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1875 Words
Entramos al avión y ella seguía sin dirigirme la palabra, el avión privado de mi padre no era ni muy grande ni muy pequeño, pero era lo suficientemente espacioso como para que Adamaris no me hiciera caso durante todo el vuelo y era algo que me estaba frustrando, de verdad, solo quería pedirle perdón y hacerle entender que me había equivocado, solo que ella no cooperaba en eso. -Llegaremos en media hora aproximadamente, ya hay personas esperándonos en el aeropuerto, ellos nos llevarán a nuestro hotel, descansaremos un par de horas y después debemos alistarnos para ir al restaurante donde cerraremos el negocio-le dije esperando a que levantará su mirada y me viera -Lo que digas-fue lo único que dijo y como ya lo presentía, no volteo a verme. La media hora pasó rápido, llegamos y de inmediato entramos a unas camionetas mejor protegidas que cualquier cosa que haya visto y nos fuimos, Jack venía con nosotros al igual que dos guardaespaldas de Adamaris -Señorita Koslov-la llamo uno de ellos -Dime Enrique-volteo a verlo -El señor Koslov ha reservado la suit presidencial para ustedes, no tendrán que hacer papeleo o algo por el estilo -Perfecto, gracias Enrique-le sonrió y volvió a ver su celular Llegamos al hotel y tal como lo dijo el guardaespaldas de Adamaris, no tuvimos que hacer papeleo, estábamos por entrar cuando Adamaris se detuvo y sus dos guardaespaldas entraron. -¿Qué hacen?-preguntó Jack -Asegurando el área, siempre revisan el lugar al que vaya para evitar una tragedia que a ellos les cueste la vida después-dijo, sus guardaespaldas salieron y así fue como entramos, solo había una cama, era bastante grande y espaciosa, voltee a ver a Adamaris y ella solo rodó los ojos, dejaron nuestras cosas en lo que sería la sala y se fueron, Adamaris se dirigió a la cama, se acostó y a los minutos ya estaba dormida, hice lo mismo solo que yo quede del lado contrario. Al despertar faltaban dos horas para la junta, me acerque a Adamaris intentando despertarla -¿Qué ocurre?-dijo abriendo sus ojos y levantándose de la cama -Faltan dos horas para la junta, debemos alistarnos-dije, me acerque a mi maleta, saque uno de mis trajes y me fui a dar una ducha, al salir Adamaris estaba esperando para ser ella ahora la que se ducharía. Termine de abotonar mi camisa dejando 2 botones sin abrochar, para después ponerme el saco, coloque mis anillos en su respectivo lugar, mi reloj e intente arreglar mi cabello un poco, tomé mi arma y la puse dentro de mi saco. Pasaron aproximadamente treinta minutos cuando Adamaris salió del baño con un vestido de color rojo, con un escote en V suelto, tirantes bastante delgados siendo atados por la parte del cuello y dejando la espalda descubierta hasta su cintura y una abertura en la pierna derecha, un vestido que le quedaba increíble y que si por mí fuera no la dejaba salir de aquí en toda la noche -¿Qué?-me preguntó mientras intentaba quitarse el cabestrillo ya que sólo debía usarlo ayer, sin embargo no tenía éxito -Ven, te ayudo-me puse detrás de ella y desabroche el cabestrillo, levante mi mirada encontrándome con la suya en el espejo, pude ver su maquillaje, bastante ligero, un poco de brillo dorado en los ojos, sus pestañas con un poco de rimel, un delineado fino, sus cejas al natural (gracias a Cloe es que se todo esto) y sus labios con un color rojo que al verlo solo me daban ganas de besarla hasta cansarme, su cabello suelto le daba un toque de pureza y sensualidad al mismo tiempo, he de imaginarme que no ha podido hacerse un peinado por su brazo herido, regrese mi vista a ella y no dejaba de mirarme -Debemos irnos, se te hará tarde-dijo en un susurro y yo asentí -Vamos-me aleje de ella, dejó el cabestrillo en el tocador, tomo su arma y la guardo entre el vestido, su bolso y salimos de ahí. Al llegar a la recepción ya habían 6 guardaespaldas esperándonos, subimos a la camioneta y dos más nos acompañaban, una por delante y otra por detrás. -¿Tardaremos mucho?-preguntó Adamaris mientras acomoda la cinta con la pequeña gasa que cubría su herida -Espero que no, todo depende si se ponen a hablar -Ya veo, ¿de qué trata el negocio? -Intercambio, ellos nos dan armas y nosotros entregamos mercancía, será mensual, nuestro cargamento llegará a Canadá el día previsto al igual que el cargamento de ello a fin de mes sin falta-dije mientras la miraba -Ya entendí-llegamos al lugar, el chófer se bajó y abrió mi puerta, yo me baje para rápidamente abrir la puerta de Adamaris, cuando ella salió ya estaban los guardaespaldas a nuestro lado, la tomé de la cintura y nos adentramos al lugar. Caminamos un poco más hasta llegar a una zona menos llena de gente donde solo estaríamos los socios, Adamaris y yo, al caminar podía ver como todos los hombres del lugar recorrían su cuerpo con la mirada y eso me estaba enfadando bastante, camine más rápido hasta llegar al lugar. -¡Miren quien llegó, pero si es mi muchacho!-habló José, el jefe -Buenas noches José, espero que no lleven mucho tiempo esperando -No, claro que no, llegamos hace unos momentos, siéntense por favor-Adamaris y yo nos sentamos, al lado de José habían 2 hombres más, uno parecía tener su edad y el otro al parecer tenía la misma edad que yo-te los presento, él es Norman mi padre-apuntó al señor de su lado derecho, él me saludo con un asentimiento de cabeza-y él es mi hijo Jason-apunto al chico de su izquierda, este no dejaba de ver a Adamaris -Mucho gusto, ya me conocen, Christopher Duncan y ella es Adamaris Ma.... -me interrumpió -Adamaris Koslov, mucho gusto-dijo saludando a cada uno con la mano -¿Hija de Antonio?-ella asintió- Me imagino que a estas alturas tu padre ya debe estar desesperado por buscasarte un esposo para tomar su lugar y traer al mundo al nuevo Opekun ¿verdad?-dijo y de inmediato su hijo volvió a verla como si él quisiera tomar ese lugar «Primero lo tomó yo antes que tú» -No-dijo Adamaris -¿No? Debería, el tiempo pasa rápido -No venimos a hablar de mí y mucho menos de las decisiones que tome mi padre, solo vengo acompañando a Christopher para que hagan sus negocios señor-dijo bastante seria -Vamos preciosa, solo estamos intentando ayudarte-hablo el imbécil de su hijo -¿Van a hacer su negocio o podemos irnos?-dijo ella mirándolos mal -Hagamos el negocio-regreso su vista a mí-Bien, solo faltaba firmar aquella vez hijo, así que hagamoslo-asentí, Jack me pasó el tratado, José firmó y después lo hice yo- Se que haremos grandes cosas juntos desde hoy hijo -Eso espero-estrechamos nuestras manos, la cena llegó y comenzamos a comer -Dime hijo, ¿ya haz pensado en sentar cabeza?-me pregunto y yo solo lo mire -Si, muchas veces-dije sin más, mi vista se dirigió a Jason de nuevo y este no dejaba de ver a Adamaris, por la forma en la que ella se acercó más a mí supe que estaba incómoda -¿Cuándo se supone que deja de verme?-me susurro -Va a dejar de hacerlo por las buenas o las malas-le susurre, iba a decir algo pero la interrumpieron -Adamaris ¿te gustaría ir a pasar la noche a mi apartamento?-soltó de la nada el idiota, estaba por lanzarme encima de él pero ella me detuvo -¿Estas imbécil o algo así?-preguntó ella molesta -Vamos primor, tú necesitas un hombre y yo estoy dispuesto a serlo -¿Quién carajos te dijo que yo necesito un hombre? No sabes nada de mí en lo absoluto-dijo, yo estaba a nada de sacar mi arma y matarlo de una vez por todas -Por lo que traes puesto se ve que estas desesperada en encontrarlo-se acabó, me levante de la mesa y lo tome por el cuello -Escuchame bien pedazo de imbécil porque no te lo voy a repetir-solo escuche como todos se levantaban de la mesa- a ella no le vuelves a hablar así y mucho menos la vuelves a mirar de la forma en la que lo has estado haciendo toda la noche ¿me entiendes? -Por la forma en que ella se viste se ve que es una fácil, no se como Antonio puede dejar que ella manche el nombre de la Bratva de esa forma, desde lejos se ve que es una zorra-mi paciencia se agotó así que lo golpee, lo hice varias veces hasta que nos separaron -¡¿Qué te pasa?!-preguntó su padre molesto-¡Tenemos una alianza pero soy capaz de romperla en cualquier momento por mi hijo!-me grito mientras ayudaba a su hijo a ponerse de pie, la sangre no dejaba de salir de su boca y nariz, el señor Norman solo observaba sin decir nada -¡Hazlo, no te necesitamos, pero a mi mujer ni tu hijo ni nadie le vuelve a faltar al respeto ¿entienden?!-les grite de vuelta-Vámonos, al final lo que teníamos que hacer ya lo hicimos-me acerque a Adamaris, la tomé de la cintura y nos dirigimos a la puerta-Una cosa más, Antonio se va a enterar de la forma en la que tu hijo se dirigió a su hija-al voltear la cara de ambos se lleno de miedo, regrese mi vista al frente y salimos del lugar. Estábamos por subir a la camioneta cuando la voz de Norman me detuvo -Me disculpo por lo que hizo mi nieto, entenderé si no quieres hacer negocios con ellos, yo estoy dispuesto a hacerlos contigo-hablo viéndome-tengo que admitir que Jason se lo merecía, si no lo hacías tú lo haría yo, no puedo creer que le faltara al respeto de esa forma a la hija del Pakhan es un estúpido-dijo, volteo a ver a Adamaris- lamento mucho lo ocurrido, espero que pueda perdonarlo, de igual forma me encargaré de que Jason se disculpe personalmente con usted -No-dije de inmediato- disculpa aceptada pero no quiero que su nieto se acerque de nuevo a mi mujer-hable firme -De acuerdo, de verdad espero que podamos trabajar juntos Christopher, eres un gran chico y un buen negociante-suspiro y volvió a verme-eso es todo por mi parte, hazme saber tu decisión hijo, se que tú no nos necesitas, sin embargo nosotros si te necesitamos, espero que esto no cambie el trato, pero si lo hace voy a entenderlo -No cambiará nada siempre y cuando los negocios sean contigo, no quiero relacionarme con tu hijo y mucho menos con tu nieto-terminar este negocio antes de iniciarlo no está en mis planes aún, así que no lo dejaré ir -Perfecto, entonces nos vemos a finales del mes-asentí, volvió al restaurante y nosotros entramos a la camioneta, esta avanzó directo al hotel, no hablamos y lo agradecía, estaba molesto, Jason logró hacerme enojar, lo quería muerto pero no perdería mi trato con Canadá solo por una muerte tan insignificante como la suya. Todo estaba en silencio hasta que Adamaris hablo, voltee a verla -¿Así que, tu mujer?-dijo mientras me miraba de forma seria y algo molesta. «Si, mi mujer»
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