Lord Nazgul se enteraría que su hijo se había desposado con una mortal, esto lo molestaba debido a su inmenso orgullo, no podía tolerar tal acto de humillación, si él se creía aún más eminente y glorioso que su propio hermano Luciel ¿cómo iba a consentir que Mordor llevando sus genes se una con un ser hecho del polvo de la tierra?
-¡Cómo es posible que mi hijo siendo un gran dios se haya desposado con una mísera criatura creada por Luciel!
-Esto hierve mi oscura alma, algo tengo que hacer para que él se una a mi causa.
Un macabro plan realizaría para quitar la vida a la esposa de su hijo. Nazgul de cualquier manera quería a Mordor a su diestra, sabía de su terrible poder y por lo tanto quería manipularlo a su manera.
Después de la boda, Nicol fue bendecida con una preciosa cabaña cerca de los valles de Norfer, todos los días ella salía corriendo para recibirlo con un gran abrazo y un beso en la boca, Mordor que era de gran parecer vestía totalmente de blanco, él la miraba a sus ojos color violeta y le expresaba cuanto la amaba.
Una hermosa noticia le tenía preparado a Mordor, Nicol esperaba un bebé, cuando ella le dio la buena nueva de sus mejillas corrían lágrimas de alegría.
-Mi amor, mírame a los ojos y toca mi vientre.
-¿Lo sientes?
-Si Nicol, algo se mueve en tu vientre.
-Es nuestro hijo mi amor.
-Cada día me haces más feliz Nicol, ahora vamos a tener un hijo fruto de nuestro amor, TE AMO NICOL.
-YO TE AMO MÁS MI AMOR.
-¿Por qué lloras Mordor?
-Siento en mi interior una emoción desconocida y me hace que corran mis lágrimas.
Luciel desde el Gran Trono Blanco haría un llamado de suma urgencia a Mordor, la urgencia se debía a que le acompañara a las fronteras de la constelación del Caos para formar una base de guerra en una de las estrellas oscuras que se encuentran cerca.
Mordor con toda la alegría que sentía en esos momentos, fue gustosamente para ser parte de los planes del Rey. Ese día justo cuando él recibió la más grande noticia a cerca del embarazo de su esposa, sería la última vez que vería a su amada.
Mordor llegó al Reino celestial y se dirigió con Luciel y un pequeño grupo de dragones y águilas a uno de estrellas inhabitadas cerca del Caos. Él no tenía idea de la desgracia que estaba a punto de ocurrir, Nazgul había pactado con Therion para que le enviara dos inmensos dragones negros de los más furiosos al mundo de Aradia y se pueda consumir el crimen.
Unos instantes después, mientras Nicol como de costumbre iba a recoger fresas y frambuesas para hacer un delicioso pastel, observó en el firmamento que un umbral gigante color n***o se iba expandiendo más y más hasta que dos dragones negros hicieron su presencia, ambos se acercaron a Nicol mientras ella corría despavoridamente para esconderse en una de las peñas de la montaña.
Pero no fue suficiente su huida y los dragones arrojaron mucho fuego y en cuestión de segundos quitaron la vida a Nicol. Y así como asomaron sin que nadie se diera cuenta, volvieron al umbral para regresar a la presencia de Lord Nazgul.
-Nazgul hemos asesinado a la esposa de tu hijo, ella quedó completamente calcinada.
-Muy bien sirvientes, el próximo paso que voy a dar será esperar que mi hijo llegue a un estado profundo de depresión, se envuelva en la locura y cuando esté a punto de autodestruirse, yo lo salvaré y le atraeré a mis dominios.
-Con mi hijo a mi diestra seremos mucho más poderosos y en este nuevo intento, derrocaremos a mi hermano y me adueñaré de la Galaxia entera.
-Therion en cuestión de poco tiempo tendremos un nuevo aliado y nuestra fuerzas del mal se harán más poderosas, mi hijo Mordor es uno de los dioses más poderosos del Reino celestial.
Un fuego siniestro se prendió en el Señor Oscuro, sus ojos se tornaron rojos candentes y una neblina negra lo envolvió.
El mal surgiría nuevamente y Nazgul a su debido tiempo buscaría a su hermano para confrontarlo en un duelo mano a mano, se sentía seguro que iba a derrotarlo.
Base militar, estrella oscura
Luciel y Mordor acabaron de edificar una base de guerra en una pequeña estrella oscura, todo iba conforme a los planes del Rey. Acabando la construcción dejaron a un grupo élite de elfos y unos cuantos dragones para que monitorearan toda el área.
Esta base militar sería un punto estratégico para realizar movimientos tácticos y militares además de una base espía. Desde aquí se podría observar de lejos los movimientos de las legiones de Nazgul y así poder estar prevenidos. Todo movimiento extraño de parte del enemigo sería reportado por los Elfos al Reino celestial. Luciel quería estar al tanto de todo y no dar oportunidad alguna para que su hermano no lo sorprenda en un ataque inesperado.
Una vez que todo quedó en orden, Mordor después de despedirse de Luciel fue a ver a su amada esposa en Aradia, cuando llegó vio la cabaña llena de fuego y todo en cenizas. Su rostro palideció y gritó con todo su ser el nombre de su esposa.
-¡NICOL!, ¡NICOL!, ¡NICOL!, ¿Dónde estás amada mía?
Mordor grito horas de horas y la buscaba por todas partes hasta que fue a una de las peñas de la montaña y vio a una mujer calcinada tendida en el suelo. Era Nicol, milagrosamente seguía con vida pero solo era para esperar a su amado para despedirse y decirle que siempre lo amará.
Mordor con las lágrimas en los ojos puso a su amada entre sus hombros.
-¿Qué pasó mi amor?
-Unos dragones me atacaron vida mía pero eso no importa, te esperaba para morir entre tus brazos y decirte que siempre te amaré y que en una nueva vida nos volveremos a ver y esa vez será para siempre. El mal jamás podrá separar un amor tan puro que nos hemos compartido.
-¡No te vayas mi amor!, ¡no te vayas!
Nicol mirando con sus ojos violetas a los ojos de Mordor espiró. En ese momento muchos recuerdos vinieron a su mente, la mirada de pureza de Nicol, sus ojos violetas, su hermosura angelical, su amor infinito y aquellas noches de intensa pasión, le destrozaban el alma.
No podía entender como un ser tan lleno de bondad, amor, pureza y luz fuera asesinada de esa manera, eso lo volvería loco de rabia y dolor.
Toda Aradia supo de la noticia, también en el Reino Celestial. Un cortejo fúnebre iba por las calles de la ciudad y del bosque donde moraba la bella Nicole, las condolencias de Luciel, Gondor, su madre y de todos los conocidos de ella llegaron a sus familiares y especialmente a Mordor.
Mordor iba con cuatro cirios encendidos que hacían guardia a un ataúd Y en él se encuentra tendido el c*****r de su amor ¡Ay!, qué velorio tan frío, qué soledad y dolor. Solo están los cuatro cirios también de luto vestidos igual que su corazón. Como sombra vagará y será su maldición que nadie pueda quererla igual que él la quiso, no se mata impunemente y el cruel destino mató a su amor. A través de la montaña Mordor va cargando su ataúd y regando con su llanto una tumba y una cruz. Pasaron algunas semanas y Mordor seguía recostado en la tumba de su “ETERNA ALMA GEMELA”, no paraba de llorar.
Él no aguantaría más y en un arranque de furia sus ojos se pusieron negros, su rostro cambió terroríficamente, él salió con su capa color blanco para dirigirse a uno de los agujeros negros para acabar con su existencia y ser desintegrado completamente para ir a la dimensión de la No-existencia.
Unos segundos antes de su autodestrucción Nazgul su padre se haría presente. El engaño y la traición del que desde ahora sería llamado "el Maligno", resultó mejor de lo que se esperaba.
-¡Hijo mío! no te autodestruyas, soy tu padre Nazgul que he venido a que no termines siendo aniquilado en la No-existencia, únete a mi causa y te diré que tengo las razones suficientes para que dejes de servir a Luciel y seas mi mano derecha.
-¿Padre?, ¿Qué haces aquí?
-He visto tu dolor y por culpa de mi hermano Luciel que por su miedo a que su Reino llegue a su fin, vino a instalar una base espía cerca de nuestras fronteras.
-Su miedo hizo que te llevara a ti, el dios más poderoso después de mí para que le acompañaras en cumplir con sus planes.
-“Él tiene la culpa de tu desgracia en la muerte de tu adorada esposa”. Pensando egoístamente en sí mismo descuidó la guarda de su amado mundo de Aradia y tu Nicol fue la primera en pagar las consecuencias.
-¡Únete a mí y venguemos tu dolor!
Mordor en su confusión interna y guardando silencio por unos momentos, cedió a la invitación de su padre y ambos unirían fuerzas. Nazgul ahora más que nunca se sentía indestructible, su hijo a su diestra se encontraba. Ahora el mal tendría un nuevo aliado y los Reinos celestiales y los mundos terrenales correrían peligro como nunca había sucedido, ni siquiera en las dos grandes batallas cósmicas que se dieron hace décadas atrás.
Sin embargo un nuevo aliado tendría Luciel, “Elentari” la Reina de los mundos de Arcoluz.