Había pasado ya una semana desde nuestra llegada a Rusia, faltaban dos semanas para la presentación del Opekun y ya con Adamaris estábamos organizando la forma de evitar su matrimonio, no lo haríamos solos, algunos de mis hombres a los cuales les confío mi vida estaban dispuestos a ayudarme. Estaba por irme a mi habitación a dormir cuando la luz del despacho me detuvo, es raro que este encendida ya que a esta hora todos duermen, tome mi arma y comencé a caminar sin hacer ruido, estaba por entrar cuando unas voces me detuvieron -Ya no quiero mentir, esto se nos está saliendo de las manos -Nada se nos está saliendo de las manos hija, todo está saliendo de acuerdo al plan, solo faltan dos pasos para que mi hijo reclame su lugar como el único heredero de este imperio, reclame su lugar como

