-¿Padre podemos hablar?-pregunto Adamaris separándose de su madre -Tú debes ser mi prometida, mi mujer-la acercó a él tomándola por la cintura, hasta este punto yo ya estaba furioso, estaba tocando lo que es mío -Si y no, soy tu prometida, no tu mujer, mientras no tenga un anillo en el dedo anular como tal, solo soy tu prometida de palabra-se alejo de él y se acercó a su padre -Eso se arregla fácil mi amor, solo es cuestión de comprar un anillo bonito y listo -Hasta que no lo hagas no me llames así-le dijo bastante molesta -Max, Adamaris, acompañenme por favor-él se fue al despacho no sin antes susurrarle algo a su esposa, ella asintió y después los tres entraron al despacho -¿Ustedes quienes son?-preguntó viéndonos uno por uno -Ezequiel ya, son amigos, no los molestes-dijo Judith

