Habían pasado ya tres días después de haber tomado la decisión de no hacer nada, en estos días había evitado a toda costa estar en la casa ya que desde el viernes los preparativos para la boda habían empezado, sería una celebración enorme, la Bratva tenía a varios hombres de la policía así que técnicamente eso no sería un problema para poder hacer la fiesta más grande del año, el Opekun iba a casarse y tendría su propia familia con una mujer que no le pertenecía, ella seguía siendo mi mujer así lo negara rotundamente, pero como todo, se que debo dejar que las cosas se acomoden, ella tomó su decisión y ahora vivirá encadenada a un hombre que no ama y que jamás va a amar, de eso me voy a encargar yo. Baje hacia el comedor encontrando solamente a la única persona que no deseaba ver ya que po

