peligro

1634 Words
Escuchaba murmullos, no entendía bien que decían aunque si reconocí las voces Alos, Andros, Ender y Giovanni, al parecer discutían sobre algo pero no sabía sobre qué. Traté de prestar un poco más de atención —Si no lo hacemos va a morir—Alos sonaba molestó. —Estas loco, no puedes llevarla hay, talvez sea un resfriado. Escuché un golpe secó sabía que era Alos—Maldita sea Andros no entiendes no es ningún resfriado ella es mitad demonio, o es que aún no lo entiendes —No la vas a poner en peligro—otro golpe cómo pude me puse de pie, pero me sentía demasiado débil, mareada, agotada, como sí estuviese enfermar. Traté de agarrarme de la mesita de noche para no caerme pero fue en vano caí al suelo juntó a la pequeña mesa de madera la puerta se abrió y Ender fue el primero en pasar me ayudó a ponerme de pie y me miró con cara de preocupación. —¿Qué sucede Ender?—Apenas pude hablar porque sentía la garganta seca —Alos tiene razón Miroslava no está bien, su cuerpo se está debilitando. Andros golpea la pared con frustración pero yo seguía sin entender —Sera que me podrían explicar que coño pasa—Ender me ayudó a sentarme en la cama Alos se recostó al marco de la puerta y Andros entro y se sentó a mi lado puso su mano en mi frente —Tiene que haber otra solución. —Miroslava, cómo eres mitad demonio es normal que necesites del fuego del infierno, por lo menos yo necesito visitar el infierno dos veces por semana a diferencia de Ender que solo va una vez al mes, el fuego del infierno te devuelve la energía que hayas perdido. Miro a Alos y luego a Andros seguía sin entender muy bien la situación solo sentía que cada minuto que pasaba me debilitaba más y más. —Me quiero acostar—Andros me ayudó y me arropó pero eso no servía de nada seguía sintiéndome helada. Luego de un rato de silencio y de miradas asesinas entre Alos y Andros, Giovanni hablo—Alos, tu dominas el fuego del infierno y si produces un poco de ese fuego como si fuera una fogata. Alos alza una ceja—Es que ahora los vampiros también son super inteligentes—sonríe mofandose— Ender lo mirá—Giovanni tiene razón Alos, podemos intentarlo, además Miroslava también controla el fuego aunque aún no sabe Alos camina hacía mí mientras se frota sus manos se sienta a mí lado y al separarlas una pequeña llama sale de ellas, su color es de un tono rojizo-anaranjado, lo miró —¡¿ Me Quieres calcinar?! Me mirá fijamente a los ojos y luego responde—Confía en mí vamos coloca tus manos. Paseó mi mirada por los otros tres qué están en la habitación —Esto es una locura —Vamos bebé confía en mí—Repite Alos mientras acerca un poco más el fuego. —Una vez confíe en tí y me quemé—mi voz se quebró agaché la mirada y Andros toco mi hombro volteó a mirarlo —Hazlo Miroslava no te pasará nada—Sonríe— Afirmó con un movimiento de cabeza y colocó mis manos sobre la pequeña flama, poco a poco siento como mí cuerpo empieza a calentarse. —Vez ya no está tan pálida—dice Giovanni que está recostado al marco de la puerta. Alos no dice nada, ni siquiera se digna a verme solo ve el pequeño fuego, escúchamo las escaleras de madera, Alos se apartó e hizo que el fuego desapareciera. Bryan asoma su cabeza —¿Qué hacían? Pregunta con una ceja enarcada. —Cosas de adultos que no incumben a mocosos—Responde Alos con tono burlón Bryan le saca la lengua—Miros, tengo hambre. —Ya bajó hacer la comida—intente ponerme de pie pero aún me sentía débil. —Tranquila yo hago la comida tú descansa—Andros besó mi frente y le hizo una mueca a todos para que salieran de la habitación. Alos antes de salir me entregó mi teléfono tenía muchas llamadas pérdidas de mis abuelos y de Valentina, ya deben de saber lo que ocurrió en casa necesita mejorar para regresar al entierro de mis padres. Me acosté y cerré los ojos intentando dormir. Todo estaba oscuro, miré hacia el cielo y no se encontraba ni una sola estrella, la neblina era espesa tenía mucho frío, no sabía en donde me encontraba, bueno por lo menos sabía que era un bosque por los grandes árboles que me rodeaban y porque estaba descalza y los pies se me llenaban de tierra, llevaba la misma franela que Alos me había dado. Miré a ambos lados y empezé a caminar sentía un escalofrío recorriendo mi cuerpo , tragué saliva, el único sonido era el eco de mis pies al caminar, —¡Miroslava! Volteé a mirar quién decía mi nombre no reconocía esa voz ronca y grave. Mis ojos se abrieron como platós detrás de mí había un demonio su tamaño era el doble de los anteriores que había visto su aspecto era tan horrible que me causaba terrón sus cachos eran como los de un reno, era muy gordo y de su cuerpo brotaba un olor repugnante, sus dedos eran grandes garras, sus ojos estaban cocidos, inhala por la nariz y dice—¡Puedo oler tu miedo!, En su mano izquierda tiene un gran martillo. Doy un paso atrás, y el sonríe—¡Te mataré! Corro, corro lo más rápido que puedo, mi respiración es agitada, el cabello se me alborota, —¡puedes correr pero no esconderte!, Sigo corriendo quiero gritar pero la voz no me sale, miró atrás para ver si me sigue pero chocó con un gran árbol o eso creía yo, caigo al piso apoyándome en mis manos la caída fue tan fuerte que me lastime las muñecas, alzó la vista y de nuevo ese demonio asqueroso, alza su gran martillo con la intención de aplastarme, —¡Mierda!—logro decir en el momento en que lo esquivé, él demonio sigue tratando de golpearme cada vez que su martillo estalla en el piso este hacé un pequeño movimiento tectónico, me arrastró intentando escapar pero es en vano me sujeta del tobillo, quema, me estaba quemando aprieta más fuerte hasta que escuchó que mí hueso crujen —¡AHHHHH!—Gritó por el dolor tan fuerte que me produce. —Jugaré un rato contigo antes de matarte, me suelta e intentó volver arrastrarme las rodillas me arden, el demonio vuelve a sujetarme por el tobillo pero esta vez me tira contra un árbol, escuchó crujir otros huesos, siento algo caliente deslizándose por mi frente y mi nariz, me tocó la frente con la lema de los dedos sangre, estaba sangrando, pensaba que todo ésto era una pesadilla pero no el dolor es tan real, el monstruo camina hacia mí lentamente, arrastrando su gran martillo. Todo mi cuerpo tiembla,cierro los ojos y los vuelvo abrir cuando siento las garras del demonio entrando y saliendo de mi abdomen, toso algunas gotas de sangre caen al suelo. Escuchó una carcajada a lo lejos, tu alma es oscura, tu corazón está lleno de odio y rencor eso me gusta por qué mientras más oscuridad haya en ti tu alma será más fuerte para mí —Belcebu, juega un poco más con ella y luego acaba —Como usted diga mi rey. El demonio me sujeta por el cabello y me eleva hasta la altura de su rostro, ahora que lo tengo más de cerca confirmo lo que sospechaba no tenía ojos, sus pupilas estaban cocidas a su pómulo, vuelve a tirarme hacia otro árbol, ¡Despierta!, ¡Despierta! Escuché la voz de Alos a lo lejos. Eso intentó quiero despertar pero no puedo pensé para mí misma. —¡Miroslava, ayúdame!—Esa voz mi padre de nuevo era mi padre. Con la poca fuerza que tenía subí la mirada el demonio lo tenía agarrado por el cuello—Sabes algo estas almas son las más deliciosas— abrió la boca pero al abrirla no era una boca de un humano normal su boca se abrió igual a la de una serpiente Boa o mejor conocida como las traga venados. Introdujo a mi padre en su boca, lo último que escuché fue un lamento de mi padre. —¡Miroslava nena!, Te amo vamos despierta bebé, te amo. —Alos...Alos...Alos...Yo...Yo... El demonio llamado Belcebú corre hacia mí para volver atacarme a pesar de que es muy gordo tiene un poco de velocidad, cuándo intenta golpearme con su martillo todo se ilumina, cierro y abro los ojos y enfrente de mi dos grandes alas blancas. Belcebú maldice y desaparece, cierro los ojos y cuando los abro Alos me tiene aferrada entre sus brazos. —¿Estas bien?—la Voz de Alos es muy suave, acaricia mi mejilla Todo el cuerpo me duele, la cabeza, siento que tengo algunas costillas partidas incluso el tobillo me duele, bajó la mirada y veo que tengo una quemadura Alos pasa su mano por mi frente y limpia la sangre —pensé que era solo una pesadilla. El asiente —Como no pueden entrar aquí te atacaron en tus sueños. —¡Estoy cansada Alos!... Todo...todo ésto es mucho para mí—una lágrima recorrió mi mejilla Alos volvió a rodearme con sus brazos, —Tranquila todo va a estar bien. Guarde silencio y le devolví el abrazó me aferré muy fuerte a él no quería que me soltará... Hola de nuevo que les pareció el capítulo, no olviden comentar y votar★ Besos y abrazos para todos ♥️
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