CALEB —¿Te quedas? ¿Esto no es un “te digo que quiero un para siempre y luego en dos días decido que me voy”? Vaya. Fui un verdadero imbécil con esta mujer cuando hice eso. —No. Me quedo, amor. No me voy. Nunca volveré a hacerte algo así. —Bien. Porque aunque no te habría pedido que te quedaras, estuve peligrosamente cerca de hacerlo de todos modos. Escucharla decir eso me deja sin aliento. —No debí ponerte eso encima. Yo estaba… molesto. Como dije, me encontraste en un mal momento. Me pasará a veces. Todo esto con mi mamá. Esta beca. He sido un desastre. Pero estando contigo me he dado cuenta de algo… no estoy roto y no estoy curado. No estoy perdido y no estoy encontrado. No soy oscuridad ni soy luz. No soy un desastre ni soy perfecto. Solo soy yo. Pero juntos somos un equilibrio p

