16. Nuestra primera vez

1879 Words
Alexander McIntyre fue muchas cosas: un CEO dominante, un empresario inteligente, y también un buen padre y un amigo leal. Sin embargo, había algo que no había sido en años, no había sido un hombre apasionado. No es que no tuviera sexo con su esposa, claro que lo hacían como cualquier pareja normal, es solo que sus encuentros sexuales, aunque físicamente satisfactorios, parecían carecer de algo... Ahora que Alex lo pensaba, quizá esa sensación de vacío venía de ambos lados, por eso Narcy insistía en que no era un buen amante, aunque antes de casarse ella nunca se quejaba, la relación se iba enfriando poco a poco tras la boda y ahora el hombre no había tenido sexo en más de un año, lo había intentado hace seis meses, pero antes de que pudieran empezar, la mujer saltó de la cama diciéndole que tenía una cita en otro sitio. Teniendo en cuenta todo esto, no era extraño que el CEO buscara algún tipo de alivio, y el amor propio había sido su única opción durante el último año. El imponente hombre llegó a su casa, más tarde de lo habitual, la cena con el equipo de Cassandra había sido agradable y tener a Cassy tan cerca le devolvió a la época más feliz de su vida, la más feliz pero también la más compleja, había muchas cosas que su "Niña" no sabía, eventos desafortunados y situaciones desfavorables que le habían llevado a alejarse de ella y buscar un futuro mejor. algo que ofrecerle; y cuando pensó que estaba listo para regresar, escuchó por su mejor amiga Rita que el amor de su vida había seguido adelante, que ella tenía una relación seria y que aunque los Donovan no lo aprobaban, Cassy no cedió; Su peor miedo se hizo realidad, había tardado demasiado, no volvió cuando debía, tampoco explicó nada, la había dejado atrás y ya era demasiado tarde, lo arruinó. Al entrar por la puerta, la voz de su madre le saludó: -¡Buenas noches, hijo! ¿Cómo fue todo? -Linda estaba preocupada por su hijo. -Hola mamá, todo bien, acabo de cenar con gente del trabajo, no te preocupes. ¿Has cenado ya? ¿Dónde están los niños? -Cenamos hace un par de horas, ya hicieron los deberes y Kyle estaba practicando para su obra del colegio, está un poco preocupado por su disfraz. -No hay que preocuparse, el disfraz llegará el viernes, está todo resuelto- dijo Alex recordando a la mujer preciosa que recomendó el sitio web, Cassy era la mejor madre, sin duda. -¡Qué bien!, ¡Eres el mejor padre del mundo!, Los niños ya se han duchado y están listos para irse a la cama- Informó la anciana. -Vete a dormir, mamá, yo cuidaré de los niños, tú has estado cuidando de la abuela por las mañanas y de los niños por la tarde, debes estar agotada. Alexander llevó a sus hijos a la cama y luego quiso ducharse. Mientras estaba bajo el agua caliente, su mano bajó y tiró con fuerza de su m*****o. Generalmente, mientras se tocaba, pensaba en porno, en un actriz o en algúna cantante ocasional; nunca se permitió pensar en la mujer en la que realmente quería pensar... Sin embargo... la había visto hacía solo unos minutos, y tras pasar horas mirándola de una forma casi acosadora, no pudo evitarlo, su mente viajó a cuando tenía 22 años, a su primera vez juntos, mientras tanto su mano empezó a acariciarse el m*****o con entusiasmo. (Flashback) Había un lago cerca de Charlotte, en Carolina del Norte, que las familias de Cassy y Alexander solían visitar cuando eran pequeños, así que unos días después del 19º cumpleaños de Cassandra, Alexander la invitó a pasar un día junto al lago, no esperaba que las cosas tomaran ese camino, es cierto que había alquilado la cabaña junto al lago, Pero honestamente lo hizo pensando que podría llover, y así fue, por eso entraron en la cabaña. Pero ahora Cassy yacía frente a la chimenea con Alexander encima de ella y se besaban desesperadamente mientras la lluvia retumbaba contra las ventanas de la pequeña cabaña. Sintió su mano bajo la camiseta moviéndose hacia sus pantalones, su respiración se aceleró, supo que él era su primero, y el deseo de tomar de una vez por todas lo que era suyo, porque ella era SUYA, era irreprimible. Empezó a desnudarla y a besar cada centímetro de la piel desnuda, ella era su diosa y él iba a adorarla como se merecía, ella gió al sentir su boca en su pezón izquierdo, y luego él fue a por el derecho para darle la misma atención, mordiéndola suavemente y chupando con fuerza hasta que sus picos se pusieron rosados y duros. -Alex, por favor- suplicó aunque no sabía qué estaba suplicando. La desnudó por completo mientras ella se aferraba a su espalda sin camiseta besándole el cuello, dejó un rastro de besos por el camino y cuando estuvo entre sus piernas besó el interior de sus muslos antes de hundirse hasta lamerla como sí fuera miel. -Eres tan dulce, cariño, sabes tan bien. -dijo con un gruñido -Alex, yo... quiero... Ahhhh- Gritó cuando él comenzó a hacer ochos con la lengua sobre su bot´n de nervios. Sintió cómo ella temblaba y le metió un dedo profundamente, luego otro, y empezó a enroscarlos dentro de ella buscando ese punto áspero que la hacía gritar de placer. Ella metió la mano en sus pantalones y tomó su m*****o, estaba dolorosamente duro y su mano no podía cerrarse alrededor de él, era enorme y Cassy dudó por un momento si realmente encajaría, tenía miedo, él lo veía en sus ojos, pero aun así empezó a tocarlo, arriba y abajo hasta que le arrancó un gemido. El volvió a meter los dedos profundamente en ella y empezó a prepararla, extendiendola, cuando sintió que volvía a temblar. -Ahora vas a venirte, cariño, vente en mis dedos- Ella le obedeció y se corrió con un gemido tan fuerte que se mezcló con el sonido de un relámpago fuera. Cuando volvieron a acostarse frente a la chimenea, Cassy abrió las piernas instintivamente y le atrajo hacia ella. -Alex, yo nunca... - empezó a decir nerviosa. -Lo sé, cariño, seré tu primero- dijo besándole la nariz -Pero si es la voluntad de Dios, terminaremos nuestras vidas juntos. -¿Seguro que te va a entrar? - Preguntó la joven, aún un poco nerviosa. -Estás hecha para mí, así que va a entrar muy bien, pero va a doler un poco, ¿ok?-Alex se alineó con su entrada mientras la besaba tiernamente y empezó a penetrarla lentamente hasta que chocó contra su barrera, la miró a los ojos y la besó de nuevo, gotas de sudor perlando su frente, No quería hacerle daño y se estaba conteniendo mucho; mientras la besaba, avanzó y la llenó hasta el fondo, quedandose quieto. Los ojos de Cassy estaban cerrados de dolor y una lágrima cayó por el rabillo des su ojo, Alex le secó la lagrima con un beso y la dejó adaptarse a su tamaño. Al cabo de un minuto la oyó susurrar. -Muévete, por favor muévete...-Dijo aferrándose a sus brazos como si le fuera la vida en ello, y él lo hizo, despacio al principio hasta que sintió que ella se movía para responder a cada embestida. -Más, amor, yo... Ahhh- Dijo arqueando la espalda. Alexander obedeció, embistiéndola cada vez más fuerte hasta que sus respiraciones eran cortas y entrecortadas. -Cariño, estás tan apretada que siento que me extrangulas- Gimió. -Alex... Voy a...- Gritó -Vente, cariño... Vente en mi…- Le ordenó y le dio un par de embestidas hasta que sintió que sus paredes se cerraban y le apretaban tan fuerte que apenas podía moverse, con un par de embestidas más se plantó profundo hasta el fondo de ella, dejándola ordeñarlo con un gruñido profundo. (Fin del flashback) Alexander miró hacia el suelo de la ducha y se dio cuenta de lo duro que se había venido. ¡Dios! No había sido así en mucho tiempo, pensó. Esa noche el CEO se fue a la cama más relajado que nunca, aún tenía muchas cosas que hacer, por supuesto, tenía que hablar con sus hijos sobre el divorcio, y al día siguiente Nancy recibiría los papeles del divorcio y un acuerdo de custodia, también tenía que cuidar de su astuto amigo Edward Black, Sí, tenía mucho que hacer, aunque lo que más ocupaba sus pensamientos eran un par de ojos verde olivo. ¿Cómo iba a recuperarla? No se habían visto en años, ella le había amado, de eso estaba seguro, nunca confesaron su amor, nunca lo dijeron literalmente, pero ambos lo sabían, podían sentirlo hasta los huesos. ¿Y si no estaba preparada para una relación tras la muerte de su marido? ¿Y si estaba lista pero quería a alguien más? Tendría que cortejarla pacientemente, reavivar los sentimientos que habían estado dormidos durante tantos años, la perseguiría si fuera necesario, pero de una cosa estaba seguro ahora: ella era SUYA, tanto como él era SUYO. Solo necesitaba recordárselo, eso es todo... Más fácil decirlo que hacerlo, eso lo sabía. El jueves por la mañana Alexander se preparó para trabajar; si iba a hacerlo tenía que estar preparado, había engordado unos kilos con los años, pero no era para tanto. Su Cassy nunca fue una mujer fácil de conquistar, siempre le gustó eso de ella, pero nunca pensó encontrarse en la misma situación en la que vio a tantos otros intentar y fracasar miserablemente. Si quería recuperar a su Cassy, tenía que dar lo mejor de sí, aunque después de tantos años no estaba seguro de recordar cuál era su mejor nivel. Cuando bajó vio a su madre en el comedor con los niños, ya habían terminado el desayuno y estaban a punto de correr hacia el autobús escolar. Les besó para despedirse y luego se volvió hacia su madre: -Mamá, hoy después del colegio lleva a Alec y Kyle a casa de la abuela, te recojo yo mismo después del trabajo. -Dijo Alexander pensativo. -¿Alguna razón en particular? -Preguntó Linda. -Hoy Narcy será notificada, y no quiero que tenga ideas extrañas sobre la custodia de mis hijos. -El CEO fue cauteloso. -¡Eso fue rápido! Veo que estás decidido. -Señaló la anciana. -Sí, bueno, mi abogado conoce a alguien en el juzgado, así que..., ayer me envió un borrador del acuerdo y va a promocionar temprano hoy, debería ser notificada después del mediodía. -El CEO fue implacable y tenía los contactos adecuados, eso era obvio. -Vale, perfecto, nos vemos esta noche, que tengas un buen día, hijo.-Linda se despidió y oyó a Alexander salir silbando por el pasillo. ¿Estaba feliz? Eso era nuevo... El CEO, ahora bien vestido, entró en su despacho donde Monica le esperaba con su café habitual. -Hola!, ¿No estamos guapos hoy? dijo Mónica sonriendo -¡Hola Monica! Quiero empezar con una reunión, ¿dónde están los consultores? -Alexander no podía esperar más para verla. - En la zona común revisando los ordenadores.- Dijo. -Vamos allí entonces.- Sin decir una palabra más fueron a la zona común, pero no esperaban lo que encontraron allí.
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