II Capitulo. Episodio I

2082 Words
Bajó la mirada, parecía no importarle mucho que yo la viera, es más, parecía ignorarme por completo.  "Seria genial integrarla" pensé, así que fui a donde Stuart para comentarle mi idea. Stuart me mira. -Hoy estas muy observador, hermano. Deja algo para los demás. -Cállate, sabes que no tengo esas intenciones. Aclaro en frente de todos, no quiero que las chicas piensen que soy de esas personas. -Se que no tienes malas intenciones, y sin animo de ofender a nadie, pero ¿Han notado que será un un grupo femenino? -Pues claro, ellas y tu, y yo, el único hombre aquí.   Stuart ahora muestra cara burlona luego de que dije eso. -Pues adelante, ve y háblale, si es lo que quieres está bien, aquí no hay limite de aceptación. Sin más, vuelvo a donde la había visto sentada sola, pero no estaba.  -Pues... ok, de regreso al aula.   Mientras vuelvo, veo a pecas comiendo, paso rápido y evito que me vea, no me da muy buena espina. Llegando, Jeffrey sale por un pasillo diagonal al nuestro. Camina lento y tranquilo, con su maleta en mano, con sus ojos cerrados y una expresión seria, iba meditando o tarareando algo. -¿Que opinas de el? Stuart piensa por un instante.  -Sabe como imponer orden. _¿Así?, ¿Sin más?. _Tampoco es que lo conozca de toda la vida. La chica nueva también se une a la charla agregando:  -A mi se me hace atractivo.  Sonia asiente mientras Betty frunce el ceño.  -Disculpa, pero a mi me parece de esos que suele coquetear con las alumnas. -Entonces, Andrew, piensas hacer que se fije en ti, ¿verdad?. Al paso que vas, no tardará en tenerte fichado. Jeffrey ingresa al salón, junto a un grupo que le seguía el paso. Nos acomodamos entre nosotros, ahora podíamos estar más cerca que antes, pero decido quedarme un tanto alejado de las primeras filas, no pienso ser un objetivo de sus preguntas.  Más y más, se llena el salón casi que por completo, cada quien reagrupandoce con sus conocidos y hablando en voz baja. Betty y Sonia están en la primera fila, Stuart y  Liv en la segunda y por ultimo, yo, quedando solo detrás de ellos, aunque la distancia no era mucha. Solo miro al frente, ni siquiera recuerdo en que pensaba, pero sentía que divagué por horas en un simple instante, sentí que cada vez que entraba oxigeno a mis pulmones este recorría cada parte de mi, sentí que estaba flotando en agua. Fueron solo diez minutos.  De un momento a otro, ya estaban dando una oratoria inicial, consecuente a lo que se había dejado antes del breve descanso. Más de lo mismo, simple protocolo. A mi lado derecho, un asiento al frente se encontraba ella, sentada con su llamativo cuaderno a un costado de la mesa, cerrado por lo que pude ver, también vio unos cuantos útiles, los detallo rápidamente.  -Un borrador entero, un saca punta de dos entradas, estuche de plumones.   Ella copiaba en otra de sus libretas, creo que esa la tenia para hacer garabatos, como sea, quería hablarle por mera curiosidad sin que se sintiera incomoda.  Para mis adentros, sabia que posiblemente era alguien reservada, de no ser así estaría hablando con alguien tranquilamente, o quizás no le agradaba estar con este grupo.   Me acomodo en mi asiento, enderezo la espalda y coloco los codos en la mesa, Jeffrey nos da concejos a la hora de cualquier interrupción por cuestiones de fuerzas mayores, los anoto y sigo pensando en como fijar su atención. En un instante, detallo más a fondo su portada.   -Por eso era tan familiar...  suponía haber visto algo similar antes en algún lugar.   Era la portada de una serie nueva, la cual seguía al día todos sus capítulos. Dialoga consigo mismo, como si en su mente hubiese una llamada. -Ya se de que puedo hablarle, eso es bueno, lo único es como iniciar sin caer pesado... caer pesado... ¡Caer!. En su mano tenia un lápiz con la punta entera, la rompe contra la mesa y luego acomodándolo en diagonal a ella lo deja muy cerca de la esquina , luego  sopla y mueve su lápiz hasta el borde de este dejándolo caer.  Perfecto. Ella no lo nota, hasta que llamó su atención para pedirle que se lo pase, y junto a ello, que le preste su saca punta. -Disculpa de verdad, me distraje un momento y... -Para nada, no hay problema.   Sonríe ella. Era la voz que buscaba, entre todas las chicas, había dado con ella por fin. -Dos ultimas cosítas, ¿Me prestas para sacarle punta?. -Claro, ten.  Me entrega el saca punta y me observa usarlo, es un tanto desconfiada por lo que veo. -¿Que seria lo otro?. Le devuelvo  lo que me prestó y agrego. -Adoro tu portada de Static Mottion, me gusta mucho y no pude evitar verla. Por primera vez, sus ojos se mantienen fijos en mi, como si no creyese lo que le dije. No muchos han visto la serie, y menos el publico masculino. -La conoces... yo... me encanta. -¿Quieres hablar de eso a la hora del almuerzo?, también tengo dudas del método del "Cofre" que el profe mencionó antes. -Por supuesto, lo- lo tengo aquí anotado. -Dale, gracias.  Ahora soy yo el que sonríe.    -Dos en uno, logré hablarle y encontré su voz, ahora solo falta saber su... -Aria, un gusto.  Voltea rápido y mira al frente. "Soy Andrew" le dije, el resto del rato siguió fluidamente sin hablar nadie con nadie.  En un instante todo fue interrumpido por varios golpes fuertes que provenían de la puerta, uno tras otro eran estruendosos, no golpeaban con la mano, sino con el pié.  Jeffrey se mantiene inmóvil en su lugar, se le ve tranquilo, aunque su cara demuestra fastidio. -Muchachos atentos, les presento a...   Antes de terminar, la puerta cede y se abre de golpe, dejando entrar a un hombre de mediana estatura, delgado y vestido con ropa la cual le quedaba un poco grande. -¡¡¡¡Bueeeeeen díaaaaaa!!!!, ¿Que tal están todos?.   Saluda enérgicamente, pasamos todos del susto a la confusión.   -¡¡Venga, todos de pie!!. -...Les presento al Sr. Massimo, nuestro encargado de secretariado. El ingresa al aula y se ubica al lado de Jeffrey, es más pequeño que el, más delgado y con más carisma.  -Este salón está muy lleno, y veo que todos aquí se están familiarizando con el lugar, díganme, ¿Qué les parece?. Se escuchan murmullos entre los estudiantes, ninguno se atreve a responder directamente la pregunta. "...Bien", "Agradable", "Frió y espacioso", "Las personas son extrañas" fueron los únicos comentarios que se escucharon a duras penas, pero nada en concreto.    -Aquí la confianza lo es todo, mis queridos muchachos, deben estar seguros de lo que le dirán a las personas, seguros de que están en lo correcto, claro, hasta que se demuestre lo contrario, Jajajajajajaja... A absolutamente nadie le hace gracia, pero responden con una risa falsa para no incomodar a Massimo. -Cada uno opta por un cupo, y son muy afortunados al estar aquí. Rechazamos muchas solicitudes de ingreso por estar literalmente hasta el cuello de admisiones, y esto no es desde hace pocos días.  En los inicios de esta Universidad, habían más estudiantes de los que se requerían en un aula, no es malo buscar el conocimiento, lo malo es desperdiciarlo. -¿A que se refiere señor Massimo?.  Interviene un chico de las filas traseras. -Bueno, déjame te explico. En su momento, esto era muy transcurrido por estudiantes de toda clase existente, y creo que ya estamos grandes como para hablar con filtros, así que les seré directo.  La prostitución y venta de drogas no tardo en llegar a nuestro querido lugar, deteriorando la integridad de aquellos que si buscaban buena educación. Delincuencia y otras clases de actos se fueron desarrollando, a tal punto de crear una micro mafia  interna, generando una cantidad inimaginable de ingresos por ventas y tratos ilícitos, no tardaría mucho en llegar cualquier demanda  por algún afectado  interno y/o externo.  En varias ocaciónes trataron de desmantelar estos actos de diversas formas, pero nunca lograron sacar el problema de raíz, y todos sabemos que pasa si a una mala hierva se le deja solo la raíz. Al escuchar eso, respondo al instante.  -Creció más fuerte que antes...   -Así es chico. Y al crecer, se llevó consigo a aquellos que trataron de detenerles. -¿Hace cuanto ocurrió esto?.  Los estudiantes se empiezan a preocupar un poco. -Fue aproximadamente... hace unos dieciocho años, así que calma, dejen que les cuente bien. ¿Puedo tomar asiento un momento, Jeff?. -Adelante, toma la silla de mi escritorio. -Gracias compañero.   Le da unas palmadas en el hombro mientras se dirige al escritorio, luego de ello, toma la silla y la coloca en el medio de la tarima para que todos pudiesen verlo y escucharlo bien.  -Entonces... ¿Que fue lo que ocurrió?, exactamente podríamos decir que la tierra arrancó a la misma hierba. Aun más confusión, es obvio que nadie logra entender a lo que se refiere con eso. -Los mismos estudiantes fueron los que se encargaron de sacar esta raíz podrida, incluso arriesgando su propia vida para defender a sus amigos, familiares y posibles parejas que estudiaban aquí, o iban a ingresar con el paso del tiempo. Era maravilloso, ellos lograron hacer algo que ni los mismos docentes y ejecutivos hicieron.  En su mayoría heridos, los "delincuentes", o como quieran decirles, fueron expulsados de la universidad a las calles, haciendo este un lugar de tranquilidad y enriquecimiento.   "¿Por qué nadie habla de ello?, ¿Fue tan fácil de verdad?" se logró escuchar desde atrás. -No. Respondió Massimo.  -No fue nada fácil. Luego de sacarlos por la fuerza, volvieron a las calles resentidos por habersele arrebatado su utopía, tiempo después volvieron un día normal de clases, y en la misma entrada de la facultad, iniciaron una revuelta obligando a atrincherar a cualquier persona que estuviese dentro del lugar.  Utilizaron piedras grandes y bombas molotov para arremeter contra los mismos estudiantes.  El apoyo policial tardaría en llegar, debido a que en esos tiempos muchos de ellos estaban en el distrito cercano respaldando la visita del Gobernador, y las pocas unidades disponibles no eran rival para estos belicistas. fueron más de cinco horas de agresión en las cuales no hacíamos más que hacer barricadas con las mesas de los salones y subir a los últimos pisos para evitar lesiones. -¿Acaba de decir "Haciamos"? -Si, yo estaba justo ese mismo día aquí, cuando todo este caos estalló, prosigo...  Una pausa breve para recordar los sucesos fue necesaria, además de tomar un poco de aire y descansar la voz.   -A un magnifico genio se le ocurrió la grandiosa idea de lanzarles las sillas y mesas desde los últimos pisos, a lo cual todos bajo presión accedimos a colaborar. Respondimos agresión con más agresión, cosa que los volvió aun más locos. Para ese instante ya habiamos tirado mas de dos aulas en puras mesas y sillas. Unidades policiales llegaron en mayor cantidad dispersando a los agresores, agarrando a todos los que podían mientras otros escapaban y se mezclaban con las demás personas ciudad adentro.  Bajamos e hicimos las debidas denuncias que correspondían a la situación, en cuestión de tres días toda la facultad estaba protegida por funcionarios públicos. -¿Luego de eso, las normas fueron pautadas por los funcionarios?  -Luego de eso viene la peor parte.  Aquellos estudiantes que salían a altas horas eran secuestrados, desaparecían o eran golpeados por pandillas, e incluso varios llegaron a perder la vida. Hombres y mujeres por igual.  Si ubican un corredor largo al lado de la entrada a la facultad, verás sus nombre y un homenaje a cada uno de ellos. Una nostalgia inminente, Massimo no parecía tan enérgico como antes, e incluso varios de nosotros sentimos tristeza por aquella injusta pasada. -Los funcionarios agarraron a más y más, e incluso barios estudiantes planearon emboscadas para atrapar a aquellos que los agredían. Ahora los pandilleros eran quienes amanecían sin vida en las calles, y los pocos que quedaban se escondían y desaparecían hasta nunca más saber nada de esos horribles acontecimientos.  Rindanle respeto a aquellos que se fueron, seria lindo. Jeffrey le pone la mano en el hombro y asiente, es momento de cambiar de tema. -Bueno... Las normas. Las dichosas normas. Supongo que quieren oírlas.
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