CAPÍTULO 18. Volver a Casa Mariela Había pasado un día maravilloso con mi familia. Agradecía cada momento compartido que tuvimos ayer; lo guardaré en mi corazón y en mi memoria hasta el último día de mi vida. Desde muy temprano, me encuentro en la clínica Razetti, esperando el ingreso, mientras mis padres siguen el protocolo en la administración de este prestigioso lugar. Estoy sentada en la sala de espera, mirando de un lado a otro. Me siento serena, evitando pensar en lo que viene. Levanto la mirada y me encuentro con el doctor que llega a mi lado. —¿Cómo te encuentras? —preguntó, indagando con sus ojos curiosos. —Bien, doctor —le digo la verdad. —Bueno, vamos para que dejes tus cosas en la habitación. Asentí y me puse de pie. De pronto, llegan mi mamá y mi papá, y a su lado t

