Hablaron un extenso rato sobre los métodos de evaluación a lo largo del proceso académico, menciones las cuales eran nuevas para ellos, porque no aparecían en la pagina online donde solían buscar la información si es que presentaban dudas. Siendo un lugar de constante ingreso, muchos habían perdido la oportunidad de entrar por falta de cupo, siendo así una competencia para quienes estaban allí, pero tener un cupo no significaba estar seguro, ya que debías luchar por el las primeras semanas antes de pasar por un filtro donde determinaban quienes quedaban y quienes no. Recortes de estudiantes, obviamente no en todo el año de estudio, pero si en las primeras semanas, así les daría un aire de esperanza a quienes quedaron por fuera de optar por una oportunidad.
-Aquí como bien saben -Comenta Jeffrey- tenemos ciertas normas pautadas las cuales se les exige cumplir, pese a ser una universidad de igual manera deben haber limites entre lo que se debe y lo que no - Hace mucho hincapié en esa última frase. -Quien nos podrá explicar mejor al respecto será el encargado de secretaria y dirección, pero debemos esperar a que llegue, está dando un recorrido por cada aula en estos instantes.
-Debo anotarlo, alguna de esas normas podrían hacer que mi cupo penda de un hilo, y aquí no hay error que tenga justificación.
Saca una libreta y un plumón azul, coloca este a un lado y procede a enumerar las lineas con separación de dos entre ellas, anotará varias reglas y las ordenará. Varios a su alrededor toman la iniciativa de hacer lo mismo.
Estaba acostumbrado a que en su aula de clases hubiese perturbación constante debido a sus bulliciosos compañeros, o bueno, mejor dicho compañeras. Su instituto clasificaba las secciones por sector residencial, así que a el le toco uno de los primeros, y en esa zona vivían más que todo chicas contemporáneas a el, y como mucho, unos cuatro chicos con los cuales a duras penas se trataba. Estas chicas pese a ser buenas en lo que al estudio respecta, hablaban constantemente entre ellas. Siendo uno de los más pequeños del aula, era rodeado constantemente de ellas recibiendo cumplidos de ternura y lindura, claro, antes de desarrollarse y alcanzar el metro ochenta y cuatro. Conoció a la mayoría, y se ganó su confianza a lo largo de sus años de bachillerato, pero al final fueron muy pocas las que mantenían contacto con el. En fin...
-Me sorprende que todo sea tan tranquilo, nadie levanta la voz ni es regañado por el docente, ni mucho menos amenazado con citar a su representante y ser llevado a la oficina del director. Debe ser la presión. -Se dijo a si mismo. -Saben que si hacen algo fuera de lo estipulado, pierden su cupo, pero llevan la discreción a niveles muy altos.
-Eh, Andrew. - Le interrumpe el chico pecoso.-¿Qué tanto hablas?
-¿Estás atento a mi o al docente?. - digo en tono de desagrado, ¿Cuanto lleva escuchándome este sujeto?-.
-Ya se que va a decir el, pero parece que tu también.
No lo dice en forma de alardeo, se nota que en realidad sabe como va esto.
-Es un tanto obvio, si te pones a escucharlo. No tardará mucho en llegar quien nos dará las normas a recordarnos que por cualquier fallo, podemos perder el cupo. - Habla en tono normal, ya no son susurros, y debido a esto, Jeffrey los escucha-.
-Entonces muchacho, ¿alguna duda al respecto?. -No le gusta que le interrumpan mientras habla, y mucho menos que no le presten atención, así que su voz cambio dramáticamente al hacer esa pregunta-.
Andrew sabe que debe responder, no debe quedarse en blanco y dejarse intimidar. Por muy lejos de ser humillado, prefería confrontar con dialogo cualquier situación que lo requiriera.
-De hecho si, tengo no una, sino varias preguntas, Señor Jeffrey.
Dice con educación, y pese a parecer serio, Jeffrey sabe que esta evadiendo su llamado de atención.
-¿Cuales son tus dudas, chico?, quizá pueda responder alguna de ellas, pero en su mayoría, debería esperar al secretariado, no tarda mucho en llegar.
-Comprendo, pero mis dudas pese a que van sobre las normas, quería preguntarle, ¿A parte de las normas iniciales, cada docente tiene las suyas propias? y en tal caso, ¿puede decirnos las de usted?.
Antes de que el respondiera, Jasmine se pone de pie y también le hace una pregunta al docente.
-Disculpe... tenia la duda de, bueno... ¿Cual es el margen de tolerancia en las fallas?
Jeffrey se muestra un tanto confundido por la pregunta. -¿Como asi, Jasmine?.
-Bueno, supongamos que pese a tener todas las normas claras, llegamos a cometer por error una, o se nos inculpa de ello. ¿Hay una segunda oportunidad?.
-Por supuesto. -Afirmó él alivianando la tensión de todo el grupo, ya no se les veía tan rígidos e inmóviles. -Pero eso depende de cual haya sido el error y la causa, en tal caso, ustedes mismos deben abogar por su propia cuenta... Ahora, respondiendo a la duda de Andrew, si. Es común que cada docente tenga su forma de evaluar, y a su vez, sus propias normas adaptadas a las básicas. -Se detiene por un momento. -En mi caso, tengo varias simples normas a las cuales deben acoplarse. Estas son:
Primera: Las asignaciones deben ser entregadas el día estipulado, no recibiré nada ni antes, ni después. Tampoco aceptaré trabajos luego de la fecha sobre un valor menor al previamente mencionado. Eso quiere decir que si vale 16 puntos, ese es el máximo, y no lo acepto por menos nota luego de su fecha.
Segunda: No interrumpir en clase. -En esta hace énfasis mientras me observa unos segundos, luego vuelve a mirar al resto. -Ya sea para llamada, ir al baño o simplemente hacer una pregunta, no quiero interrupciones. Luego de hablar haré pautas de 2 minutos para aclarar preguntas o cumplir peticiones, pero nada de interrumpir. Odio que me corten el hilo.
Tercera: La hora de llegada debe ser a las 7:30 am, y las puertas se cerraran diez minutos después de que yo ingrese al salón...
-Entiendo, gracias por decirnos señor Jeffrey. Digo si más, ahora tratando de permanecer tranquilo y sin llamar más la atención de el.
Pasado el rato, inicia la clase normal. Nos explica de que va su asignatura y su manera de evaluar. Para salvar puntos y acumularlos tiene un método llamado "cofre" el cual consiste en tomar en cuenta la participación del estudiante en clase y su velocidad de respuesta, en totalidad son cinco puntos los cuales pueden ser almacenados, y en caso de sacar nota baja en cualquier evaluación pueden sumarse estos puntos, pero luego de abrir el cofre y usarlos, no se pueden guardar para otras oportunidades, es decir, una vez abierto el cofre y usado los puntos necesarios, este se reiniciaba. Un método dinámico a mi parecer, era bueno pero requería constancia, y tenia un limite lo cual lo hacia aun más complicado.
Nos pide sacar por fin nuestras libretas y tomar nota de los libros que necesitaríamos estudiar para ir al día y entender pequeñeces que se presentasen en su clase. Justo a buena hora, nos deja salir un momento para desayunar e ir al baño, de igual forma, el primer día no se hacia mucho, más que intimidar y fijar objetivos.
Salí junto a otras dos personas y me quedé en la puerta, Pecas salió después y me miró por unos momentos con cara risueña, en respuesta a eso, subí el pulgar y volteé de nuevo a la puerta esperando a Stuart o alguna de las chicas. Nos reunimos y fuimos juntos al patio comedor del lugar. Un tanto grande y amplio, con suelos de cerámica y mesas de cuatro a seis asientos fijados, a un lado estaba la cafetería que captaba al publico con un aroma a café y pan tostado con... ¿queso quizás?, tal vez jamón... como sea. Sobre la cafetería, habían tres pantallas grandes transmitiendo un canal de música mixta, la cual no se escuchaba mucho debido al bullicio del lugar. Pese a tener un techo, era abierta a sus costados, asi que los altos y robustos arboles dejaban caer sus hojas en el suelo del comedor, dejando una crocante sensación en los pies y una fresca briza olor a madera dulce y hojas secas. No pudimos sentarnos, todos las mesas estaban ocupadas por chicos de nuevo ingreso y universitarios, entonces decidimos ir de regreso al salón, comer afuera y platicar un rato.
Stuart y yo íbamos juntos, como buen equipo, yo era el que hablaba en grupo y solía hacer que todos interactuaran de manera agradable y cómoda, pero me costaba hablar con una sola persona directamente, nunca me expliqué el por qué. Stuart suele guardar silencio mientras hablo en grupo, limitandose a cortas respuestas y risas pautadas, pero a el se le daban mejor la charlas individuales. Solo dos chicas quedaron con nosotros, el resto fue al baño o a caminar, no escuché que harían. Llegamos y nos sentamos fuera del aula, curiosamente Jeffrey no estaba ni dentro, ni por las cercanías, así que todo seria menos tenso y hablaríamos con más naturalidad.
-Entonces galán. -Stuart habla primero. -¿Por qué la demora?, no empacaste de seguro y te dormiste en el transporte, apuesto mi desayuno.
-¿Quieres desayunar?, no veo que tengas tu mochila contigo justo ahora...
Stuart asiente. -Está en el aula, puedo entrar e iniciar la apuesta si tanto quieres perder.
-Seria mitad y mitad, tenia todo preparado cuando salí, pero me perdí divagando en el bus y...
-Y te dormiste soñando en Sonia ¿Verdad?. -La chica que estaba con nosotros se llama Sonia, una de mis amistades intimas-.
-Joder, como no he de hacerlo, es que mírala. -Volteo a donde Sonia- Eres dinamita.
-Te explotaré en la cara si sigues. -Agrega ella, y luego de ello los cuatro nos echamos a reír-.
-Por cierto Andrew, ella es Betty. Stuart señala por fin a la chica nueva al lado de ella. -No seas tan modesto con ella, señor encanto.
-Un placer, supongo que sabes que soy Andrew. Este tonto se la pasa hablando de mi como si yo fuese su novio.
-No falta mucho, pronto cederá. Agrega Stuart.
Betty estrecha mi mano, siento delicadeza en su saludo y sus manos un tanto frías, brazos finos y ojos con rasgos Asiáticos. Me entra curiosidad.
-¿De donde eres, Betty?
Ella me mira por un momento, piensa en lo que dirá y luego habla.
-No soy Asiática por si a eso te refieres.
-No quería decir...
-Lo se, pero por si las dudas. -Sonríe y a su vez elude mi pregunta-
-"que interesante". Pienso y disfruto el dejo de curiosidad que se me fue generado.
La charla iba bien, nos conocimos y le integramos con nosotros, incluso le invitamos a almorzar en grupo por si no tenia nada pensado. Luego de unos minutos alguien más se nos une.
esta vez, era alguien alta, quiero decir para lo que mayor mente estaríamos acostumbrados. Ella media como un metro ochenta, o quizá un poco menos, su cabello era liso y usaba lentes. Dentro de mí imaginé su sonrisa con brackets, pero en ese momento habló y noté que no los tenia.
-Hola, buenas disculpen... ¿Tienen la hora?
-Sip... son las ocho treinta, cariño. Sonia tan carismática.
-Gracias... bueno. Se queda un momento de pie viendo a otro lado.
La miro y le pregunto: -¿Quieres sentarte?
Ella accede casi de inmediato, al parecer ya había visto a Stuart, a Sonia y a Betty desde antes, así que decidió hablarles y ver que tal salia todo. Su nombre era Liv.
Momentos posteriores a la charla, decido estirar las piernas e ir al baño. Costó un poco encontrarlo, pero fue fácil volver a donde estaban los demás. Mientras voy, en una banqueta apartada distingo a alguien con su cuaderno en mano, estaba sola y concentrada, la portada de su libreta era llamativa y parecía hecha por ella misma. Alsa la mirada por un instante, y justo ahí estaba yo a lo lejos, viéndola y ella viéndome a mi.