III Capitulo. Episodio III

1509 Words
 Caer es mucho más fácil que levantar el vuelo, desde hace mucho he tratado de aprender a controlar mis sueños para poder volar a mi propia voluntad, como mucho logro hacer un simple planeo el cual me mantiene unos segundos en el aire, esos pocos segundos soy feliz, luego vuelvo a tocar tierra firme tratando de no envidiar las aves, esas que vuelan y viven gracias a ello. Justo ahora estoy consciente de que estoy en un sueño, significa que despertaré pronto.  Soy yo mismo en una calle un poco concurrida ,no se a donde debo ir así que trato de seguirle el hilo a mi subconsciente. Nadie se me es familiar, todos son personas de las cuales surgen sonidos ininteligibles de sus rostros borrosos, parecen apurados, solo caminan mientras hablan por celular, todos tienen uno menos yo. -"¿Qué calle es esta?, creo haber visto una así en la ciudad".    Trata de recordar, voltea para encontrar algo que pueda destacar en todo ese lugar.  -Te escondes... ¿Donde estás?, algo mínimo para recordar... Gira y justo detrás de el está la entrada a la facultad. Entran y salen personas del lugar, solo que ahora están en blanco. Sabe que debe entrar, siente como si algo dentro de el lo llevara a buscar a alguien. Sin más, sigue el camino principal y empieza a recorrer cada lugar que conoce de esta institución, aulas bacías , baños, oficinas, patios, pasillos... Cada uno de estos estaba desolado, a excepción del comedor, este rebosaba de vida y color.  Ahora sentía un calor agradable en el pecho, ahí se encontraba lo que estaba buscando. Mientras más camina al lugar, su respiración se agita y se vuelve más lento, es espacio es distinto, cada paso pesa diez veces más que el anterior y se le dificulta enfocar su vista, a lo lejos, personas disfrutando, estudiando, cantando y comiendo ahora no eran más que simples manchas que se hacían más difusas con cada paso que daba . Los músculos de sus piernas quemaban y no podía respirar, a solo tres pasos de llegar al lugar cae al suelo, levanta su cabeza para pedir ayuda, pero solo vapor sale de su boca, rendido, fatigado, derrotado, se siente débil y sabe que no podrá hacer más nada. Incluso empiezan a llegar más personas, quienes pasan cerca de el pero no notan ni la más mínima presencia de su agonía. Todos parecen gozar, menos el.  -"¡Se acabó, quiero despertar!, ¡Nada tiene sentido, siento que me ahogo y nadie me ayuda!... ¡¡¡Quiero moverme, quiero respirar, quiero salir de aquí...!!!".      -¿Por qué?.   Lenta, suave, dulce, una voz llena de empatía y cariño, no sabe quien es, siente que debería recordarlo, pero se le era imposible concentrarse con todo lo que le ocurría. Por un breve instante sintió un pequeño roce en su brazo, como una caricia fresca que le regresó el oxigeno. -E-Est-toy deb-bil...  Su aliento ya no quemaba, aunque aún se le dificultaba hablar. -No, no lo estás, ven.  Sus piernas se aliviaban y se volvían más livianas, sus músculos débiles se llenaban de vida, sentía como si se estuviera regenerando gracias a la voz de la chica, aquella que le traía tanta paz. El ruido que provenía de la cafetería se fue aminorando, ahora eran solo ellos ahí, en el limbo de su mente, en donde por un instante llegó a olvidar que estaba en un sueño. -Mírame, abre los ojos.   -N-no puedo... Todo está borroso. -Inténtalo, estoy contigo.   Mantenía sus ojos cerrados, lastimados y con visión borrosa temían abrirse para ser lastimados de nuevo, entonces para aliviar, dos lagrimas nacieron y recorrieron lentamente su rostro, refrescando su pesar y ayudándolo a mantenerse tranquilo. Justo antes de caer, aquellas gotas transparentes fueron borradas por el sutil  trazo de un dedo, el dedo de aquella chica que le regresó la vida.   -Puedes verme. -¿Quien eres?.   Hasta el momento era lo único que tenia en mente, nadie coincidía, o al menos, no por personalidad. -Mírame Andrew, Sabes quien soy. -Temo acertar, me derrumbo cada vez que te veo. -Mírame, por lo menos una ultima vez... -Odio que sea siempre la ultima, lo detesto!!. -Mírame...   Eco resonaba en estas palabras, el no quería abrir sus ojos, ahora sabia con totalidad quien era esa mujer, y no estaba preparado para verla, en realidad nunca lo estaba. -No estás aquí, no puedo verte sin sentirme... sin sentirme triste. Ya estoy mal, siempre que pienso en ti me... no puedo... solo quiero oír tu voz sin despertar. Si te veo, despertaré.   Lagrimas se dispersan en su rostro de nuevo, cada una con un color distinto que deja un rastro de pintura en sus mejillas.   -Tienes que despertar ya, estaré aquí de igual modo contigo, con ustedes. No los he abandonado. Estas ultimas palabras llenan su corazón de melancolía, de tristeza, de calma, sabe que pese a no querer dejar ese instante, por alguna razón debe hacerlo, no era la primera vez que ocurría esto. Antes de abrir sus ojos, se puso de pie con cuidado y extendió la mano al frente, justo de donde provenía la voz, sentía cálidos los dedos, tenia su mano entre su cabello y cuidadosamente acarició la silueta mental que tenia de ella, bajó la mano y se preparó para abrir sus ojos. -Te quiero, te queremos... -Y yo a ustedes, los amo un montón. Luz ciega sus ojos inundando el lugar, dejando solo una silueta que se va perdiendo mediante despierta, quiere volver pero sabe muy bien que no podrá, es difícil volver a retomar un sueño, pero no imposible. Abre los ojos, estáticos y enfocados al techo con vista apagada, únicamente una lagrima es la que ahora en verdad tiene. Hace ya media hora que Andrew despertó, y no ha hecho más que divagar entre los pensamientos con  vagos recuerdos se su sueño, siente que debe buscar alguna señal en el, que algo tenia por aprender. Por extraño que parezca, no podía volver a dormir, la cama le incomodaba y su almohada parecía de roca. Calma... a estas horas de la noche no hay más que paz, además de calma, más aun  para el que no solía despertar a mitad de un sueño, menos esa clase de sueños. Sus pies tibios entran en contacto con el frió suelo de la casa, decide ir al baño y luego a por un baso de agua para distraer un rato su mente. Mira su celular...  son al rededor de las 03:56 AM, quedan pocas horas para arreglarse e ir de nuevo a SteepWoods, prefiere volver a la cama que quedarse despierto, quiere aprovechar todo el tiempo que tenga para descansar antes de comerse la cabeza en unas horas. Al salir de la cocina pasa por la sala, el televisor esta encendido pero con volumen muy bajo, su padre reposa en frente de el durmiendo un poco encogido, se notaba que tenia frió. Sube hasta el cuarto de el y busca en la cama una manta, justo antes de salir se detiene un momento y observa tres pequeños cuadros con fotos, fotos que no veía desde hace mucho...   -Ya estoy despierto, puedo verte bien desde aquí, con tu sonrisa  estática y permanente. Adornas toda esta habitación.   Unos segundos más, se mantiene justo ahí, de pie frente a los marcos con la manta en la mano, luego sin más, sale del cuarto y cierra la puerta de manera que no suene. Baja poco a poco las escaleras, el suelo esta frío, se arrepiente de no tener sus pantuflas en ese instante, pero solo le pondría la manta a su padre y volvería a la cama, seria rápido.  Entra en la sala y se dirije a el, coloca suavemente la manta abrigándolo un poco, lo observa un momento y ve que se mantiene dormido, ahora lo que haría es apagar la tv e ir a su cuarto.      Un canal extraño estaba en emisión, nunca lo había visto en toda su vida, no le interesaba ni en lo más mínimo, buscó el control remoto y apagó la tv, ahora un silencio cubría la casa, hasta la briza nocturna podía oírse, las hojas de los arboles ondeaban y daba la impresión de que no existiese sonido en el mundo más que ese, no era perturbador, mucho menos raro, más bien podría ser descrito como algo puro que arrulla a Andrew todas las noches desde que tiene memoria. Era algo que disfrutaba, además de sentarse junto a pinos y el te de canela. Antes de subir recuerda que dejó su celular en la mesa justo antes de beber agua, camina un momento hasta ahí y lo agarra, lo lleva al bolsillo de su pijama y regresa a las escaleras, pero se detiene en frente de la sala al escuchar a su padre, quien despierto le dice. -Acabo de soñar con tu madre... Una sonrisa se le escapa entre la leve luz que había en el lugar, espera un momento y responde. -Yo también soñé con ella.
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