Luca escucho con suma atención cada palabra que salía de los labios de Rossy, mientras el asombro y la indignación se hacían carne en su alma, alimentando el fuego que hacía arder en pasiones su corazón, a la vez que tenía su mirada de la más salvajes de las tormentas que jamás hubiera conocido. Era increíble ver cómo los hombres consideraban a las mujeres que satisfacían sus placeres carnales como simple escoria. Ante sus ojos no eran más que simples pedazos de carne que estaba allí para sasiarlos. Lo que ninguno de ellos había tenido en cuenta, era el hecho de que las mujeres escucharán cada una de sus horribles confesiones, y las guardaran en su interior para venderlas al mejor postor. Fue así como Luca, Kallias y Aron se enteraron de los deseos de Oso por dominar todo el submundo, y

