771 Words
Emilie Thorne —¡¿Creen que eso es difícil?!— grito el sargento frente a nosotros, eran apenas las seis de la mañana o como dicen por aquí, las seiscientas horas. Llevábamos en la misma posición toda una hora, algunos estaba segura se rendirian en los próximos minutos, otros seguirían demostrando que no son débiles. Yo por el contrario me mantenía en una zona neutra, no me iba a rendir y tampoco tenía que demostrar nada, sabia y conocía mis límites, mi padre me hizo llegar a ellos incontables veces. —¡¿Las muñequitas de porcelana ya se cansaron?!— grito frente a mi y mi compañera. Debe ser porque somos mujeres, no importa cuando hayan sobresalido siempre nos verán como débiles, pero esta en mi demostrar lo contrario o al menos para mi. —¡No señor!— respondí con la fuerza que aún mantenia. —¡Ahora comiencen a correr!— grito el sargento para segundos después sonar su silbato —¡Seis kilómetros para comenzar esta mañana!— grito detrás de nosotros. —No lo soportó— dijo mi compañera Gina, con la cual entable una buena conversación después de regresar de mi charla con el teniente. —Me gusta pero a la vez lo odio— sonreí ante sus palabras, parecía una loca bipolar, ayer lo había descubierto y eso hizo que me cayera mejor. —Te adaptaras— comencé a correr —¡Lo haras!— grite aumentando la velocidad dejándola detrás negando ante mi declaración. Sólo tenía en mi mente un objetivo, uno que no me había puesto hasta ahora, deseaba más que nada estar en el escuadrón Victoria, honrar a mi madre de esa manera. Seguí corriendo, algunos hombres seguían gritando cosas a mi paso, sin embargo, trataba de ignorar cada comentario, inclusive aquellos donde insultaban a mi familia (Porque de alguna extraña manera habían descubierto quien era yo realmente), pero no podía tener mal comportamiento, si no por el contrario todos aquí ya estuvieran golpeados. [...] —No te vi...— llegó Gina, mi compañera. —Si, termine el recorrido y ahora me daré una ducha— dije señalando el lugar al que me dirigía. —Si, ya veo— aún respiraba con dificultad —¿Como le haces para no estar así...?— se señaló ya que las palabras no le salían gracias a su falta de oxígeno por el cansancio. —Años de entrenamiento, supongo— me encogi de hombros restandole importancia y yendo a lo mío. [...] —Las pruebas apenas comienzan, lo que vivieron hoy apenas fue un calentamiento— anunció el sargento paseándose frente a las filas, estaba casi segura de que muchos empezarían a desertar pero es imposible salir de aquí. Una vez dentro no podías salir hasta cumplir cierto tiempo. —Mañana a las quinientas horas estarán aquí formados en espera de un nuevo entrenamiento!— grito —¡Y ustedes!— se detuvo frente a mi —¡Más les vale no llorar por su manicura!— sonrió falsamente, que podía decir, es verdad que como chica tratases de verte genial pero sabía a que venía aquí, así que eso no me molestaba en lo absoluto. Quería seguir entrenando aun tenia las fuerzas para continuar, sin embargo la hora de comida llego. —Ahora todos pasen a la nave principal por algo de alimento— nos ordenaron —Tu no— me señalo, me quede en mi posición en espera de que el sargento comenzara a hablar. —¿Puedo saber para que me necesita señor?— pregunte, ya todos mis compañeros habían desaparecidos. —Te buscan en la base central, creo que sabes para que— comenzó a dar vueltas alrededor de mi, como si estuviera acechando su presa —Tu no debes estar aquí, princesita...— al parecer los rumores ya le habían llegado. Apreté mis manos. mis nudillos se estaban volviendo blancos. —Usted no decide quien se queda— murmure. Esperaba que no me hubiese escuchado eso era una gran ofensa de mi parte para mi superior. —¿Disculpa?— se coloco frente a mi. Ya estaba lista para recibir una sanción. —Sargento, estamos esperando a la Princesa— apareció el teniente Connor. —Por aquí— señalo el camino por el cual debía ir. —Te han salvado— fueron las ultimas palabras que escuche del sargento y la verdad no le temia a el sino a lo que estaba mas que segura me esperaba en la base central, tendría mi reunión familiar... Una de la cual había huido hace dos días cuando escapé del palacio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD