Capítulo 30. Un precio necesario. Paula. Franco volvió a hacer un viaje, esta vez demoraría al menos dos semanas, estaría lejos hacia donde ni siquiera tenía señal telefónica apenas transcurrieron veinticuatro horas desde su último encuentro con su verdugo. —Hola Paula, ¿Estás ahí?. —Noemí es quien siempre la contactaba — —Si, estoy aquí, nos vemos esta tarde. —Ambas habían planeado salir a tomar algo, Noemí logró que su hermana cuidara a su pequeño hijo — — Claro, eso sigue en pie es solo que estoy algo triste, ocurrió, bueno asaltaron a Claudia, ella me ayudaba con el trabajo, ahora estoy sola con todo acumulado. —Paula quedó en silencio tras aquella noticia, enseguida se percató que el “precio” del que habló el mafioso podría ser este. —Lo… lo siento. —Responde apenas— —Gracias,

