Capítulo 30

2029 Words
Capítulo 30 De vuelta —Tú eres la abogada de mi hermano —afirma mientras le da un apretón amistoso —Te ves hermosa hoy. Gracias por venir —dice de manera amable con una sonrisa. Ella me observa y creo que Fray malentiende esa mirada —Que mal educado, les presento a mi hermano menor Silas —da el trago último sorbo de vino, como si se estuviera preparando. Todos me saludan mientras de reojo veo a Luis agarrarla del brazo y jalarla en su dirección para susurrarle algo a lo que ella hace una mueca. Me alegro a la hora de sentarnos, ya que me toca junto a ella, su perfume me molesta no es el que usa o quizá no use. Es lo que ahora pienso. Fray está en la cabecera mientras los empleados parecen pelear por quien se sienta a su lado. —Lo lamento mi esposa odia este tipo de reuniones y hoy pienso hacer algo diferente gracias a la sugerencia de ella y de mi hermano —sonrió, si aplicara esto. Me señala ahora piensa que decir, él no tienen el don de improvisar como yo, sin embargo, es el líder y es quien debe hablar. No le toma mucho —Ya que tenemos en esta mesa a grandes batutas—nos da una mirada —Una chef que trabajó en una de los restaurantes prestigiosos de la ciudad. Una decoradora ganadora de un concurso con nombre extraño —la mujer de cabello castaño y vestido color plata, ríe. Sí que estamos en una mesa con grandes figuras con esposos poco interesantes que parecen recordar a quien tienen a su lado —Una cirujana, Doctora —va señalando cada una hasta que su vista se detiene Gales —Abogada. Hija de uno de los abogados de México con el más alto prestigio además con la firma de un bufete de abogados importante hasta ahora —la señala, eso no lo sabía y lo he anotado. Caerle bien al suegro y por fin deja extender una sonrisa sincera —Ellas dejaron sus sueños y algo más para ser esposa aunque no deberían haberlo hecho —maldición las hará llorar, está diciendo esto pensando en Laura Observo a Gales alcanzar a al camarero que pasa para tomar otra copa. Luis coloca su mano en su pierna, sin embargo, ella se mueve de manera discreta como si se acomodara para colocar sus piernas de mi lado. Me toma mucha fuerza no colocar mi mano. Sonrió y ella lo nota. Solo estoy sentado observando mientras las mujeres son las que han tomado el poder de la plática demostrando que no son solo trofeos aunque hay uno que parece darle toda su atención a ella. La siento levantarse mientras la pista de baile esta llena, por como están sonrojadas sus mejillas está un poco achispada. Cuando parece perderse entre la multitud, Luis no pierde el tiempo caminando hasta la otra mesa para invitar a bailar a la de recursos humanos hasta que se escondan en algún lugar. Observo a Fray que está distraído socializando. Me escabullo con facilidad. Llegando a los baños siendo al único lugar que podría ir si no esta seguiré buscando. Abro la puerta decidido si hay otras mujeres saldré corriendo, sin embargo, está en el lavabo, observo el lugar esperando algún grito, sin embargo, lo que me responde ella sin mirarme como si supiera quien es, destila molestia. —Mierda, sé que estoy borracha, deja de ser un cabrón —suelta exasperada dando vuelta Su molestia se va al verme, ahora es sorpresa. Eso me molesta ahora sé lo que le susurro. Sin embargo, no dejaré que eso me afecte ahora. Estoy aquí con un objetivo que regrese a mí y no saldremos del lugar hasta obtenerlo. Despliego una sonrisa, recargándome en la puerta. Ella mirar a todos lados buscando donde escapar. La observo cerrar los ojos cuando los abre veo de nuevo ese brillo y determinación, se acerca hasta mí y estoy listo para recibirla. Pasa sus manos por mi cuello para atraerme a su cuerpo, con tacones es más alta y no tengo que agacharme tanto. Sus labios transmiten su desesperación que respondo de la misma forma, siento que camina, sin embargo, solo la sigo perdido en el beso. Agarro su cintura con fuera evitando que escape. Aleja su boca de la mía y quiero quejarme hasta que me empuja dentro del cubículo, ahora se a donde me guiaba, cierra la puerta tras ella. Bajo la tapa del inodoro para sentarme sobre él. El lugar es pequeño así que la tengo a un brazo extendido, subo el vestido tocando su piel con las yemas de los dedos por la piel descubierta. —Estoy borracha —susurra como excusa Asiento dándole la razón, aunque ella y yo sepamos que no es eso. No necesitamos decir nada. Llego a su cintura y la jalo para que se siente sobre mis piernas, mueve la cadera buscando fricción. —Se te ve hermoso ese vestido —debo ser un caballero, no he dicho una sola palabra y creo que esa es la correcta Me levanto y la recargo en la pared, sus piernas re enredan en mi cintura. Pasa su lengua por los labios y sus ojos toman un color oscuro, parece recordar alguno de nuestros encuentros. Con una mano libre comienzo a desabrochar mi pantalón y cuando lo tengo listo, lo paso sobre sus pliegues sintiendo su humedad, esta lista para mí. —Te necesito —susurra moviendo la cadera buscando más contacto Decido darle lo que quiere entrando, soltamos un jadeo al mismo tiempo, Sus labios llegan a los míos mientras me muevo, el vaivén es rápido. Agarro con fuerza sus piernas lo que la hace gemir aún más fuerte, así que le gusta rudo. Deja mis labios para hacer un camino de besos hasta mi cuello, quita la corbata y es ahí donde deja una marca, es un lugar discreto para esta ocasión, siento un cosquilleo cuando hace la succión. Aunque no parece controlarse, ya que hace uno más arriba esa no se podrá esconder. Su v****a me aprieta esta a punto, suelta mi cuello y entierra las uñas, coloco mi mano libre en su cuello para atraerla a mis labios absorbiendo todo. Me detengo y salgo antes de que mi orgasmo me gane, aunque duele. La dejo en el suelo y me alejo porque no seré del todo capaz de contenerme. Me observa molesta. Creo que mi movimiento brusco le ha molestado. —No quiero que ensucies tu vestido —es mi excusa ese vestido le queda exacto y no puedo arriesgarme a que pase algo vergonzoso para ella, eso la relaja y se deja caer de rodillas, sin embargo, no será en un baño público la agarro evitándolo Quiero una reconciliación estilo novios peleados y que ella usa el sexo para contentarse. —Ven a mi cabaña más tarde —pido, sé que llegara con algo provocativo y la anticipación nos tendrá calientes a los dos Acomodo mi ropa mientras ella sale verificando que no hay nadie creo que estábamos tan perdidos en lo nuestro que no escuchamos a nadie que entrara y se fuera al escucharnos, porque callados del todo no lo somos. Salgo encontrándola arreglándose cuando me observa y luego al chupetón en mi cuello, hace una mueca y parece pensar que hacer aunque no hay miedo, pienso que me maquillara cuando busca algo en su bolso, sin embargo, cuando saca un labial la miro extrañado. ¿Cuál es el plan?, ¿No seré parte?. La veo pasar dándome una sonrisa, eso si lo entiendo ella sale primero, me recargo en el lavabo y me observo. Tengo el cabello alborotado además de una mordida en el labio y el chupón, parece que he tenido sexo duro. Estoy por salir cuando me encuentro a una rubia entrando, sonríe divertida y coloca sus manos en su cadera como si me fuera a regañar. —Me equivoqué —chasqueo los dedos, tengo una sonrisa divertida con la que nadie me creería, no puedo evitarlo —Claro —observa mi cuello a lo que rio he sido atrapado —No se molestó en eliminar evidencias —rio, caminando hasta la salida —Esta loca —afirmo haciendo que ría Salgo y recuerdo de donde lo hago cuando doy vuelta mi hermano está observándome con los ojos entre cerrados acercándose agradezco a los que se interponen en su camino. Encuentro de nuevo a Gales en la mesa donde hay comida donde está picando en diferentes comidas aunque ya tienen una nueva copa. —Mi hermano necesita una abogada, le conté de ti —me acerco y le doy una sonrisa perezosa mientras me mira con los ojos entrecerrados —¿Ahora a quién eligió? —eso me hace reír, ahora le toca a Cameron —Por fin los encontramos, pensé que te habías ido —Fray viene con Luis que tiene una mirada molesta sobre Gales que ni se inmuta —Estamos negociando —vuelvo a Gales que me regresa a ver —¿Como me pagarás?, Déjame decirte que la niñera es para el hijo de mi esposo, a mi no me beneficia en nada —suelta mordaz, estoy negociando con la abogada. Me detengo estoy en modo abogada, eso hace que me detenga para pensar —Espera, no tienen un hijo juntos —Fray dice sorprendido eso significa que Luis mintió, el mencionado se pone pálido buscando que decir —Yo no puedo tener bebés, pero mi esposo sí —sonríe con cinismo, creo que ya ha tomado de más y necesito sacarla de aquí antes de que hable de nosotros —Estamos en el pueblo para recuperar nuestro matrimonio —dice él tratando de salvar la situación aunque suena más como excusa —Mi esposa está algo tomada —termina con vergüenza aunque a mí me gustaría seguir viendo cómo se hunde —Mi hermano te pagará —señaló a Frey volviendo a obtener su atención, lo que hace que se relaje —¿Traías ese chupón en el cuello? —dice Fray cambiando también la situación mirándome con los ojos entrecerrados —Si —contestó como si fuera obvio, en lo que hace memoria debo escapar —El no lo negó, es un sí —digo volviendo mi vista a ella —Creo que si tome de más, me lo pensaré —susurra dándome una sonrisa bobalicona —Puedo llevará a tu esposa a su casa —salto es el momento perfecto, ella me observa molesta e indignada —Lo siento mi hermano solo busca una excusa para irse —Frey ríe aunque me da una mirada que me dice de esta no te escapas —Si aún quieres estar en la fiesta no creo que sea un problema —dice encogiéndose de hombros apoyándome Luis observa a Gales que agarra otra copa cuando un camarero pasa y luego le sonríe. —Nos vemos en casa mi amor —Luis se acerca a darle un beso en la mejilla y se va casi corriendo —Dime que puedes caminar —me burla, me mira ofendida Se toma toda la copa y me entrega su bolso, lo agarró me cae mejor la Gales borracha y mandona, chasquear los dedos frente. —Será mejor que te muevas —dice mandándome con una sonrisa socarrona, así que corro por mi auto, observó a fray encogiéndose de hombros y voy a hacer lo que me pidió antes de que él haga preguntas La observó caminar hasta el auto tambaleante, sin embargo me mantengo callado hasta que entra y suelto la risa. Se coloca el cinturón y se recarga en el asiento de modo que estoy de frente a ella. —Tu hermano es un encanto —dice con mucha energía que se apaga pronto —Lo es —confirmó A unos pocos minutos cierra los ojos perdiéndose en el sueño. Llegamos a su casa y estacionó frente y la tapó con mi sudadera para llevarla dentro. Tocó la puerta y me abrió Camelia. Le sonrió mientras ella parece a punto también de caer dormida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD