré tan pronto, pero te diré una cosa, puedo pedirle al abuelo que haga una videollamada para verte en el concurso, ¿OK? ¡Vamos a estudiar muy duro y vas a ganar el concurso! - Era una de las cosas que Cassandra odiaba de viajar, estar lejos de sus pequeños, pero una chica tiene que hacer lo que una chica tiene que hacer. - ¿En serio? ¿Vas a estar al teléfono durante todo el concurso solo para verme? ¿Lo prometes? - preguntó su primogénita, con emoción en la voz. - Por supuesto que no me lo perdería. Hagamos algo, ¿por qué no practicamos unas palabras mientras ceno en mi habitación, ahora mismo? -Además, así no se sentiría sola durante la cena. - Vale, tengo mi bloc de notas aquí así que... La primera palabra es... "desarrollo": D-E-S-... La madre y la hija practicaron durante 30 minutos, mientras Cassy cenaba en su habitación de hotel, estaba tan feliz hablando con su hija que incluso llamó a recepción para pedir postre. Chelsy le informó, su abuelo ya la había llamado para cenar, así que solo tenían tiempo para una palabra más. - Vale mamá, la última palabra es... "prohibido": P-R-O... - Mientras Chelsy deletreaba "prohibido", alguien llamó a la puerta, ¡genial! ¡Su postre estaba aquí! Así que Cassandra fue a abrir la puerta con el teléfono aún en altavoz, vestida solo con su camisón, mientras escuchaba a su hija deletrear. Pero cuando abrió la puerta, su cerebro dejó de funcionar... ese NO era servicio de habitaciones. -I-D-O: ¿Prohibido, mamá? ¿Mamá? ¿Estás ahí? ¿Lo dije bien? "Prohibido." -La voz de su hija la devolvió a la realidad. - Sí, sí, cariño, tienes razón, "prohibido." - dijo Cassy mientras miraba los ojos ámbar del hombre en el pasillo... Alexander.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD