RAVEN ¿Qué demonios acabo de permitir que suceda? Clavo la vista en la puerta cerrada, escuchando por si Caleb se marcha, esperando que simplemente se vaya. Que se escabulla y no regrese jamás. Hombres como Caleb están hechos solo de arrogancia. De un ego insoportablemente sexy. Me obligo a imaginar que echarlo a patadas debe de ser algo nuevo para él, y eso me hace reprimir una sonrisa. Incluso mientras mis entrañas giran como una secadora. Se oye movimiento del otro lado y luego un golpe sordo contra la puerta. ¿Su puño? ¿Su frente? No tengo idea. Pero mi corazón —el horrible traidor— da un salto en mi pecho. A pesar de todo eso, lo odio. De verdad, con sinceridad, lo odio. Cómo es posible desear a alguien y odiarlo al mismo tiempo es algo que no entiendo, pero aquí estoy. No dice na

