En cuanto salió, Franck la había abrazado de nuevo. Le había preguntado qué estaba mal. Ya que ella no quería pronunciar ni una palabra, él había procedido a un interrogatorio. ¡Deseaba comprender! Ella le había mencionado que su inminente separación dentro de un mes la perturbaba. ¿Era verdad? No había hecho más que retomar en su respuesta elementos de la pregunta de Franck. La falta de argumento no le había parecido sino algo simple que le permitía salirse de la situación calamitosa en la que estaba atrapada. Franck no había insistido. En vez de eso, él le había propuesto que viesen una película de su amigo libanés. Se trataba de su primer largometraje. La había realizado con tan solo unos cientos de euros y mucho talento. Ella había aceptado. En cambio, se había dormido a los pocos minu

