—Y ¿Tú? ¿ Qué sientes por mí? Aún soy importante para ti, no como amigo o compañero de negocios. Lo digo cómo hombre, que siente, desea y necesita ser amado. ¿Podrías intentarlo de nuevo conmigo? —Esa interrogante me hacía sonreír, por supuesto que quería ser todo en la vida de él. Escuchar que me seguía amando abría los portales que liberaban mis sentimientos hacia él. Fuimos inmaduros cuando decidimos intentar una relación, pusimos prioridades y lo que nosotros queríamos lo dejamos en segundo plano. Siento que yo estuve a su lado por cumplir un contrato y no porque lo amará. Pero ahora sin imposiciones me veo enamorada, contemplo las cualidades maravillosas que tiene, lo entregado que es con las demás personas… Es un ser humano que no ha tenido un pasado fácil, pasamos duras pruebas

