Capítulo 4: Acciones contradictorias

1732 Words
  —Nor —susurré un hechizo que camuflaje, que me hacía prácticamente invisible e imperceptible. Mi ventaja seria ser silenciosa y pasar inadvertida, esa sería mi estrategia. Me moví con cuidado dentro del bosque que estaba muy oscuro, aun estábamos en grupo pero al cabo de unos metros comenzaron a atraparnos. Algunos cayeron desde los árboles y otros estaban escondidos en el suelo. Corrí y me escondí subiendo a un árbol, controlé mi respiración y pude notar que el color del collar nebula se estaba aclarando llegando a ser casi transparente, después de todo no perdíamos nuestras habilidades del todo. Los gritos y chillidos dejaron de sonar después de unos minutos en los cuales capturaron a los más distraídos. Bajé con cuidado de no emitir ruido y me moví sigilosa hasta el otro tronco, mi oído no lograba captar ningún ruido, corrí en silencio hasta el otro tronco en donde con mi mano sentí una hoja pegada en el árbol. La tomé y con letra grande estaba escrito: “Los troncos esconden, pero las ramas aún más”. Tomé impulso de inmediato, sin embargo justo antes que terminara de alzar mi pie alguien lo tomó y me lanzó al suelo violentamente. —Sabía que había olido a alguien —comentó el chico moreno que estaba en frente con cara burlesca. —Mal jugado amigo —solté con una sonrisa y a pesar de estar sentada en el suelo me sentí confiada. Con mi pierna derecha lo boté al suelo al instante, me subí arriba de él quien intentó golpear mi cara. —En el rostro no —susurré con enojo y le propiné un golpe con mi puño cerrado entre las cejas que lo dejó al instante inconsciente. Me puse de pie y escuché pisoteadas provenientes desde detrás del árbol, y eran muchas. Mi corazón se aceleró junto como mi cuerpo de tenso para correr, mis piernas se movieron con rapidez intentando huir y cuando supuse que los había perdido me detuve a descansar por un momento detrás de uno de los árboles que el tronco era demasiado alto como para poder subir.  Respiré profundo, miré sobre mi hombro por cualquier cosa y en cuanto pensé que estaba a salvo las pisadas se escucharon muy cerca. Me atraparan , pensé de inmediato. Miré al frente y unos ojos turquesas me atraparon desprevenida. Aaron cubrió mi boca con su mano e hizo una seña de silencio poniendo su dedo sobre sus labios, me tomó de la cintura y me elevó para que pudiera subir. Me sentí incomoda por su tacto ya que era una persona que no disfrutaba para nada con los abrazos o toques de gente que no conocía. Una vez me apoyé bien entre la ramas del árbol le ofrecí mi mano a Aaron que seguía abajo y los pasos estaban ya casi a nuestra posición, la acepto al instante y subió, con el impulso quedamos muy juntos, pero en cuanto tuvo equilibrio me separé en seguida.  Las pisoteadas pasaron rápidamente y me atreví a mirarlo a los ojos. Estaban con atención mirándome y era tan especial ese color que me di permiso de admirarlo unos segundos más. —Gracias —susurré sin que mi orgullo lo frenara. Sus ojos se agrandaron con sorpresa y una leve sonrisa amenazó con deslizarse en sus labios. —Gracias a ti —titubeo un momento—, ya sabes por ayudarme a subir. —De nada —respondí rápido. Nos quedamos unos segundos en silencio y recordé que estábamos en una competencia. —No sabía que los Drow eran civilizados —comentó y todo el momento agradable murió. Levanté mis cejas con sorpresa. —Y no sabía que los Elfos eran tan idiotas —me dispuse a bajar el árbol y al no escuchar nada proveniente de él, salté. Recordaba más o menos en donde estaba el árbol que tenía el papel y en silencio corrí hacia allí. Una vez encontré el árbol subí con rapidez. En las últimas ramas se podía ver un pequeño brillo y supe que era el collar de Esmeralda. Sonreí ante el ingenio de esconder una piedra que era de naturaleza verde entre hojas. Subí los que más pude y sosteniéndome en una débil rama con las puntas de mis dedos pude tomar parte de la cadena, la piedra era más pesada de lo que pensaba y bastante fría. Bajé un poco quedándome más segura, unos segundos disfrutando del viento y la tranquilidad, pero ya tenía que descender. Una vez en tierra escuché a la profesora gritar por el bosque que la actividad ya había terminado y que todos premios ya habían sido encontrados. Caminé con cansancio de vuelta había la fiesta, cuando iba llegando la primera que me vio fue Leonora con cara de ilusión quien estaba al lado de un sucio Janik y una Selene quien estaba un poco despeinada. Levanté en collar en señal de triunfo, los tres me sonrieron al instante, corrieron en mi dirección y me abrazaron efusivos. Me sentí invadida por unos segundos, pero me permití disfrutar como si fueran mis amigos de toda la vida. Una vez escuché que los buenos amigos celebraban tus victorias como si fueran de ellos y te acompañaban en tus derrotas recordándote que hay que seguir adelante. En ese momento sentí como si ellos hubieran ganado al igual que yo. —Los chicos que ganaron las reliquias acérquese —pidió el profesor Tadeo. En cuanto los chicos me soltaron caminé con orgullo entre la multitud que se abría a medida que avanzaba a una pequeña tarima que acaban de poner. Una vez me subí pude ver como un sucio Ross subía a mi lado con la pluma de fénix en la mano y una sonrisa triunfante. Creo que si ya era una persona egocéntrica de por sí, ahora lo sería aún más. Miré entre la multitud buscando a quien había obtenido la espada de opal y mi mirada se fijó en Aaron quien caminaba con seguridad hacia donde estábamos Ross y yo. Una vez que llegó a unos pocos metros distinguí la espada de una hoja blanca con destellos de varios colores claros en su mano derecha. —Un aplauso a los ganadores,  —pidió la directora quien nos miraba con alegría. Hubo un fuerte aplauso de parte de todos, hasta de los derrotados. —Bien chicos, vengan aquí —indicó el profesor Tadeo. Lo seguimos hasta una parte más apartada de la fiesta y allí nos miró con emoción junto con la profesora Celina que iba al lado de él. —Chicos quiero que sepan que son muy afortunados, estas reliquias han sido donadas por la propia directora y son muy importantes para ella —comentó el profesor Tadeo—. El collar de Esmeralda, princesa Elora, —se dirigió a mí—, si lo lleva puesto puede escuchar los pensamientos de las criaturas que no poseen nuestro tipo de comunicación, aunque ya pueda escuchar a su dragona le podrá servir con otras especies —explicó. —Gracias, —agradecí por el presente que era bastante bonito de cadena negra con una piedra de Esmeralda como del tamaño de mi pulgar. —La pluma de Fénix no es cualquiera príncipe Ross, es la pluma del primer Fénix de la historia, que además de protegerlo del fuego, también lo hace capaz de controlar a los Fénix salvajes quienes lo respetaran y no le harán daño. —Hablaba con entusiasmo y la mirada de Ross brilló al saber para que servía. —Y la espada de Opal, Príncipe Aaron, como sabrá el Opal es escaso y es por sus propiedades mágicas junto con su filo que puede cortar cualquier cosa, es un arma muy buena y si la sabe cuidar ella lo hará con usted igual.—Comunicó el profesor. —Gracias profesor —respondió Aaron. —Chicos a todos los quiero en mi equipo de estrategia, el viernes después de clases nos vemos —dijo la profesora Celina antes de irse. Conforme me dispuse a irme, estaba cansada y mi cuerpo me rogaba que fuera a la cama. Arrastré mis pies por el pasillo hasta las escaleras que estaban absolutamente desoladas, subí algunas escaleras y unos pasos fuertes me detuvieron. —Elora —escuché ese tono de voz grave ya conocido entre sonoros respiros. Me di media vuelta y allí estaba Aaron respirando con dificultad al parecer por correr. —¿Qué quieres? —Pregunté molesta. —Elora, yo… —meditó sus palabras—. Yo… —¿Tú qué? —insistí—. ¿O vienes a decirme de nuevo que los Drow somos unos incivilizados salvajes?, sinceramente no sé qué tienen los Elfos con decirnos salvajes cuando ellos son más bestias y bárbaros que nosotros. —Tú también ese parte Elfo, no lo olvides —dijo a la defensiva. —Renegué de mi herencia élfica el día que nací y los de tu especie junto con tu abuelo me quisieron matar —dije con odio filtrándose en cada palabra—. Ese día ya era un Drow. Seguí mi camina enfurecida, odiaba que me dijeran que seguía siendo parte Elfo cuando ellos solo me quisieron muerta antes de siquiera dar mi primer respiro. Cuando una parte de mí pertenecía a su pueblo y ellos me rechazaron a mí primero. Entré a mi habitación y fui directo a la ducha, tenía tierra en mis manos y brazos además que el agua tibia esperaba que me ayudara. Había unas pequeñas brazas que indicaban que alguien había estado en el baño calentado agua, por lo menos dejó el agua caliente, pensé. Luego de una ducha con agua tibia y estar vestida, salí del baño y allí me encontré con la Valquiria que anteriormente había estado durmiendo en sofá, ahora estaba sentada con el cabello suelto y notoriamente húmedo leyendo un libro de aspecto antiguo. Escuchó la puerta y me miró. —Hola, Soy Elora Deacon —me presenté con una sonrisa sin mostrar los dientes. —Soy Diane Farwell, un placer —me respondió con una sonrisa dulce. —Igual —respondí—. Bueno, yo me voy a dormir, buenas noches —avisé. —Buenas noches —dijo y volvió su mirada al libro. Me metí a mi habitación y me lancé a la cama, me cobijé y caí en un sueño profundo.   
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD