Capítulo 3: Acontecimientos.

1572 Words
Capítulo 3: Acontecimientos. -Te daré una oportunidad, ya que me gusta jugar contigo; te doy una ventaja de 10 segundos, tú corres, si ganas y te pierdes te dejo ir, pero si yo gano y te atrapo te haré mía enseguida.- Me propone algo muy descabellado pero tengo que aceptar por mi vida. -Acepto tu incoherente propuesta.- Lo miro con desaprobación. -Bien, Uno… Empieza a contar. Yo empiezo a correr. -Dos… -Tres… -Cuatro… -Cinco… Con cada paso que doy se escucha menos su voz, creo que llevo como dos cuadras. --->Tengo que hacer más ejercicio. Me escondo en una cabina telefónica, creo que he corrido con 5 cuadras, la energía de la desesperación te hace hacer locuras. Gracias a Dios me consigo algunas monedas arriba del teléfono. Marco al 911. -Diga, ¿cuál es su emergencia?.- Reúno toda la calma que me queda y comienza hablar. -Un tipo me está persiguiendo, que anteriormente me había secuestrado junto a un compañero pero chocamos y ese compañero murió.- Las lágrimas de desesperación salen desconsoladamente de mí. -¿Dónde está el muerto?.-  Pregunta una señorita. -¡Coño!, que me están persiguiendo.- Grito en español a través del teléfono. -Madame cálmese. ¿Dónde está usted?.- -Creo que por los lados de Versalles.- Lo deduzco por una anuncio de un restaurante llamado Côtés-Versalles. -Bien una patrulla va para allá por favor no cuelgue ya que estamos rastreando su ubicación exacta.- Me tranquiliza lo que dice la chica, volteo para ver si no hay muros en la costa. -Ah… Hmm… Gatita…(Jadea)… Me tenías preocupado, nunca pensé que te iba a capturar ya que… la tenías ganada pero mira lo que me apremiado el cielo.- Se acerca a mi todo sudado, con una mano me toma de la cintura. -¡Auxilio!, ¡Auxilio!, ¡Ayuda!, ¡Un  hombre me…!.- Me tapa la boca con su enorme mano asquerosa. --->Desde ahora si logro salir de esta tomaré clases de defensa personal. -Gatita oh, no sabes cuánto me gustas, solo por ti seré cortés y no te la meteré de golpe, primero te tocaré.- Busca el filo de mi vestido, lentamente pasa su mano sobre mi abdomen, en intentos apresurados le meto un rodillazo otra vez en sus huevos. Queda arrodillado frente a mí y paso encima de él y salgo de la cabina. -Oh gatita lo único que haces es excitarme, más y más.- Carcajea con sus manos sosteniendo su entrepierna. --->Corre, Evallelin, corre. Sin mirar atrás corro. --->Auch, mi tobillo. Mi cuerpo me está cobrando todo el esfuerzo que me dio al correr aquellas cuadras de la solitaria París en una madrugada. --->Coño, ¿Eros se murió o qué?. --->Ahora no sé si despedirlo o contratar a más guardaespaldas. Me consigo un lindo restaurante pequeño con un ambiente familiar aun abierto y sin gente. Entro sin pensarlo dos veces. -Buenas noches, ¿Qué se le ofrece?.- Me mira un chico que le calculo veinte años, fornido, un metro ochenta, de tez blanca, unos ojos índigo que llegan hasta lo más profundo de mi alma, cabello n***o echado hacia atrás con un mechón rebelde en su frente. -¿Buenas usted es dueño del restaurante?.- Pregunto mirándole a sus ojos expectantes. -S…Si, ¿Por qué lo pregunta madame?.- Se acerca un poco a mi algo tímido. -Cierre el restaurante y llame a la policía.- Le ordeno con firmeza, por la cual el chico reacciona sin rechistar. -Páseme el teléfono por favor.- Me pasa el teléfono algo desconfiado y llamo de nuevo. -Buenas, ¿Cuál es su emergencia?.- Es la misma chica lenta. -Oye, como te llames yo antes había llamado para pedir ayuda pero no han llegado estoy en el restaurante… (Le chasqueo al chico que me mira como si ya fuera un unicornio o algún animal o dios de alguna mitología)…         -Versalles-Fazio.- Lo dice con voz baja. -Versalles-Fazio.- Arrastro el nombre de su restaurante y le guiño el ojo. -Enseguida va para allá la caballería.- Chica se ríe. -Eh… mira no te estoy bromeando estoy en serios problemas y te burlas de mí, siéntate bien en esa silla y llama a los policías o yo misma me asegurare de que la pases muy mal querida niña.- Le reclamo sin piedad con un tono de voz severo. Miro a Fazio el cual ha quedado fascinado con mi actitud. -Sí, madame me encargaré yo misma de que lleguen para allá.- Cuelga y me tumbo sobre la primera mesa que veo. -Así que… te llamas Fazio.- Le digo con los ojos cerrados. -Así es.- Al abrirlos lo tengo en frente de mí. -Me puedes traer algo de agua, por favor.- Le miro con ojos suplicantes. -Por supuesto.- Se aleja. -Contigo jamás me metería, creo que me empiezas a gusta.- Masculla pero logro escucharlo. --->Dios, ahora todos se enamoran de mí, aunque este despeinada, con un vestido con una gran mancha y la chaqueta de un hombre el cual no sé dónde está. -Madame.- Me entrega un vaso de vidrio lleno de agua. -Gracias.- Sonrió agradecida. Bebo como si estuviera en el desierto y hubiera vuelto. -Me imagino que tienes preguntas, lo sé por cómo me miras.- Le miro de pies a cabeza. --->Debo decir que es un hombre muy atractivo. Un verdadero hombre parisino. -No sé qué eres pero es de mala educación entrar a un restaurante, dar órdenes y no decir al menos tu nombre.- Cruza sus brazos y hace un puchero. -Jajaja.- Me carcajeo muy elegante para estas circunstancias. -Bueno usted tiene razón, he sido maleducada contigo ya que me has ayudado más que el mismísimo 911.- Sonrió tiernamente y al parecer voltea ocultando un leve sonrojo. -Mi nombre es Evanllelin Sourbirous, mucho gusto.- Extiendo mi mano, él acepta. --->Wao, su mano es mucho más grande que la mía, me transmite una calidez que me calma. No quisiera soltarla. -¿Oye me llevas al hospital?.- Pregunto sin previo aviso. -Eh… ¿Por qué?.- Le muestro mi tobillo hinchado. -Vamos pero en moto.- Me advierte con una sonrisa atrevida. -Bien.- Le aparto la mirada, no se la podía seguir sosteniendo, no me gusta el chico solo es que sus ojos son muy penetrantes, sinceros y puros. --->Por algo dice que los ojos son las ventanas de alma. --->Pues su alma es… divinamente hermosa. Hace algunas cosas antes de dejar el restaurante, busca dos casco, y una chaqueta de cuero. -Venga, madeimoselle.- Al salir del restaurante me extiende la mano para montarme en la moto. -Sujétate bien de mi cintura.- Me aconseja. Lo abrazo por la cintura, lo que le sorprende un pongo porque dio un  respingón y pone en marcha. --- --- --- -Madeimoselle, solo debe estar en cama o en descansar por dos semanas para que baje la inflamación.- Me recomienda el Doctor y se va de la pequeña habitación de hospital. -Gracias Fazio, por acompañarme y soportarme.- Le sonrió con cariño y el parece sonrojarse. -No… no fue nada.- Voltea cruzándose de brazos. -Tienes un teléfono.- Pregunto necesito que mi familia me busque. -Eh… si toma.- Me da su teléfono sin aun mirarme a los ojos. -Gracias.- Marco rápidamente el teléfono de mi madre. Mamá: Alo. ¿Quién es?. Yo: Hola mamá, es Evanllelin. Mamá: Hija, ¿Dónde estabas?. He mandado a buscarte. Yo: Gracias mamá, estoy en un hospital por los lados de Versalles. Mamá: Allá, es un poco lejos. Yo: Lo sé, te mando la ubicación por este teléfono y me vienes a buscar. Mamá: Esta bien cariño. Cuelgo y son toda la rapidez que puedo le mando la dirección desde el teléfono de Fazio. -¿Cómo hiciste eso?.- Pregunta Fazio sorprendido por lo que he hecho. -En realidad es fácil, no es para tanto.- Le respondo devolviéndole el teléfono. -¿Te…te puedo pedir algo?.- Pregunta rascándose la nuca, la pregunta me sorprende así que frunzo el ceño. -Por ti lo que sea.- Volteo poniéndome de medio lado en la cama del hospital para quedar frente a frente. -¿Me das tu numero?.- No me sostiene la mira avergonzado. - (Carcajeo)… Ay Fazio pensé que era dinero pero si te doy mi número.- Nuevamente tomo e teléfono de Fazio y le creo un contacto “↪Evanllelin Sourbirous↩”. -No creo que lo olvides.- Le hago entrega del teléfono. -Jamás.- Masculla. -¿Perdón?.- Pregunto porque no escuche bien. -Nada.- Se espabila. -¡Hija!.- Grita mi madre abrazándome. -¿Quién es este?.- A lo lejos veo a mi hermana con mirada inquisitiva hacia Fazio. -¡Hey!, no lo mires hacia él es Fazio, fue quien me ayuda a escapar de mi captor.- Le replico a mi hermana. Pero todos se quedan mirándome como si yo les debiera una explicación -Bueno todo fue así. -Una explicación larga más tarde- -Oh, muchísimas gracias Fazio.- Mi madre le abraza a Fazio con mucho amor. -No, encantado, más bien fue un placer.- Dirige su mirada a mí. Ahora soy yo quien volteo. -Bueno, si me lo permiten tengo un  restaurante que atender.- Lo tomo por el brazo. -Cuando puedas llámame, quiero compensarte todo.- Nervioso asiente y deposita un beso en mi mano y se va. -Eso, Eva, cómo así pues, ese chico Fazio es un gran cuerazo.- Mi hermana se rie tras decir aquella vulgaridad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD