Era la sensación más confortante que habíamos tenido. Él sonrió y dijo: —¡Ahora si que lo conseguimos! Estoy seguro… ¡Te he embarazado mi amor! —Sonreí ante sus palabras porque también lo había sentido. Hablamos de comprar una casa más grande vendiendo la que teníamos y completando con lo que habíamos ahorrado. Él propuso que podíamos vender la camioneta y comprar un auto más pequeño. Estuve de acuerdo porque en éste momento con los nuevos planes era más importante una casa más espaciosa. Nos terminamos de disfrutar las vacaciones al máximo. Y regresamos más felices y enamorados que cuando nos fuimos. Cuando me veía haciendo fuerza o algún movimiento me recordaba: —¡Amor deja eso! Recuerda que llevas un bebé en esa panza y debes estar cómoda y tranquila.—Muchas veces le contestaba de

