Capítulo 29. desamor Mariela. Lloré por todo el camino, las músicas contribuyeron mucho, las letras tristes, el desamor y la decepción en cada estrofa escalaron en mi corazón. Como si todas estuvieran justamente dedicadas a mí. —¡Mariela! —me habla Luis con un hilo de voz suave—, eso no te hace bien y menos a tu hijo Sabía que tenía razón, pero ¿cómo hago si duele tanto? —Lo sé —dije con la voz quebrada—, te juro que trato de ser fuerte y aguantar, pero duele y mucho. Hablé sin darle la cara, mis ojos seguían mirando cada río, montañas verdes que se desvanecen por la distancia. Cuatro horas continuas de carretera, hasta que al fin habíamos llegado a Valencia, a otra ciudad. Tomamos un taxi que nos llevó a nuestro nuevo hogar, que estaba ubicado en una zona urbana. Entramos a la ca

