KIERAN No llevamos ni tres segundos en el ascensor de mi edificio y ya estoy levantando el dobladillo de su vestido sucio, quitando capas de tul para encontrar sus bragas. Decir que soy insaciable cuando se trata de Avery es quedarse corto. Es mucho más que no poder tener suficiente de ella. Es un antojo visceral tan profundamente arraigado que sé en mis entrañas que no habrá límite ni fin. Nunca en mi vida me he sentido cómodo dejando salir mi hambre. Con Poppy, era demasiado joven. Ella era la única chica con la que había estado. Con las mujeres subsiguientes, bueno, eran rellenos. Sustitutos temporales. Rellenos en los que nunca confié ni me atreví a bajar la guardia. Avery ha despertado una bestia que apenas sabía que existía dentro de mí y ahora que la he encontrado, que le he pe

