Todas las terminaciones nerviosas de Isabelle cobraron vida al sentir la húmeda boca de Leandro sobre la suya. Su corazón cambió su ritmo cardiaco, su pulso vibraba a un lado de su cuello y por un momento no supo qué hacer. Estaba sucediendo de nuevo, ¡Leandro la estaba besando otra vez! Leandro se preparó para el rechazo y quizá hasta para ser golpeado cuando sintió las manos de Isabelle sobre su pecho, pero jamás para ser correspondido. Cuando Isabelle abrió los labios y le dio completo acceso a su boca, fue el paraíso para él. Isabelle enredó los dedos en los cortos cabellos de Leandro y presionó un poco hacia ella para profundizar el beso, no entendía su propio comportamiento y se negó a escuchar la vocecita en su cabeza que la llamaba a recuperar la razón. Leandro abrazó el cuerp

