Hay momentos en los que la vida pone a prueba la brújula moral de una persona. Bueno, Casandra Donovan estaba viviendo uno de esos momentos. Encerrada en una reunión hostil con un pseudo-asesor que intenta poner a prueba su ética profesional y cree tener la ventaja porque le ofrecieron una comisión extra, qué descaro!! Tuvieron la osadía de proponer un servicio de "ahorro fiscal" a uno de sus clientes, uno que nunca aprobará, pero ella rechaza solo con la fundamentación adecuada, esa es su regla, así que hizo su trabajo, analizó el cumplimiento legal de la propuesta, verificó las ventajas y desventajas que eso podía suponer para sus clientes y midió el riesgo que asumirían. La respuesta de Cassy fue contundente: a pesar de que las ventajas económicas eran increíblemente tentadoras, el procedimiento administrativo sería costoso e interminable, peor aún, desde el punto de vista legal la propuesta infringía la ley, no solo era un servicio arriesgado, sino también peligroso para su cliente, así que no, su respuesta oficial fue un NO rotundo.
Como si tuviera un profundo deseo de buscar pelea, el propositor sinvergüenza empezó a intentar desacreditarla, creyendo que eso podría hacerla perder la compostura y comprometer su punto de vista al mostrarse irracional, un grave error. ¿Cómo es que algunos hombres de negocios creen que pueden derrotar a un oponente con estrategias emocionales solo por ser mujeres? Eso no funcionaría, no con Casandra Donovan, había visto a muchos hombres así, se había burlado de muchos de ellos, conocía el tipo, viejos lobos marinos engreídos y arrogantes y Michael Smith era así, llevaba años haciendo negocios dudosos con gente poco fiable, era uno de los que se jactaba de las veces que había conseguido evadir la ley y los años que había estado evadiendo impuestos y malversación de fondos.
Esta era la peor amenaza que podía llevar a una empresa decente a la bancarrota y a sus dueños a la cárcel, y la función de Cassy era evitar riesgos así para sus clientes, asegurarse de que el dinero fácil no destruyera las empresas a las que asesoraba, no señor, eso no.
- No lo apruebas porque no es tu dinero, si no lo habrías hecho hace tiempo- Michael Smith puso el anzuelo, solo que Cassy no mordería.
- Permítame detenerle ahí, señor Smith, aunque no es mi dinero, ni mi empresa y ciertamente no mi libertad lo que está en juego, puedo decir con certeza que está equivocado, si fuera mi dinero tampoco cerraría este trato; Lo que propone no solo es arriesgado, es ilegal y, como yo mismo no lo haría, no lo recomendaré ni aprobaré con ninguno de mis clientes, y desde luego nadie en mi equipo de trabajo sería tan ignorante como para apoyar semejante locura- Se lo dijo directamente a la cara y ahora su propio cebo está puesto y podría apostar una pequeña fortuna a que él sí lo va a morder, al fin y al cabo ella era la “banshee de negocios”, se gano ese apodo por una razón, y estaba lista para la cacería.
- Como fuiste tú quien sacó el tema, seamos sinceros, algunos llamarían a esto lavado de dinero, pero funciona y después de más de veinte años haciéndolo, sigo libre de cargos y no me veo en otra situación en un futuro cercano.- Michael Smith respondió y fue la apertura perfecta para dar el golpe final.
- Bueno, Michael, aunque admiro la racha de suerte que has tenido por veinte años, te diré honestamente que si vuelves a hacer una propuesta de este tipo, o cualquier otro tipo de propuesta a cualquiera de mis clientes, yo misma me aseguraré de que esa racha de suerte termine. Ahora fuera.- El pobre hombre se sorprendió, la subestimó y, tras entrar en esa sala de juntas con porte de cazador, tiene que irse con la cola entre las piernas antes de convertirse en presa y, si la mirada de la mujer es suficiente indicio, no dudará en cazarlo, despellejarlo y arrojarlo a los lobos. No solo él, el cliente está atónito, no tenía ni idea de que el bufete J&A le propuso cometer un delito bajo la fachada de un servicio de ahorro fiscal, la decepción en su rostro es evidente, pero también hay cierto asombro en sus ojos, su consultora de confianza hizo su tarea y acaba de liberarle de diez a quince años de prisión, Sin duda su trabajo vale cada céntimo.
Sin decir una sola palabra y con un resoplido de indignación, Michael se fue sin decir una palabra, y justo a tiempo, la alarma puesta en su teléfono le dice a Cassy que es hora de ir a recoger a los niños al colegio, y no puede llegar tarde, no otra vez, llegó tarde tres veces la semana pasada por trabajo y la expresión de reproche en los ojos de la directora es un tema recurrente últimamente.
En cuanto aparca, Cassy mira el reloj, quince minutos tarde, ¡maldita sea! Corrió al colegio y vio inmediatamente a sus pequeños sentados en el banco junto a la directora,…ahí está, la mirada de desaprobación que le dice que otras madres pueden llegar a tiempo por sus hijos y ella falló, otra vez; Pero venga,dale un respiro, no fue culpa suya, Intentó salir de la oficina en cuanto terminó la reunión, pero su cliente Alastor Kane estaba dispuesto a agradecerle la intervención impecable y quería dejar clara su admiración, incluso logró colar una invitación a cenar entre la halagadora gratitud. Cassy no era tonta, sabía perfectamente que Alastor había querido invitarla a cenar durante un tiempo, y quizá él creía que ese era el momento adecuado; era un hombre apuesto, eso es seguro, pero entre su trabajo en la Consultoría y sus hijos, Cassy no tenía intención de salir con nadie; además, estaba convencida de que no estaba preparada para una relación; al fin y al cabo, su marido murió hace poco mas de un año, y varios meses antes de su muerte el matrimonio estaba atravesando un momento complicado y la pareja se había distanciado. Así que Cassy rechazó a Alastor Kane de la forma más encantadora que pudo y prácticamente salió corriendo de allí. Iba camino al colegio cuando un adolescente distraído chocó con coche por detrás y estaba tan nervioso que tardó más de 10 minutos en encontrar la póliza de seguro para intercambiar datos con Cassandra.
Sí, todo esto la retrasó, pero ¿cómo explicarlo sin que suene a excusa?
- Buenas tardes, Directora Hudson, siento llegar tarde, tuve problemas por el camino pero ¡estoy aquí! - entonces se dio cuenta de que sus siempre enérgicos y habladores pequeños estaban sentados sin mover un músculo y con la mirada fija en sus zapatos.
- ¿Qué pasó? ¿Todo bien?, Chelsy, Ethan, ¿están bien?- preguntó Cassy mientras se agachaba frente a ellos para estar a su altura y mirarlos a los ojos.
En cuanto se agachó frente a ellos, Chelsy se lanzó a sus brazos llorando y suplicándole que no se enfadara
- Señora Donovan, tengo que hablar con usted un momento - Preguntó la señorita Hudson.
- Claro, adelante.
La educadora comenzó:
-Bueno, lo primero que debo decirle es que entiendo perfectamente que su familia tuvo un año muy complicado y que la pérdida de su marido tuvo un gran impacto en el comportamiento de sus hijos, sin embargo, no apoyamos ni aprobamos la violencia.
-¿Cómo dice?- dijo Cassy muy confundida.
- Verá, hoy Ethan estaba en el patio y se peleó a puñetazos con un compañero de clase, cuando llegó Chelsy empujó al chico que peleaba con su hermano y lo tiró al suelo. El pequeño no resultó gravemente herido, aunque tiene el labio partido y un ojo morado, cortesía de Ethan y un moretón en el trasero por la caída que causó Chelsy. Déjeme decirle que este comportamiento no está permitido aquí en Green Hills. y es mi deber advertirle que si se repite, los niños serán expulsados.
- Explicó la señorita Hudson en lo que pareció un solo suspiro.
- ¿Chelsy? ¿Ethan? ¿Me Quieren explicar qué pasó?- preguntó la madre, que ahora lucha por mantener la calma. Un sonido de indignación salió de la directora.
-Pero acabo de contarte lo que pasó. ¿No es suficiente mi palabra?- prácticamente gritó.
- Sí, señorita Hudson, y la he oído perfectamente, pero conozco a mis hijos y quiero saber de ellos lo que pasó. ¿Chelsy? ¿Ethan?- preguntó Cassandra con voz suave.
- Tommy dijo que no debería permitirme jugar con el resto de los niños porque todos los demás tienen padre y yo ya no tengo, así que soy diferente; Le dije que parara, pero él solo se rió y me llamó niño sin papá; Fue entonces cuando le pegué y luego Chelsy vino y lo apartó de mí, escuchó lo que dijo sobre papá, así que... - Ethan contó la historia en voz baja pero firme, estaba un poco despeinado y con algo de suciedad en los pantalones del uniforme, pero no tenía ni un rasguño y aunque no parecía molesto, Cassandra conocía a su pequeño, estaba herido, las palabras de ese niño tocaron una fibra sensible, y eso le rompió el corazón.
- ¿Algo para añadir, Chelsy?- pregunta la madre con la paciencia colgando de un hilo. - Cuando llegué, el chico acababa de gritar esos nombres feos a mi hermano y los separé porque la profesora estaba allí pero no hizo nada, cuando los separé Tommy me arañó el brazo, por eso le empujé- añadió Chelsy mostrando su pequeño brazo con una marca roja bastante visible y una lágrima en la esquina del ojo.
- Señorita Hudson, antes que nada, déjeme decirle que no he educado a mis hijos para creer en la violencia, pero sí les he enseñado a defenderse. La realidad es que otro niño intentó acosar a Ethan, y no solo eso, sino que se burlaron de la muerte de su padre, y los profesores no hicieron nada. Perdone, pero no son mis hijos los que están equivocados aquí. Claro que Ethan le pegó a otro niño, pero lo provocó, y su hermana intentó defenderlo- Cassie hablaría con ellos sobre las consecuencias de pelear a puñetazos, pero no podía evitar sentirse orgullosa de cómo se defendían a sí mismos y entre ellos.
- ¿Eso es lo que espera que les diga a los padres de Tommy? ¿Que su hijo fue golpeado porque Ethan y Chelsy se defendían? - La señorita Hudson estaba furiosa, pero Cassy también.
- A estas alturas, señorita Hudson, no espero nada de usted ni del colegio. Pero puede decirle a los padres del pequeño Tommy que pueden enseñarle a su hijo una de dos cosas: a respetar la memoria de los muertos o a recibir un puñetazo como hombre cuando no lo haga. En cuanto a la advertencia de expulsión, no se preocupe, mis hijos ya no asistirán a este colegio- Cassandra cogió las manos de ambos niños y se fue casi sonriendo ante la cara asombrada de una directora muy ofendida.
-Mamá... Gracias por estar de nuestro lado: Chelsy agradeció a su madre en voz baja y con una pequeña sonrisa en su carita de bebé.
- Siempre- respondió Cassy con voz tierna, pero esa sola frase la llevó de vuelta a uno de sus recuerdos más preciados y se permitió perderse en sus pensamientos mientras conducia a casa.