-No te preocupes, cariño, es mi cliente, el hombre de negocios al que te dije que vendría a ayudar. Tengo que irme, ¿ok? ¡pero lo has hecho muy bien, Chels, estoy tan orgullosa de ti! ¡Y te quiero muchísimo! - Cassy se despidió de su hija.
-Ok mamá, ¡yo también te quiero! - Dijo Chelsy colgando el teléfono.
-Es preciosa, se parece mucho a ti... ¿Tiene qué? ¿Siete años? -Alexander empezó a intentar romper el hielo.
-Ocho, señor McIntyre, ¿puedo ayudarle en algo? -La consultora volvió a su tono profesional.
-No, para nada, he venido a ver si necesitabas algo. Eh, ¿mecesitas algo??? -La voz del CEO se había vuelto un poco ronca, enviando una descarga eléctrica por la columna de Cassy
-No, creo que tenemos todo lo que necesitamos- dijo en voz baja, recordando de repente su sueño de la noche anterior. ¡Dios! No es el mejor momento para necesitar un cambio de bragas. ¡Controlate, Cassandra! La consultora se recordó a sí misma.
No fue hasta ese momento cuando Cassandra notó a Mónica detrás de Alexander, la mujer tenía una sonrisa cómplice en el rostro, parecía saber algo que nadie más sabía.
-Muy bien, estaré en mi despacho y no viajaré esta semana, ni la siguiente, si necesitas algo, por favor dímelo.
-Dicho esto, el CEO se fue tan rápido como llegó.
-Así que... Cass, creo que nunca te agradecí que vinieras a ayudarnos. Esto significa mucho para nosotros, especialmente para Alexander, tiene tantas cosas en la cabeza ahora mismo, ¿sabes?, con el divorcio y ahora esto... -Monica lo mencionó como si no quisiera decir nada, pero estaba observando la reacción de Cassy como si fuera una halcón.
-¿Divorcio? ¿Alexander se va a divorciar? ¿Por qué? -Preguntó asombrada.
-¿Por qué la sorpresa? Bueno, no lo sabes, pero su matrimonio terminó hace mucho tiempo, de verdad no sé cómo esperó tanto para tomar la decisión final.-Fue la respuesta de Mónica
-Lo entiendo, pero debe ser difícil para todos ellos, y los niños, ¿cómo están?
-Sinceramente, no creo que se den cuenta, Narcy nunca está con ellos, digamos que es una mariposa social y no vuela mucho con su propia familia.-informó Monica.
-Aun así, Alec tiene 9 años y Kyle solo seis, ¿no? Todavía son muy jóvenes, necesitan a su madre.- argumentó Cassy
-Estoy de acuerdo en que necesitan una madre, pero Narcy no ha asumido ese papel en mucho tiempo. Me enfado solo de pensarlo, cambiemos de tema, ¿qué vas a hacer este fin de semana? -Monica estaba tramando algo.
-Pensaba coger un avión el viernes para pasar el fin de semana con mis hijos y volver temprano el lunes, pero mi padre me dijo ayer que mi hermano y mi cuñada llevarán a los niños a la playa el fin de semana, así que supongo que me quedaré aquí.
-¿Por qué no hacemos planes juntas? podrías invitar a Anthony y al resto de tu equipo y les daré un tour por la ciudad. -Por supuesto que Monica no dejaría pasar una oportunidad con Anthony, pensó Cassy.
-¡Creo que puedo conseguirlo! -respondió Cassy y la expresión emocionada de Monica no flaqueó en el resto del día. El resto del día pasó rápido, y cuando Cassandra estaba a punto de salir del edificio con su equipo, una voz profunda los detuvo en el pasillo
-Oye, acabo de darme cuenta de que no los he invitado a cenar ni una sola vez desde que llegaron. Permíteme corregir ese error.
-Cassandra reconocería esa voz en cualquier parte.
-Absolutamente NO!
-Por supuesto.
Cassy y Amanda dijeron al mismo tiempo, la líder de consultores solo miró a su asistente con los ojos entrecerrados.
-Señor McIntyre, agradezco el gesto pero es tarde, no creo que sea la mejor idea. -Dijo disculpándose.
-Vamos, guapa, solo será por un rato, tenemos que comer algo de todas formas.
-Interrumpió Erik.
-Sí Cass, también hemos avanzado mucho en nuestras listas de tareas, podemos tomarnos unas horas- Amanda terminó.
-Vale entonces.- asintió el líder, quedándose sin opciones.
-Genial, traigo los coches- dijo Alexander y se fue sin darle oportunidad de retractarse, odiaba el apodo de Erik hacia ella, pero al menos ella aceptó.
-Cuando el CEO desapareció, la consultora miró a su equipo con reproche.
-¿De verdad tenían que comprometernos con esa cena? -Les preguntó
-¿Por qué no? -Preguntó Amanda, no es como si tuviéramos una cena casera esperándonos en el hotel.
-Además, ese hombre está más bueno que un filete mignon.-añadió Sonia.
-Chicas, las dos estáis casadas!! -Un Anthony asombrado los miró con desaprobación.
-Tranquilo, Anthony, acabo de decir que el hombre es lo suficientemente bueno para comérselo entero, no que fuera a darle un bocado. -Respondió Sonia y todos se rieron.
-Y no creas que no nos hemos dado cuenta de que estás mirando al gerente de finanzas...-Dijo Amanda divertida.
-YO NO...
- ¡Por supuesto que sí, te la comes con los ojos! - Cassy se unió a la diversión.
-No te avergüences, hombre, es una mujer hermosa y tú... Tú eres... bueno... Estás soltero, eso tiene que contar para algo.-Erik bromeó con su compañero.
Cuando entraron en el restaurante, Cassy sintió que había retrocedido 15 años en el tiempo, con Alexander a su lado, su mano en la espalda guiándola hasta la mesa, su calor en la piel. Durante la cena, el equipo de Cassy habló de muchas cosas, todas evitaban los asuntos del trabajo para mantener un ambiente ligero, pero de vez en cuando sentía su mirada sobre ella y, al levantar la vista, encontró esos orbes ámbar fijos en ella. Los años habían pasado, su rostro ya no tenía esa redondez infantil y él había ganado unos kilos, pero allí, en medio de un restaurante en Huston, un destello de lo que eran parpadeó ante sus ojos volviéndo a engancharlos a lo que podrían haber sido. Cassy se obligó a salir de sus fantasías, no podía, no debía, era peligroso, había pasado tanto tiempo, probablemente ya no eran las mismas personas, al menos ella no, la vida la había cambiado, endurecido, madurado y quizás a él también, pero cuando miró a sus ojos no pudo evitar ver la esencia de ese hombre increíble, el que le robó el corazón.
Los consultores finalmente llegaron al hotel, y Erik acompañó a su jefe a su habitación.
-Hola, guapa, ¿podemos hablar?
-Sí, claro, ¿qué pasa?- respondió entrando en su habitación.
-¿Cuánto tiempo llevamos siendo amigos? ¿13-14 años ya?-preguntó siguiéndola dentro.
-Algo así, ¿qué pasa? -Cassy estaba confundida por las preguntas de su viejo amigo.
-Eso es lo que quiero saber, ¿qué pasa?, ¿hay algo entre tú y Alexander McIntyre?-dijo al final.
-No, claro que no, ¿por qué dices eso? -Y ni siquiera mentía, quiero decir, ya no había nada entre ellos, ¿verdad?
-Eres mi amiga y te quiero, pero sé que algo pasa, este trabajo, no sé, para ti es como si fuera de alguna manera... ¿personal? -Erik intentó expresarlo lo mejor que pudo.
-¿Quieres decir que soy poco profesional? -Respondió, con las defensas en alto.
-Uho uho uho, ¿de dónde salió eso? Preciosa, nunca dije eso. Quiero decir, nunca te había visto así, has tratado con estafadores antes, te he visto de caza, pero nunca te había visto en tal... ¿Modo depredador? Y también, cuando McIntyre y tú se miran, no sé cómo expresarlo, es eléctrico, no sé, magnético o algo así. - explicó Erik para tranquilizarla, no quería malentendidos.
-Dios mío!, ¿todo el mundo piensa eso? Por el amor de Dios, nunca quise... -Cassy se había puesto pálida.
-No, oye, no, creo que los demás no se han dado cuenta, al menos no como yo, piensan que McIntyre es tan frío que has llegado a odiarlo, pero te conozco, Cassy, no es rechazo lo que sientes.
-Ok, tienes razón, eres mi amigo y mereces saberlo..... Uhuuu, ¿recuerdas cuando estábamos en la universidad y me encontraste en un bar llorando y bebiendo como si no hubiera un mañana? - preguntó la consultora, sirviéndose agua y bebiéndola de un trago.
-¿Te refieres a cuando ese hombre del que estiviste enamorada toda tu vida se fue sin dar explicación?- Preguntó Erik atando los cabos sueltos.
-Sí... ese era él, Alexander...-Confesó Cassandra abriendo el minibar de su habitación para servirse una copa, necesitaba algo más fuerte que agua después de su confesión.
-¡Dios mío! - exclamó Erik y luego guardó silencio.
-¿Cómo me ha pasado esto, Erik? ¡Estaba bien! Lo superé, ¡me casé, por el amor de Dios! Tuve dos hijos preciosos y tenía mi vida en orden, estaba asentada y conforme, mi vida era lo suficientemente buena, y ahora, ahora, ahora esto, estoy sola, él está a punto de divorciarse, ambos con hijos y viviendo a kilómetros de distancia, quiero decir, esto ni siquiera es una posibilidad, se supone que es otro trabajo, ¡y estoy perdiendo la puta cabeza!- Cassy se bebió su shot de tequila al final de su arrebato.
-Amiga, tú misma lo has dicho... Estabas satisfecha, asentada y conforme, pero..., en la universidad, antes de que el se fuera, eras feliz.... Lo vi, así que si se está divorciando como dices, y ahora estás soltera... Quiero decir, ¿por qué no?-Erik terminó de hablar y también se tomó un trago de tequila.
-No, no puedo hacer esto, Erik, nunca supe por qué se fue así, ¿no lo entiendes? ¡Dijo que volvería! ¡Dijo que volvería por mí! ¡Lo prometió! ¡Y nunca lo hizo! No, esta vez no puedo, tengo hijos, y me necesitan, y no soy lo bastante fuerte, no sobreviviría Erik, simplemente no puedo ponerme en esa posicióní. Además, esto es una tontería, él no siente nada por mí, quizá nunca los sintió.-Los hombros de Cassy caían derrotados
-Vale, guapa, siempre me has apoyado, has estado ahí en las buenas y en las malas, yo te apoyaré, decidas lo que decidas. -Concluyó su amigo y bebió con ella mientras la miraba, pensando: "Está jodidamente enamorado de ti y ni siquiera te has dado cuenta, quizá un pequeño empujón no haría daño, ¿verdad?