Capitulo 31

2002 Words
Capítulo 31 Gloria A unos pocos minutos cierra los ojos perdiéndose en el sueño. Llegamos a su casa y estacionó frente y la tapó con mi sudadera para llevarla dentro. Tocó la puerta y me abrió  Camelia. Le sonrió mientras ella parece a punto también de caer dormida. —Hola, traigo a la primera caída —saludo antes de entrar  Camelia me guía a su habitación donde me encuentro un lugar con las paredes a medio pintar de color melón, hay ropa regada por donde quiera y su tocador está lleno de maquillaje. La dejó sobre la cama desatendida, quitó sus zapatos y la dejó con delicadeza, ella se acomoda sobre la cama. El olor a vainilla inunda el sitio. —Te podrías quedar unos minutos voy a la casa de alguien —murmura camelia con las mejillas sonrojadas  —Adelante —susurro haciendo un movimiento con la mano Sale corriendo, entro al baño e inspecciono que usar para desmaquillar, hasta que encuentro una crema y unas toallitas, que es lo que uso para quitarle el maquillaje hasta volver a ver las pecas. Salgo e inspeccionó la casa, hasta asomarme por la puerta, si llega Luis lo mejor sería que no encuentre mi auto, pongo el seguro y salgo corriendo para dejar mi auto en mi casa y volver corriendo. Escaneo de nuevo el sitio asegurándome de que nadie entro. Observó la televisión y busco el control para encenderla, ¿Hace cuánto no he visto tele?, me encuentro un programa de cosas paranormales que llaman mi atención. Estoy enfocado en sí un auto estaciona para salir corriendo que no me doy cuenta cuando Gales se acerca hasta que la tengo a un lado mío. —Ella fue —pienso que decirle, no creo que sea correcto decir.  Fue con su novio, sin embargo, ella se sienta en mis piernas y se me acerca a besarme, parece no importarle, respondo su beso colocando mis manos en su cintura acercándola a mi cuerpo, ahora no hay necesidad de cuidar su vestimenta  —Creo que sigo borracha —susurra alejándose de mí, quiero reclamar cuando agarra de mi mano y tira para que la siga Cierto estamos en la sala donde pueden observarnos, sin embargo, aunque me gustaría no es conveniente si llega Camelia. Aunque cuando proceso todo esto estoy en su habitación y ella recargada en la puerta mirándome divertida. —Puede regresar pronto —susurro recordando que la niñera según cubro  —Entonces deberías ser rápido —insinúa mientras quita la bata que la cubre permitiendo contemplar la bata que apenas y la cubre. Escanear su cuerpo hasta detenerse en sus pezones que saltan a saludarme —Tu auto —susurra, eso es lo que pensó en este momento, me alegro ser un hombre precavido  —Lo llevé a mi casa —contestó con voz ronca  Me acerco a ella dispuesto a darle lo que quiere mientras quito mi playera. Contienen la respiración cuando me acerco, escuchamos la puerta abrirse, por el silencio es fácil detectarlo. Le doy una sonrisa burlona, sin embargo, camina hasta mí empujándome hacia atrás hasta que caigo en la cama y coloca su dedo sobre sus labios. Me dejo caer y sin importarme lo loco que puedo parecer agarró su almohada y la olfateo soltando un suspiro, su olor es lo que necesito para sentirme mejor. La observo de reojo colocarse la bata y salir. Me levanto alerta cuando escuchó pasos fuertes escaneo el lugar buscando donde esconderme hasta que veo a Gales entrar apresurada y cerrar la puerta con seguro y recargarse en ella. Está asustada aunque su cabello la cubre un poco puedo advertir el terror en ella. Voy a preguntar qué pasa, ¿Y si alguien entro?. Sin embargo, es peor de lo que pensé. —Gales mi amor, debes ayudar a tu esposo —sé que está borracho por cómo arrastra las palabras, me tenso por lo que ella huyó, ¿Se ha sobrepasado en otras ocasiones?, golpea la puerta sabiendo que está despierta  —Estoy cansada —le contesta, aunque suena fuerte está temblando No me muevo, cualquier sonido volvería esto un caos.  Los pasos se alejan hasta que ya no se escucha nada es cuando me mira sorprendida, al parecer se le olvidó que estoy aquí. Se acerca a paso lento, no quiero mirarla, sin embargo, debo, se acerca a paso lento, ¿Y si me tiene miedo?, ¿Podré vivir con que su miedo gane y destruya esto?, el sentimiento es abrumador y me llena de varios escenarios posibles. Soy traído de vuelta cuando me abraza buscando consuelo en mí, lo que me relaja. En este momento soy su ancla, la estrecho contra mí de manera protectora hasta acostarnos en la cama nos tapó con la sabana delgada. Se acurruca contra mí mientras le doy leves caricias hasta que deja de temblar. Recuerdo que no nos conocemos del todo así que comienzo con el interrogatorio, esta será una manera de distraerla y conocerla. —¿Qué te gusta comer? —susurro, creo que eso es primordial recordando la cafetería —Todo lo que lleve carne  —dice con una sonrisa lo que me hace reír —¿Color favorito? —susurra de vuelta preguntando Sin embargo, comienzo a dar besos en su cuello me encuentro envuelto en su olor ansiando más de ella. Siento como se relaja de manera rápida y se apega más a mi cuerpo buscando más contacto. Parece vulnerable en este momento buscando a qué aferrarse, la confesión sale din que pueda evitarlo aunque intento suavizarlo con el tono. —El de tus ojos —bromeó y soy sincero, toda ella me encanta Ella alza la mirada que me dice que tiene ganas de llorar por el tenue brillo  junto con su labio cuando hace un puchero conteniendo el llanto. Pienso que es por lo que paso, sin embargo, me da una sonrisa que hace cosas locas por mi corazón. Está reflexionando en mí, en nosotros. Bajo mi rostro para besarla de manera lenta, sintiendo la suavidad de sus labios me tomo el tiempo de hacerla sentir amada que es lo que yo le puedo dar, soy el hombre que la hará feliz y que debe saberlo. Pronto el beso se vuelve más demandante, ella ansia más, cuando siento su lengua querer entrar  ami boca, le doy acceso dándole el poder de hacer lo que quiera pasa sus brazos por mi cuello y es cuando ella se deja caer de espaldas, me jala para que me coloque sobre ella es una clara invitación. Esto está mal, el hecho de que esté aquí en su casa con su esposo a unas cuantas habitaciones y a poco de ser descubiertos aunque le da cierto toque, debo controlarme un poco recordando donde estamos y que no la pedo follar como si estuviéramos en mi cabaña.  Sin embargo, si me alejo en este momento ella volverá al punto de la moral y no es lo que necesito. Así que me acomodo cuando abre las piernas dándome espacio para acomodarme. Colocó una mano a un lado de su cabeza para no dejar caer mi peso sobre ella. Mientras uso la otra para acariciar su cuerpo comenzando desde su pierna desnuda pasando sobre la tela hasta llegar a uno de sus pechos donde lo masajeó y doy un apretón en el pezón.  Enrolla las piernas en mi cintura haciendo que nuestras partes se rocen haciendo que suelte un gemido. Comienza a quitarse su bata y luego le ayudo a quitar el vestido dejándola solo con ropa interior, desabrochó mi pantalón y lo quito llevando de paso la ropa interior hasta dejarlo sobre la cama y volver a acomodarme. Paso mi pene en sus pliegues sintiendo lo húmeda que está, comienzo a entrar despacio, la veo morder su labio conteniendo los sonidos que salen de su boca. Me muevo de forma lenta evitando hacer ruido con el golpeteo de la cama. —Más —pide en un ronroneo, tengo que cerrar los ojos cuando mueve la cadera encontrando la mía, suelta un gemido necesitado  —Si lo hago tu vecina se enterara de que te están follando —susurro, con una sonrisa bajo mi cabeza hasta sus pechos dándoles atención Paso mi lengua alrededor del pezón y luego succiono para terminar soplando. Hago el mismo proceso con el otro. Sus paredes comienzan a apretar sé que está cerca. Sin embargo, no me espero cuando se aleja un poco cuando pienso que quiere que la besé siento sus uñas pasar por mi pecho hasta mi abdomen, luego pasa sus manos en mi cuello para atraerlo y comienza a besar mi cuello dejando mordiscos y pasando su lengua. Esto parece una competencia que voy a perder, ella quiere duro y de esta manera lo consiguió. Comienzo a moverme, me alejo lento y entró de manera rápida y profunda. Busca mis labios y sé los dos. Ella también ha perdido el control.  Por como mueve la cadera, aún quiere más profundo, dejó de besarla para recargar mis manos en la cabecera ejerciendo fuerza de esa manera no sonará el golpeteo. Le doy una sonrisa socorra, ella no se pierde ningún movimiento. Tiene los labios entreabiertos y pasa su lengua por ellos está en espera de lo que haré.  Aumentó el vaivén rápido y duro contra ella. La veo morder su labio con fuerza. Busca qué hacer con sus manos hasta que se agarra de las sábanas haciéndolas puño. Estoy al pendiente de cada una de sus reacciones. Hasta que cierra los ojos y arquea la espalda llegando al orgasmo. Su v****a me aprieta y solo tengo que moverme unas cuantas veces más para dejarme ir llenándola, escuchó un suspiro salir de sus labios. Coloco mis brazos a cada lado de su cabeza, estamos tratando de controlar nuestras respiraciones. Observó su cuerpo que ya no tiene marcas que le deje, sin embargo, no puedo hacerlas sin que ella me dé autorización. Abre los ojos escaneando con un brillo de vuelta. —A mano —susurra alzándose para abrazarme, parece no importarle que estemos todos sudorosos    Suelto una risa, salgo de ella  y me dejo caer a un lado de la cama para abrazarla, cierra los ojos quedándose dormida —No vuelvas a hacer eso —murmura casi subiéndose sobre mí, creo que está soñando  —¿Hacer que? —susurro, dando caricias a su espalda  —No hacerlo dentro de mí —suelto una risa, ahora sé lo que le molesto, yo mortificado porque me aleje —Procuraré no volver a hacerlo —susurro cerca de su oído  La observo fascinado es nuestra segunda noche juntos y quiero grabarlo en mi mente. Sé que está mal faltarle la respeto a su esposo de esta manera, sin embargo, no siento remordimientos.  Al poco tiempo me quedo dormido junto a ella abrazándola contra mi cuerpo, por fortuna despierto cuando está amaneciendo y puedo irme sin causar ningún problema. Cuando me muevo se aferra a mí impidiendo que me mueva, me quedo unos minutos más así hasta que decido que ya es  momento. Debo pensar en mi siguiente paso sin llamar la atención. La muevo un poco para avisarle que me voy. Me da una sonrisa risueña cuando me observa y se vuelve a dormir. Camino hasta la ventana en mi camino para vestirme y me encuentro mi playera y su ropa interior. Regreso a verla dormida en la cama, recojo la ropa interior y dejo la playera. Me alegra que esté cerca un árbol de esta manera no tendré que salir por la puerta trasera. Salto a un árbol y me dejo caer hasta el suelo, es fácil bajar cunado soy alto y además me gusta escalar. Camino por el sendero hasta que admiro un rosal, corto una de las flores y regreso hasta la ventana para colocarla ahí, sé que Gales mirara por la ventana en algún punto de su día. Maldigo cuando encuentro mi cabaña con las luces prendidas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD