CAPÍTULO 28. NARRADOR OMNISCIENTE. El sol apenas se asomaba por el horizonte, pintando el cielo con tonos naranjas y rosados, cuando Mariela se levantó de la cama. Un suspiro escapó de sus labios mientras se estiraba, sintiendo el ligero peso extra que ahora la acompañaba. Era sábado por la mañana, y el día marcaba un antes y un después en su vida. Hoy se iría de viaje con Luis a otra ciudad, un viaje que, para ella, significaba poner distancia, encontrar un respiro y alejarse por un tiempo hasta el nacimiento de su hijo. No sabía si era la decisión correcta, lo que sí estaba segura era que quería marcharse apostando por un futuro mejor para ella y su hijo. Por otro lado, estaba Luis, le estaba dando esa oportunidad que no la desperdiciaría, se imaginaba siendo un equipo como bueno

