Al día siguiente, siendo sábado, no acostumbraba despertarme muy temprano, ya que era mi día libre. Pero hoy parecía que no sería uno de esos días tranquilos: de inmediato me sobresalté al sentir que alguien se lanzaba sobre mí gritando.
⏤¡MAMI!
Di un pequeño salto y con el corazón acelerado miré a Alex.
⏤¿Qué sucede, cariño? ⏤dije, algo exaltada por el susto, mientras revisaba la hora en mi celular, frunciendo el ceño. Eran las seis de la mañana, demasiado temprano para mi gusto.
⏤¿Qué haces despierto a esta hora?
⏤¿Me comprarás helado, mami? ¡Ya amaneció!
⏤Pero cariño, es muy temprano. Las tiendas de helados aún no están abiertas ⏤me senté y recosté la espalda contra la cabecera de la cama tratando de despertar completamente.
⏤Pero mami, yo quería helado ⏤puso una carita triste.
⏤Lo sé, amor, y te lo compraré, pero en cuanto abran las tiendas iremos por ellos, ¿sí? ⏤lo abracé suavemente.
⏤¿Pero tardará mucho? ⏤me miró con esos ojos tristes que me hacían derretir.
⏤Sí, pero mira, te propongo algo: vamos a desayunar algo bien rico y después iremos por los helados. ¿Sabes qué más?
⏤¿Qué, mami?
⏤Te compraré todos los sabores que quieras, ¿está bien?
⏤¡SÍ! ⏤exclamó emocionado.
⏤Bien, entonces vamos a asearnos y luego a desayunar ⏤dije levantándome de la cama, resistiéndome un poco a separarme de él. No exagero, bueno… solo un poquito.
Después de desayunar, nos preparamos para ir a la tienda de helados, que estaba a unas cuantas cuadras de casa. Lo fabuloso de vivir aquí era que todo quedaba muy cerca.
Al llegar, el aire frío y el olor dulce a vainilla nos envolvieron. Estela levantó la vista de la máquina y sonrió con su habitual sonrisa radiante.
⏤Buenos días, ¿cómo están? —Estela era amiga nuestra, o al menos nos habíamos hecho amigas por tantas visitas.
⏤¡Estela! Buen día, muy bien, ¿y tú? ¿Qué tal? ⏤dije.
⏤De maravilla, cariño, gracias. ¿Qué hacen tan temprano por aquí? —puso una mirada pícara—. Espera, adivino… ya me extrañaban, ¿no?
⏤Claro que sí, extrañamos un montón tus helados ⏤dije divertida.
⏤Eso rompe mi corazón ⏤dijo, llevando la mano al pecho de manera exagerada—. Solo vienen por mis deliciosos helados, entonces no habrá helado para ustedes.
⏤Pero Estela, yo te quiero mucho ⏤dijo Alex, con la carita del gato con botas cuando quiere conseguir algo. Lo miré divertida; de verdad que este niño era astuto.
⏤Yo también, cariño. Oye, Bell, tienes un hijo muy galán ⏤me guiñó el ojo.
⏤No me digas que caíste en sus encantos tan rápido ⏤la miré divertida.
⏤Es que se ve tan tierno ⏤rió, y de verdad que Estela no tenía remedio—. Bueno, bueno, ¿qué sabores van a llevar, cariño?
⏤¡Quiero todos los sabores! ⏤contestó Alex emocionado. Estela me miró para confirmar, y asentí.
⏤A la orden, pequeño.
⏤¡Sí! ⏤gritó, completamente emocionado.
Después de despedirnos de Estela, nos dirigimos al parque cercano para disfrutar un poco del aire libre. Amaba los sábados y domingos; eran los únicos días en que podía pasar tiempo con mi hijo, y lo disfrutábamos al máximo haciendo todo lo que quisiéramos, porque durante la semana el trabajo no nos permitía hacerlo.
Estábamos llegando al parque cuando mi celular vibró: un mensaje de Alexia, mi loca mejor amiga, la que le da algo de caos y diversión a mi vida.
‘Hola, olvida amigas… sí, te hablo a ti, Bell. Estoy yendo a tu casa, así que espero que tengas la puerta abierta para mí y mucha comida para alimentarme’
Reí al leer su mensaje. Lex era un caso serio. Tenía que avisarle que no estaba en casa antes de que llegara.
‘Hola Lex, estoy bien, ¿y tú? Gracias… mira quién habla de olvida amigas. No estoy en casa, estamos en el parque ya sabes donde queda. No tengo comida, pero sí un gran pote de helado con muchos sabores, ¿qué dices?’ ⏤Enviado.
Estoy hermosa como siempre, de nada. Estoy ahí en cinco minutos ⏤contestó de inmediato.
Lex apresúrate antes de que Alex se coma todo el helado y no te deje ni una gota ⏤enviado.
Ese chiquillo… se ha convertido en un mounstro come helados ⏤reí fuertemente.
Lex es la loca de los helados; de hecho, ella fue quien hizo que Alex amara tanto el helado.
Me senté en una banca del parque, a unos metros del tobogán donde Alex se deslizaba, el sol apenas calentaba, los niños reían a lo lejos y una brisa suave hacía bailar mi cabello una mañana muy tranquila hasta que escuché un grito familiar. Volteé de inmediato.
⏤¡Amiga! ⏤gritó Lex.
La vi correr hacia mí agitando los brazos como si estuviera llegando de una maratón. Varias personas voltearon. Yo solo reí.
⏤¡Lex! Hola, bebé ⏤dije divertida, abrazándola fuerte. Ella rió, ya la había extrañado un montón.
⏤¡Te extrañé! ⏤dijo soltandome.
⏤¡Tía Lexi! ⏤gritó Alex, corriendo hacia nosotras y agarrándola de las piernas.
⏤¡Mi amor! ¿Qué tal? Oye, has crecido mucho, dentro de poco me vas a alcanzar.
⏤Estoy bien, tía Lexi. Pero mami sigue creyendo que soy un bebé.
⏤Me alegra, cariño. Claro que sí, eres un niño grande y muy guapo. No le hagas caso a mami, esa loquita ⏤guiñó un ojo.
⏤¡Oye!
⏤Mami, ¿estás loquita? ⏤Alex me miró muy serio y Lex soltó una carcajada.
⏤Claro que no, cariño, no le hagas caso ⏤miré a Lex como diciendo “te mato” y ella solo encogió los hombros.
⏤Tía Lexi, ¿quieres helado? Mami me compró uno enorme y con muchísimos sabores ⏤dijo Alex, con los ojos brillando.
⏤¿Oh, en serio? ¡Qué bien! Claro que sí ⏤dijo Lex emocionada.
Alex fue a recoger el pote de helado de la banca.
⏤Aquí está, tía Lexi.
⏤Gracias, cariño. Ve a jugar con los niños mientras estamos aquí, ¿sí?
⏤¡Claro! ⏤salió corriendo hacia unos niños con quienes estaba jugando hace unos momentos.
⏤Deja de hacerle creer que estoy loca ⏤dije, fingiendo enojo.
⏤Oye, no te pongas así, fue una broma ⏤dijo, sentándose y metiendo una gran cucharada de helado en la boca.
⏤Está bien ⏤rodé los ojos y me senté a su lado⏤. Uno de estos días morirás por sobredosis de helado.
⏤Entonces tendría una muerte muy feliz ⏤dijo, metiendo otra gran cucharada en la boca y riendo.
⏤Estás loca.
⏤Lo estoy, ¿para qué negarlo? ⏤afirmó, y la miré divertida⏤. Y bueno, cuéntame… ¿cómo te fue con el rubio sexy con el que te cité? ¿Hubo una noche alocada? Dime que sí ⏤subió y bajó las cejas.
⏤No hubo tal cita, Lex. Y mucho menos una noche alocada.
Lex solía planear citas a ciegas para mí porque decía que ya era hora de que empezara a rehacer mi vida. Pero yo no estaba preparada para una relación, y además estaba Alex; no quería que eso le afectara, el simple pensamiento de una cita me llenaba de ansiedad.
⏤¡Cómo que no hubo tal cita! ⏤gritó, llamando la atención de algunas personas de nuevo⏤. No me digas que no fuiste, Bell, porque arrancaré uno por uno tus cabellos.
⏤Me conoces bien, querida amiga ⏤dije divertida para molestarla.
⏤No puedes estar hablando en serio… no sabes lo que me costó conseguir esa cita. ¿Por qué no fuiste? necesito una excusa creíble ⏤hizo una mueca de desaprobación.
⏤No, no lo sé… tampoco quiero saberlo. Veras mi cama me decía: "Bell, ven, acuéstate en mis suaves sábanas y duerme, duerme". ¿Cómo resistirme a eso? ⏤reí al ver su cara de estupefacta al terminar de decir mi excusa más real que nunca.
⏤Qué desconsiderada, pobre chico estará odiándome ahora ⏤dijo dando un suspiro.
⏤Lo siento, Lex. Hablando en serio, no estoy preparada para una relación ahora, así que deja lo de las citas a ciegas, por favor.
⏤Está bien, está bien ⏤dijo, levantando las manos en señal de rendición⏤. Pero amiga, de verdad necesitas rehacer tu vida y ser feliz. Te lo mereces, Bell.
⏤Soy feliz, Lex. De verdad.
⏤Lo sé, lo eres… pero no lo suficiente. Siento que siempre te falta algo.
⏤Exageras.
⏤No, no exagero ⏤dijo frunciendo el ceño.
⏤Está bien… dejando de lado este tema, mejor dime: ¿cómo van las cosas entre tú y Sebastián? ⏤dije, subiendo y bajando las cejas, imitando su gesto.
⏤Pues… ⏤Se sonrojó, algo totalmente inusual en Lexi. ¿Qué estaba pasando aquí?
⏤Ya dilo, la curiosidad me está matando.
⏤Luego yo soy la exagerada ⏤rodó los ojos.