KIERAN —Tengo un problema —anuncio, recostándome en el cuero de mi sofá, arrastrando mi bourbon conmigo porque es una de esas noches. Bueno, en realidad, uno de esos días. El primer paso en cualquier adicción es admitir que tienes un problema, ¿verdad? Quiero decir, eso es lo que aprendemos en la facultad de medicina. Así que eso es lo que acabo de hacer. Aun así, todo lo que puedo pensar es en follar con Avery ayer. En lo mucho que quiero hacerlo de nuevo. Estoy obsesionado con la idea de que ella se siente en mi cara, para poder devorar su coño y que diga mi nombre como siempre lo hace. Creo que, a estas alturas, llamarlo un problema es un eufemismo desastroso. Obviamente va mucho más allá de mi necesidad s****l por ella. Pero, de nuevo, me pierdo y me quedo atrapado en una burbuja de

