3-Vacaciones; Victor.

549 Words
—Hola, cariño. —Le saludó su esposa mientras él dejaba su saco en el respaldo de la silla. —Hola... —Dijo en un suspiro. —¿Pasa algo? —Mi cliente y yo perdimos el juicio, a fin de cuentas las pruebas no fueron suficientes para que el sospechoso fuera el ladrón de su casa. —Oh... —Exclamó mientras se acercaba por detrás— Lo siento, querido. Sé que te encanta ganar... —Déjalo asi, Jessica. Subeme un café a la recamara. ¿Y los niños? —Preguntó mientras subía. —Afuera pidiendo caramelos. Se creen muy estadounidenses tus Chamacos, Victor. —¡Pff! —Bufó— Llámale a Johana, dile que estén aquí antes de las diez de la noche. Victor Price llegaba de su oficina a las 9:30 pm. Era abogado público y vivía por las fronteras de Tijuana, México. Él es mitad estadounidense y mitad mexicano, de parte de su madre. Sabía ingles perfectamente. Subió a su recámara y se quitó los zapatos cafés y los tiró en un rincón de su habitación. Ya llevaba mucho tiempo sin unas vacaciones, hacía mucho que no iba a la playa o a alguna feria. —Debería... Llevar a mi familia de paseo por un par de días —Dijo en voz baja. Sacó su celular y revisó su agenda. Quizá tenía libre el día 1 y 2 de noviembre. Revisó rapidamente mediante una App cuánto saldo tenía en su cuenta bancaria. «Si, tengo lo suficiente para ir a la playa» Pensó. Abrieron la puerta y llegó su esposa con un pan y una taza de café. —Gracias —Le dijo. —¿Iremos el uno de noviembre a ver a mis padres al cementerio en Chiapas? —Le preguntó mientras se sentaba. Victor sintió como sus esperanzas de ir a la playa de desvanecían. —¿El uno? —Fue lo único que logró formular. —Si, ¿Algún problema? —No, está bien. Si, iremos, nos hacen falta unas vacaciones ¿No crees? Que mejor lugar que Chiapas. —¡Gracias! —Dijo mientras lo abrazaba. Depronto tocaron el timbre de la casa y Jessica bajó a abrir la puerta. «Adiós vacaciones playeras» Se dijo. Si su esposa hubiera llegado cinco minutos mas tarde, ya habría reservado un hotel. Se sentía contento de no haberlo hecho. Escuchó como en el piso de abajo llegaban sus hijos; Johana y Jorge. Éste último tenía 6 años de edad, era 7 años mas chico que su hermana. El hijo menor subió corriendo las escaleras y entró a la recamara de su padre. —¡Mira! —Presumió— ¡Todos los dulces! —Finalizó mientras vaciaba su cubeta en forma de cabeza de Zombi. —Vaya... Cuántos son —Fue lo único que dijo. A Victor no le gustaba que sus hijos trataran de aparentar, o ser, estadounidenses. Él quería que vivieran como todos unos mexicanos normales. Una casa, un auto, un gato, internet y cable. No necesitaban nada. El trabajo de Victor daba mantenimiento a la casa. Jessica solo se encargaba de cuidar a los niños. Johana estudiaba la Secundaria y Jorge estrenaba apenas la escuela. Todo era perfecto en su vida... O eso quería aparentar. Su constante depresión al no ganar un caso lo hacía alguien peligroso y insoportable. Su esposa ya estaba preparada para lo peor cuando él le dijo que había perdido el caso; Pastillas. Estaban 2 tabletas en la bandeja junto con el café y el pan. Aunque el odiaba tomarlas pues, según él "Lo dejan vulnerable al estar dormido y en reposo". Cerró los ojos y se introdujo las dos en la boca después de acabarse el pan y el café. Se relajó un momento y después de un día extremada y aburridamente largo, durmió.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD