Capítulo 29
IntensoRegresa a mirar a Alberto que hace una mueca parece ser algo entre abogados por qué no entiendo. Gales vuelve a mirarme tiene una sonrisa burlona. Esto parece ganado antes de que nos sentemos.
—El mayor se casó por compromiso —suelto con una risa —Se la robó, cuando regresaron ya estaba casado —suelto una carcajada divertida
Ella vuelve a mirarla frente a donde están ellos.
—Aquí dice que el hermano mayor debe hacerlo, por lo consecuente ya está casado así que sigue Cameron, no puedes saltarte hasta el que más le gustó no estamos eligiendo en el mercado —suelta arrogante haciéndome reír mientras Luisa la mira con odio
—Retiraré la demanda —susurra Alberto, creo que no tiene nada más para argumentar
—Tus demás demandas no aplican —le hace saber entregando la carpeta
Los pedidos llegan cuando ya estamos a punto de irnos, sin embargo, estoy a la espera de que me diga si le gusto o no. Ella da el primer sorbo, sonríe. He ganado, esto es un triunfo para mí.
—¿Te has mudado hace cuanto? —Alberto está interesado, sé lo que dice su padre orgulloso ninguna se le va viva, sin embargo, nunca sentí que eso fuera de presumir su forma de hacer que ellas caigan es una forma embustera
—Hace unos días —se encoge de hombros
—Supongo que no has conocido el pueblo —dice con una sonrisa seductora, suspiro haciendo que la atención venga a mí. Le doy una burlona y luego a su hermana
—Silas se encargará de eso, ya que me habló de lugares maravillosos con tal de que lo ayudará —agrega, haciendo que la regrese a ver
—Más bien suplique —susurro, eso fue me arrastre por ella ¿Acaso no lo ve?
Tomamos lo que nos trajeron para irnos tan pronto como termina, Luisa parece no rendirse y dudó que lo haga.
—Bufete —dice Albert, al parecer ha quedado flechado para ofrecer un lugar en el bufete
Gales extiende una sonrisa engreída y lo observa.
—Soy una abogada independiente —se levantó y con ello, voy tras de ella —Gracias por el café —dice de manera cortés, me encuentro observando como mueve si culo
Al salir ella se detiene observando fascinada y pienso en qué lugar hay que llevarla para impresionar debe de ser algo en lo que te va a destacar y que te acuerde a ella. Pronto Tengo una idea, recuerdo el evento que se celebra hoy en el pueblo no recuerdo sobre qué, pero sé que hay fiesta.
—Podemos ir a la plaza —sugiero encogiéndome de hombros y comienzo a caminar mientras siento como me sigue
La gente va y viene cuando entramos a la plaza. Esta es una excusa perfecta para tomar su mano, si pregunta diré que puede perderse, cuando la agarro me hace sentir bien. No dice nada así que sigo con nuestro camino atento por si nos sigue Luisa.
—Conozco un lugar que te encantara —digo, con una media sonrisa si no mal recuerdo estuve aquí hace un año
—Sé que lo hará —responde con una sonrisa, eso hace que mi corazón lata acelerado es voto de confianza, maldición demonios a la fuga
Caminamos por el lugar hasta llegar a una plaza adornada con diferentes colores y algunas que otras antorchas dándole un toque rústico es donde hay un grupo que toca alguna clase de género, debo admitir que casi no escucho música. Me regresa a ver con los ojos brillantes y estoy tentado a hacer el ridículo, sin embargo, decidió ser sincero y modesto. Jala de mi mano enfatizando lo que quiere.
—Confieso que no soy perfecto y que no sé bailar —digo bromeando, hay que admitir que hay a quienes les gusta y los que se saben mover, no pertenezco a ninguno
Ella comienza a moverse parece no importarle que me quede aquí quieto solo observando sus rizos moviéndose igual que su cadera. ¿Cómo puede verse tan erótica sin hacer los movimientos provocativos?, trato de seguirle el ritmo cuando un hombre pide bailar con ella y yo con gusto la dejo en la mano del experto que sabe lo que hace. Observo la facilidad con la que se acoplan parecen competir por quien lo hace más rápido.
—Nunca hagas eso —un hombre mayor coloca su mano en mi hombro —Eso que has hecho es como ceder a tu novia a que la conquisten —eso no lo había pensado, ríe leyendo mi mirada
—Es romántico que solo estés ahí por ella haciendo que una se luzca —sonríe la mujer que se lleva al hombre del brazo
Me acerco hasta Gales sin importarme la mirada molesta que él me da, tenía razón. Gales salta a abrazarme.
—Ya descanse, podemos seguir bailando —la miro a espera de que me diga que no
Ríe y asiente volviendo a bailar, estoy aprendiendo a dar las vueltas y caminar rápido, me muevo un poco. Su risa es contagiosa, hay un poco de sudor bajando por su cuello hasta sus mejillas sonrojadas. A lo lejos veo al hombre y pienso que quizá esos seriamos ella y yo. Ella cierra los ojos disfrutando igual que lo hago yo, hay un brillo en sus ojos cuando los abre que me deja sin respiración unos segundos. Me acerco de manera lenta agarrando su rostro con mis manos, uso los pulgares dándole una caricia en sus mejillas hasta besarla, es un beso abrumador lleno de sentimientos que le hago sentir y que ella lo hace conmigo. Caminamos hasta el auto, a pesar de que no me moví tanto ella sí y parece tener más energía que yo, abro la puerta permitiéndole entrar, luego doy vuelta para entrar en el piloto y comenzar a conducir en un cómodo silencio. He estado conduciendo lento, no quiero que lleguemos, ella coloca su mano sobre la mira, la observó de reojo. Detengo el auto en la orilla para darle toda mi atención. Se quita el cinturón y se sienta sobre mis piernas para besarme de una forma desesperada como si temiera que desapareceré, sin embargo, yo soy el que tiene miedo a ello, se aleja. Colocando su frente con la mía. Por su mirada sé que está indecisa su mirada lo dice.
—No puedo ofrecerte más que algo prohibido —susurra, desde que se que es una mujer casada sé lo que significa lo que hacemos
Sin embargo, lo que ellos tienen no es un matrimonio, ella es la esposa trofeo mientras él se ha convertido en el hombre que amo algo de lo que supongo no se ha dado cuenta o yo soy masoquista para afirmar eso.
—Estaré bien con lo que quieras darme —respondo, volviendo a besarla no necesito que se cuestione sobre la moral
Quiero que recuerde lo que siente conmigo, no quiero dejarla ir. Vuelve a su asiento y sé lo que piensa sin que lo diga estoy hecho un lío con el solo pensamiento de que me deje sé que no podré con esto, siento las ganas de llorar y estoy desesperado buscando qué decir no puede escapar de mis manos. Me detengo frente a su casa teniendo las palabras exactas para hacerla sentir mejor, su esposo no es un santo, sin embargo, no lo usaré a mi favor. Agarra mi mano, descolocando cuando deja un beso sobre la palma. Me observa no quiere hacer esto, pero debe.
—Lo siento si soy un poco bipolar, pero creo que lo mejor es no volver a vernos —susurra saliendo del auto, parece saber que dire algo para detenerla
Me muevo de manera rápida a mi casa antes de que salga del auto e intente hacer algo para retenerla, no puedo derrumbarme en la calle frente a su casa. Llegó a la mía encontrando por desgracia a mis tres hermanos y Laura dentro bebiendo mientras me esperan. Ella parece saber que pasa algo porque es la primera en acercarse, sin embargo, la esquivo llegando a mi cuarto y cerrando con seguro. Destrozó todo, ¿Cómo puedo pelear contra la moral?, quizá debí hablar de ello con ella antes, debí haber calculado esto, sin embargo, estaba ocupado mirando como renacía y contemplando las probabilidades de nuestra vida juntos. Comienzo a lanzar las cosas. Mientras escucho tras la puerta los gritos. Me dejé caer llevando mis manos a mi cara sin poder contener mis lágrimas. Siento unos brazos envolverme. Me repongo demasiado rápido limpiando mi cara y mirando a Laura.
—¿Esto era a lo que te referías al amor? —cuestiono dolido, ella niega
—Tú sabías que esto era posible —señala Laura, eso fue un golpe duro
—Tienes razón y aunque me lo hubieras dicho, quizá ya estaba tan hondo, sin embargo, escucharlo de una amiga me habría hecho sentir mejor o anticipar un paso —suelto mordaz
—Chicos —interviene Fray
—Gales lo soluciono, pueden irse —suelto mordaz
—Mi amor, hay que dejarlo —agradezco que se vayan esto es mejor de lo que pensé
Trabajar más tiempo de lo que debería es una forma de distraerme de lo que siento, llevo una botella de whisky a la mitad cuando Fray se sienta en el sillón de frente. Debo cambiar la cerradura cuando antes estos parecen entrar y salir cuando quieres. Veo a Cameron y Alexis llegar, me tenso sé lo que viene ahora.
—Necesito una semana más —afirmo, dejando unas hojas a un lado
—No podemos, mañana es la reunión —si a su esposa no le gusta ir, ¿en serio cree que yo iría?
Al final son tres contra uno y no es mañana es hoy, miro por la ventana mientras Fray conduce en un silencio incómodo. Me dieron un jugo para que tomara, en el trayecto debería bajarse la borrachera.
—No puedo dejar que sigas de este modo —murmura como excusa cuando llegamos
—Deberías seguir el consejo de tu esposa o poner el aviso de no traigan esposas —salgo de auto para aspirar el aire
Observó el auto de Luis escalonado lo que me hace saber que ella está aquí, no sé si estoy preparado para verla y quedarme quieto. Entramos al lugar y es cuando caigo en cuenta de mi vestimenta y suelto un bufido. Llegamos a la mesa principal donde está Gales que parece no poder quitarme la mirada, aunque la mayoría de las mujeres son casadas otras no y son más discretas mira dome.
—Lamento la tardanza —dice Fray llegando a la mesa principal después de saludar a los demás,
La veo se ve espectacular con ese vestido verde claro que se amolda a su figura, largo por como veo que se pierde bajo la mesa, con un pequeño escote que no la hace parecer a la descarada que estuvo en mi auto. Creo que se colocó demasiado maquillaje, aunque se ve hermosa la prefiero mostrando sus pecas. El rojo de sus labios hace que se vea elegante. Esta es la esposa trofeo, no es mi Gales. Sin embargo, está tensa y no está el brillo en su mirada, tampoco. Parece infeliz mientras observa la ventana.
—Señor —dice a modo de saludo
—Dime Fray, estamos fuera del horario —bromea haciéndolos reír
—Le presento a mi esposa Gales —dice con orgullo, parece pérdida en sus pensamientos hasta que alza la vista
La sonrisa que despliega la detecto falsa aunque mi hermano parece no detectarlo, debe hacerlo tantas veces que ya se desprende natural. Cuando me ve si sonrisa flaquea, pero se recompone rápido extiende su mano en dirección a fray, puedo ver que está más delgada, lo que me molesta aunque me alegra a la vez, nuestra separación trae repercusiones que indican que nos necesitamos.