Elentari la Reina de las Elfas

1790 Words
Arcoluz, unos de los dos únicos Reinos en la Galaxia de Andrómeda junto con el Reino del Caos donde Luciel no tenía jurisdicción. Este sistema estelar conformaba cinco planetas, todos gobernados por hembras Elfas, en el mundo principal gobernaba una Elfa de la alta realeza, “DUMER” así se llamaba el colosal palacio hecho de cristales adornados de zafiro, gemas rojas y violetas, diamantes, topacio, crisólito, esmeraldas y otras piedras preciosas. En sus magníficas puertas, cuatro enormes e imponentes Elfas con trajes de guerreras custodiaban la entrada. El trono donde se hallaba sentada la sublime Reina estaba rodeada de las siete sabias Elfas. Describir la perfección de este ser, era para contemplarla eternamente. Su belleza sobrepasaba a la de todas las Elfas e incluso a las mortales de Aradia de todos los tiempos, a excepción de “Bryinhildr” la bella mortal que con su encanto, fuerza y hermosura enamoró a Luciel. Ella era alta de estatura, hermosa de semblante con unos ojos color amarillos, estaba vestida de rojo y sus cabellos eran plateados largos y brillantes; no había ningún signo de vejez en ella, su mirada era muy penetrante y profunda. Su nombre, “Elentari”, la gloriosa guerrera de antaño que batalló muchos combates en otra Galaxia llamada la Vía Láctea. Fueron colosales guerras en aquella época que al final tuvo que buscar un hogar en sus afueras, ella junto con su séquito real había hecho un largo viaje, atravesando el plasma intergaláctico, formado por el flujo del viento estelar proveniente de las galaxias. Ella tomó el riesgo y llegó a esta la que era mi antigua Galaxia, Andrómeda. Su llegada fue paralelamente con la creación de Luciel. Elentari con el poder de establecer esferas planetarias, formó cinco mundos y los bautizó como Arcoluz en honor a su antigua morada en la Vía Láctea. Su reino desde aquel entonces hasta la actualidad gobierna la paz y la armonía. Sin embargo en una visión-sueño de la Reina, un ser desconocido dibujó una imagen en una tablilla con estilo, y dejó la tablilla grabada junto al lecho de Elentari; y cuando se desvaneció la imagen, la visión-sueño terminó, y Elentari despertó con un estremecimiento. Elentari se quedó durante un rato en su lecho, reflexionando con asombro sobre la visión-sueño: ¿Cuál es el significado de esto, qué presagio augura? Después, cuando se levantó del lecho, he ahí que estaba la tablilla; ¡lo que en una simple visión-sueño había visto estaba ahora materialmente junto a la cama! Con manos temblorosas, la Reina de las Elfas tomó la tablilla, sobre la tablilla vio un punto luminoso que lo abarcaba todo, luego un punto pequeño color n***o empezó a crecer y crecer hasta sobrepasar al punto luminoso. Hasta que una luz proveniente de Arcoluz ayudó al punto luminoso que estaba siendo consumida por el punto n***o. Una palabra al final de la tablilla deletreaba: “LUCIEL NECESITA TU AYUDA”. Elentari sabía de Luciel pero ella se mantenía a distancia cuidando sus territorios donde tenía completa potestad. Ella reflexionó por un tiempo y decidió dejar a un lado la visión-sueño y seguir reinando en completa paz en toda Arcoluz. Más un anciano con una túnica blanca y café y con su larga barba blanca se haría presente en su Reino, él era el vidente Ariel acudiendo a la ayuda de la poderosa Reina. Él llegó para hablar con la Reina y las elfas no le daban paso hasta que él les describió todo su pasado, presente y porvenir para que crean en él. Las elfas asombradas con su gran conocimiento, le dieron paso y él se dirigió al palacio de la Reina. -¡Ave Reina de la Elfas! Dijo el vidente. -¿Quién eres buen señor? -Soy Ariel el profeta de los Vendor y aliado del Rey Luciel. Cuando ella escuchó aquel nombre supo que era el mismo que vio en el final de la tablilla. -He escuchado su nombre en una extraña visión que tuve recientemente. -Es por eso que he venido a tu presencia, gran Reina. Necesitamos tu ayuda para vencer a una gran oscuridad que está tomando fuerza gradualmente sobre la Galaxia entera. -Si tú no ayudas en detenerlos, ellos vendrán a tus reinos y los devastarán al igual que piensan hacer con los mundos celestiales y terrenales donde rige el Rey de los dioses Luciel. -Pensé que al escapar de otra galaxia me iba a liberar de la maldad. -No Reina, la maldad fue esparcida por algunas de las galaxias en el Universo entero, sino la enfrentamos nadie habrá quien la podrá detener. -No huyas más que si vas a otra galaxia algo nuevo se te presentará, es mejor confrontar al mal y destruirlo. Las palabras sabias del anciano convencieron a la Reina de las elfas y ella decidió acompañarlo con una buena parte de su ejército y naves espaciales al Reino celestial. Luciel que una vez más perdía las esperanzas de vencer a las Criaturas de las Tinieblas por la pérdida de Mordor al lado oscuro, se refugiaba en su soledad sin saber el destino que le iba a esperar. De pronto el sonido de muchas trompetas sonaron a las afueras de su Reino, cuando él salió a ver lo que sucedía, una multitud de naves y miles de miles de elfas abarcaban todo el lugar. De una de las naves nodrizas salió su gran amigo Ariel y junto a él la Reina de las Elfas Elentari. -Amigo mío, vengo a traerte a un nuevo aliado que defenderá todos los reinos, ella es la Reina Elentari, la señora de las elfas de los mundos de Arcoluz. -Siempre estás en el justo momento cuando desfallezco. -Para eso están tus amigos, Luciel. -Sé quién eres Luciel, dijo Elentari. -Yo también se de tus mundos señora de las elfas, más nunca interferí en tus dominios debido a que mis reinos gobernaban en paz hasta que una oscuridad amenazó mi creación. -Lo sé Luciel y es por eso que he venido junto con tu fiel amigo Ariel para brindarte mi apoyo. -Todo esto me sorprende pero aceptaré tu ayuda con mucha gratitud. La alianza daría comienzo y Elentari donaría miles de naves y cientos de miles de elfas guerreras para custodiar toda la creación del Rey. La balanza en la Galaxia se pondría equilibrada, por un lado eran Luciel, Lúthien, Elentari, Ariel, Gondor, Bryinhildr, los dragones celestiales, las grandes águilas y los ejércitos de elfos y elfas. Y por otro lado Azatoth, Yog-Sothoth, Shub-Niggurath, Nazgul, Mordor, Therion, las legiones repugnantes de los dioses/demonios del caos y los ejércitos de las sombras. Acaba la alianza Elentari regresaría a su Reino, mientras Ariel permanecería al lado de su amigo. Ambos dialogaron por un tiempo y Luciel le agradecía infinitamente la ayuda incondicional de su amigo. En su gran sabiduría y su conocimiento del TODO, le revelaría una verdad que después de algunos milenios se haría realidad, la muerte de Ariel. Más él sabía que la muerte no existe, que solo es un paso para escalar a dimensiones superiores y que Ariel cumpliendo toda su misión, regresaría al Absoluto para gozar de la alegría, la paz, el amor y la bondad como fue en el no principio cuando TODOS ERAN UNO SOLO Y EL MISMO. Luciel entendía todo lo que Ariel le interpretaba, era el dios de dioses. Aradia año 700 Elentari visitaría de nuevo a Luciel, esta vez era para conocer acerca de las dos grandes guerras que se dieron. Luciel solo le resumió que en la primera batalla tuvo que activar su mortífera arma “LELIAL” para retroceder a las tinieblas. Y en la segunda por la intervención de una diosa, ellos alcanzaron la victoria. Otra pregunta hizo la Reina. -¿Tienes familia? ¿Hijos? -Mi esposa es Bryinhildr y tengo un hijo con ella, se llama Gondor. -¿Es una mortal tu esposa? -Lo es -Debe ser alguien más que mi dignidad para que el Rey de los dioses la haya escogido. - Ella no es más que tu dignidad y grandeza pero su corazón es puro como el AMOR INFINITO. -¿Y tu hijo? -Gondor es su nombre, es un gran guerrero y héroe de guerra, fue un gran gladiador en la segunda gran batalla con las Criaturas de las Tinieblas. -Veo que te sientes muy orgulloso de tu hijo. -¡Cómo no voy a sentirme orgulloso si ha defendido al reino y a Aradia con todo su ser! -Hablas muy bien de tu hijo, espero algún día pueda conocerlo. Mordor agonizaba de dolor, sus gritos se escuchaban en todo el palacio. Nazgul me llamó a su presencia para ir a Azatoth e informarle que iba a ir con su hijo para que le quitara esa gran pena que tenía. Yo fui a Azatoth y el dios/demonio dio la autorización para que Nazgul viniera con Mordor. Ellos llegaron y Azatoth subió de las profundidades del abismo, él vio a Mordor con su rostro lleno de lágrimas. Eso le enfurecía al dios/demonio, él carecía de emociones y sentimientos pero porque Mordor era un gran tesoro para las tinieblas, un hechizo lanzaría. Azatoth abrió sus fauces y sopló en el rostro de Mordor y una neblina gris cubrió toda su cara. Los ojos de él se tornaron rojos y en su corazón se extinguió toda Luz que aún había en él. El hijo de Nazgul se acababa de convertir en una Criatura de las Tinieblas, la bondad y el amor de él dejaron de existir, ahora solo habitaría maldad y odio, un odio terrible hacia Luciel porque estaba convencido que él tuvo la culpa de la pérdida de su amada esposa y de su pequeño hijo que llevaba en su vientre. -Hijo de Nazgul, ¿Sigues triste por la mortal y su retoño? Dijo Azatoth. -No Señor, todo dolor desapareció, siento un gran poder oscuro que recorre por todo mi ser. -Bien muy bien, mi nuevo aprendiz. -Señor siento una gran ira en contra de Luciel, quiero destruirlo. -Nazgul ve y acaba con Luciel, yo junto con Yog-Sothoth y Shub-Niggurath adiestraremos a tu hijo para volverlo uno con nosotros. -Iré por mi hermano y juro que lo destruiré. Mientras las Criaturas de las Tinieblas entrenaban a Mordor en las artes oscuras, Lord Nazgul se alistaría con todo su poder para ir a enfrentar a su hermano en el duelo más grande que se daría después de la gran batalla que tuvo Azatoth con Luciel. Un mensaje llegaría a los oídos de Luciel, este mensaje decía: -“Luciel, te espero en el borde del agujero n***o situado en el centro de la Galaxia para que te enfrentes conmigo, Lord Nazgul”.  
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