Luego de un momento de enviar mensajes de chat y reír con Rosmari por sus emojis locos, mi celular empieza a sonar.
Llamada entrante
—¡Amalia! ¿Dónde estás? —. Pregunta Mateo, el cretino, no sé si suena molesto o preocupado.
—Uh mm… ¿Ahora te acuerdas de que tienes hermana? —. Pregunto con una voz lastimera.
—Ami querida hermanita, ¿sabes que te adoro? … Eres mi hermanita preferida.
—Maldito cretino, sabandija, ¿hermanita preferida? ¡Soy tu única hermana! Y eso de Ami (apodo cuando necesita algo) no va a surtir ahora. ¡Ja! Por lo visto papá y mamá están molestos contigo, porque me perdiste el rastro, todo por irte a coger con esa rubia despampanante.
—¡¡Amalia Begoña!! — grita mi hermano— cuida ese vocabulario niña tonta, ¿ahora dime dónde estás porque estoy perdiendo la paciencia? —. Ahora su voz suena nerviosa y es mi momento de darle su merecido.
—Ja, ja, ja, ja ahora si sacaste tus verdaderos colores, pues no te lo haré fácil, ¡encuéntrame!
—Ami me estás volviendo loco por favor, te lo ruego vamos te gusta saber que perdí. En serio Ami papá está furioso quiere presentarte a un amigo de años, está bien forrado el tío vino con su familia, ya sabes por etiqueta tienen curiosidad por conocerte y presentarte a uno de sus hijos, además ¿no creo que quieras perder conocerlo?
—¿¡Mateo!?—grito molesta— ¡bien sabes que no me interesa entablar ni una relación amorosa, menos con un tipo que con lo que me dices tiene aire de chiquillo adinerado, esos que no valoran nada y solo piensan en ellos mismos! ¡No gracias paso! Mejor te aconsejo que empieces a buscarme, porque se hace tarde y me puede pasar algo—. Le digo susurrando tic, toc, tic, toc.
—¡Amalia! ¿Por qué me toco una hermana como tú? ¡Ya basta! En serio prometo nunca más dejarte sola en algún evento, ok me equivoqué, ahora hagamos negocios eso te gusta… ¿Qué quieres?
—Ja, ja, ja, ja uh mm... Ahora hablamos en serio, te lo diré rápido y sin anestesia si aceptas te diré dónde estoy.
—Como digas, ¡solo dímelo, yaaa…!—. Suena impaciente y eso me pone feliz.
— Primero, harás mis quehaceres de una semana, luego me llevaras a donde yo quiera a la hora que quiera también por una semana, por último y lo más importante invitaras a cenar a Cristina.
— Ohhh no… Acepto todo menos lo último, vamos Ami, Cristina es esa niña con espejuelos horrorosos y esos braques, se viste raro y casi no habla... En definitiva, paso.
—¡Oye…! Sabes que Cristina es buena chica y que hay de malo en su forma de vestir, además no habla mucho porque es tímida… ¡Mateo o haces lo que te digo, o no hay trato! — Achís, cof, cof, creo me dará gripe no me siento bien—. Empiezo a tiritar, claro ya saben todo es una fascinante actuación.
—¡Amalia! Ya me las pagarás, bien acepto todas tus condiciones. Ahora dime ¿dónde diablos estas?
—Así me gusta hermanito, me gusta hacer negocios contigo. Estoy en la terraza, sentada en una esquina matando el aburrimiento.
—¡No te muevas de ahí! —. Se escucha sus pasos apresurados.
— No me moveré—. Donde diablos voy a ir lo último que quiero es ir al salón de baile.
En eso siento que alguien me observa desde la otra esquina no lo puedo ver bien está medio oscuro, pero su aroma es envolvente, me gusta, pero a la vez me produce escalofríos, siento algo siniestro. Pero ¿quién diablos es? Solo logro ver unos ojos fijos en mí, tiene una mirada fuerte o bueno eso es lo único que puedo percibir. Tengo miedo y ¿si es un psicópata? j***r Amalia tanta broma y ¿si se hace realidad?—. Mi hermano me saca del trance en el cual me sumergí y me pregunta si estoy bien por el teléfono, me había olvidado cortar la llamada.
—Ami ¿estás ahí?... ¡Contesta!
—Mateo es mejor que te apresures porque creo que te puedes quedar sin tu hermana preferida, hay un hombre mirándome desde la oscuridad del lado inferior de la terraza y realmente estoy asustada—. Se lo digo en un susurro porque no quiero que el hombre siniestro me oiga, creo que sufriré un ataque de pánico a mi corta edad.
— Ya estoy cerca no hagas nada—. Escucho como se apresura en llegar a mí.
Entonces juego mi última carta bajo la manga, esto lo vi en una película romántica, espero resulte, empiezo hablar fuerte con mi hermano con seguridad como si fuera mi supuesto enamorado.
—¡Cariño también te quiero!... Apúrate que te estoy esperando en la terraza y tengo mucho frío, necesito tus manos en mi piel y un beso que calme mi frío corazón—. Hablo caminando hacia delante moviendo una de mis manos a mi pecho, ¡diablos! Creo que la actuación es lo mío.
—Ya llego Ami no temas, mi hermano entendió la estrategia—. Se escucha preocupado, pero a la vez se niega a reír, ya me conoce el drama es mi pasa tiempo.
En eso siento la presencia de ese hombre que se me acerca por mi espalda y al escucharme hablar con mi supuesto novio él retrocede dudoso y desaparece. La verdad en ese momento yo solo tomaba el teléfono con fuerza y cerraba mis ojos invocando mentalmente a todos los santos habidos y por haber mientras no dejaba de hablar tonterías a mi supuesto enamorado por teléfono diciéndole que lo amo, que es mi vida y no sé qué más sandeces.
Llega Mateo sin darme cuenta y me abrasa— grito asustada para luego girar y darle un puñetazo al supuesto pervertido, es ahí donde Mateo me dice que me calme que es él… ¡Uff en serio casi sufro un infarto!
—¿Con que me amas? Y ¿no puedes vivir sin mí? ¿Qué necesitas un beso para calmar tu frío corazón? Que soy tu amor, tu único y verdadero amor—. Mateo ríe y se burla de mí.
—Todo es tu culpa Mateo deja de reír—. Gruñí y le pateé la rodilla.
—¡Auuu…! Ami lo siento en serio ¡Auuu…! Me duele mucho porque me golpeas, ya he prometido nunca más dejarte sola en estos eventos en serio lo siento, perdóname—. Suplica mi hermano mientras le otorgo manotazos por su pecho.
Lloro como una niña ¡sí!… No olviden que soy una llorona, muy aparte de eso pues me asuste a mil, casi no la cuento del susto que me di y ese dicho que hay que pasar huevo para el susto me queda corto, a menos que busque un huevo de avestruz para el enorme susto que me lleve. ¿Quién habrá sido ese tipo?, tenía un aroma fascinante y a la vez una presencia siniestra, sentía un escalofrío recorrer mi espalda cuando se me acerco.
Mi hermano al verme aturdida me abraza y me consuela, es en estos momentos que me siento bendecida por tener a Mateo a mi sabandija, luego de un momento y ya calmada volvemos a la fiesta porque mis padres fijo nos darán una reprimenda de las buenas.