En cuanto al segundo chico, éste era menos afortunado. Había vuelto con Svetlana, pero la conversación no evolucionaba mucho. No tenían ningún punto en común. Harto, las había dejado a ella y a su amiga ucraniana en el rincón. Se había dirigido hacia otro pelotón de muchachas. Quizás una de ellas sería más receptiva hacia su atractivo s****l. Svetlana había indicado a su amiga ucraniana que estaba cansada y que deseaba regresar. No se sentía en forma, su vista titubeaba. Su amiga también quería irse a acostar. Antes de abandonar el lugar, las dos habían deseado una buena noche a su amiga brasileña. De regreso a su domicilio, Svetlana había pasado al baño. Había vomitado el abundante alcohol amasado en su estómago. La mezcla de vino y cerveza había ocasionado un serio dolor de cabeza y un

