Después de la unión envidiable de aquellos dos seres de Luz, voy a relatar la historia trágica de Mordor y su amada Nicol, este sería el motivo por el cual el hijo de Nazgul se uniría a las sombras.
La bella y cándida Nicol iba caminando por la ruta de siempre para ir por algunas fresas y otros frutos que la madre tierra ofrecía, llegando con su canasta recogía las fresas hasta que otra mujer se acercó al lugar, era Bryinhildr que también iba por fresas frescas y unas cuantas bellotas. Las dos se saludaron y una gran amistad daría comienzo.
Ambas eran muy hermosas y amables, se ayudaban mutuamente y Nicol invitó a Bryinhildr a su casa para que probara sus deliciosos pasteles de fresa y frambuesa.
Ella aceptó gustosamente y Bryinhildr hablaba de las grandes batallas que tuvieron con unos dragones y otros seres malignos.
La familia de Nicol quedaba asombrada al escuchar las historias de la gran guerrera y de su hijo Gondor.
Pasaron unos días y Bryinhildr invitaría también a Nicol y su familia a su cabaña que quedaba a un poco distancia de su hogar.
Ellos fueron y Bryinhildr les recibió con los brazos abiertos, todos se sentaron en la mesa y una gran banquete se sirvieron; pollo ahumado, salmón al horno, mariscos de todo tipo, acompañado de una variedad de frutas como uvas, fresas, frutillas entre otras delicias más. ¡Claro!, la buena cerveza daba el toque maestro al gran banquete.
Mientras todos se servían, Gondor en el Reino celestial se hallaba dialogando con Mordor, ambos decidieron entrenar fuertemente para hacerse más poderosos y ser los principales guardines del Luciel.
-Primo Gondor, debemos entrenar fuertemente para cuidar de tu padre, no sabemos en qué momento mi padre Nazgul y Therion volverán a a****r nuestro Reino.
-Así es Mordor, tenemos que estar preparados y ser grandes guerreros en defensa de nuestro pueblo.
-A propósito Gondor, deseo conocer a la legendaria Bryinhildr quien se enfrentó a uno de los dragones negros de Therion y lo decapitó.
-Sé que es tu madre y admiro mucho se valentía, deseo que ella también pueda entrenar junto a nosotros y ser un gran equipo.
-Claro Mordor, si deseas vamos en este momento a la morada de mi madre.
Gondor y Mordor descendieron a Aradia para ir a la cabaña de Bryinhildr, cuando llegaron Gondor golpeó la puerta y su madre salió a ver.
-Madre mía he venido para contarte una buena noticia.
-Dime Gondor, ¿Qué buenas nuevas me traéis?
-He traído a Mordor, juntos hemos estado entrenando duramente para ser poderosos adversarios de las Criaturas de las Tinieblas. Y es nuestro deseo que tú te unas a nosotros y formemos una alianza.
Bryinhildr estuvo totalmente de acuerdo pero sin antes hacerles pasar al banquete que se celebraba.
Todos los presentes vieron entrar a un dios y un semidiós, no dudaron en postrarse ante ellos incluyendo Nicol, más Mordor cogió de su mano para levantarla y decirle que no era necesario.
Cuando Mordor vio el rostro de Nicol, sus ojos azules brillaron y quedaron prendados de los ojos violetas de la joven adolescente.
Fue la primera vez que el hijo de Nazgul sentía amor por una mujer. Ella tuvo el mismo sentimiento y por unos momentos se miraron fijamente a los ojos. Este era el reconocimiento de las almas gemelas, la misma historia de Bryinhildr y Luciel, de Lúthien y Mordor y ahora ocurría con Nicol y Mordor.
Todos los presentes observaron la llama de amor que se prendió en ellos dos, Mordor no tardaría en mostrar su bondad y amabilidad a la que sería su futura esposa, lamentablemente solo sería por un tiempo corto.
La familia de Nicol bebía cerveza con las divinidades y todo era un ambiente ameno, para poner más dulce la velada, Bryinhildr cantaba como las diosas del Abgal. “Que hermoso era mirar a los dioses, semidioses y humanos unidos en armonía como UNO solo”.
Bryinhildr cambió el tono de su canto e hizo que todos bailaran, cuando la familia de Nicol degustaba del baile, Mordor pidió al padre de Nicol permiso para bailar con su preciosa hija, él cedió gustosamente y se deleitaba en verle a su hija tan feliz con el que sería desde hoy y para siempre el gran amor de su vida.
Él la miraba a los ojos y ella le sonreía, por unos momentos Mordor olvidada la gran pena que la causó todo el mal que su padre había ocasionado por pretender la soberanía absoluta.
Fueron algunas veladas que toda la familia disfrutaba, también lo hacían en la cabaña de Nicol. Una de aquellas noches Mordor invitó a Nicol a dar un pequeño paseo por el bosque.
En las afueras de la cabaña ellos pasaban momentos llenos de felicidad ya que se está rodeado de la naturaleza, montañas increíbles, un lago de agua azul como el cielo, se pueden apreciar plantas de distinta clase y unas flores de bellos colores.
Allí solo se escucha el cantar de los pájaros, se ven lindas mariposas y en aquella noche, en el cielo unas espectaculares estrellas alumbraban desde lo más alto todo el panorama. Las dos lunas reflejaban un color celeste. Era una noche ideal para que Mordor declarase sus sentimientos a la joven doncella.
Después de una pequeña caminata, Mordor cogió delicadamente las manos de Nicol, ella se sonrojó mientras besaba sus delicadas manos.
-He esperado desde tiempos inmemorables saber que es el amor y ahora lo he descubierto contigo mi pequeña doncella.
-¿Es en serio lo que me dices?, eres un dios y yo apenas una mortal que vive con su familia en medio del bosque.
-Tú en cambio vives en medio de los más altos dioses y tu residencia debe ser digna de una deidad como tú.
-Nicol, desde la primera vez que te vi, tus ojos violetas me envolvieron en la locura del amor, mi corazón vibraba como cuando las estrellas fueron creadas y todo palpitaba al unísono.
-Me he enamorado de ti, ¿A caso no ves como he descendido a Aradia todo este tiempo por causa tuya?, eres muy importante para mí y eso quiero que lo sepas.
-Eres bien dulce Mordor, estas conquistado mi corazón para que solo te pertenezca a ti.
-Ese es el anhelo de mi corazón mi bella doncella. Quiero amarte para siempre, formar un hogar contigo aquí en el bosque y tener muchos hijos que nos rodeen mientras juntos les preparamos la cena.
-¿Y tus labores como un dios?, ¡no puedes dejarlos por mi causa!
-Eso es verdad mi querida, tengo que defender a nuestro Reino de unos seres que no son buenos y tristemente mi padre se unió a ellos.
-¿Tu padre?
-Si mi padre, el gran dios Nazgul, el más grandioso después del Rey de los dioses Luciel.
-Es una larga historia pero ya tendremos tiempo para contarte, lo que ahora quiero es disfrutar estos momentos a solas contigo. ¿Te sientes bien conmigo amor?
-Me siento bien contigo Mordor, protegida y muy amada.
Ellos se enamoraron y al igual que Lúthien y Gondor contrajeron matrimonio. La celebración se dio y fue el mismo Luciel quien les había dado la bendición para desposarlos.
Nicol y Mordor no se verán el uno al otro por unas dos semanas antes de la boda.
Cuando llegó el día esperado, antes de iniciarse el Sagrado Matrimonio, los novios saludaban a los invitados por separado. En ese momento, además, la madre de la prometida y Gondor como él allegado más cercano del prometido, rompieron un cuarzo, con el fin de mostrar la seriedad del compromiso.
A continuación vino la bajada del velo. En este momento, Mordor, acompañado por algunos dioses y semidioses, se acercó hasta donde estaba sentada su novia Nicol y bajó el velo sobre su rostro. Esto simboliza que el amor es más profundo que la belleza física, y que el alma y el carácter son lo supremo y fundamental.
El “velo” en Aradia significa pureza, mientras que “la bajada del velo” indica, además, el compromiso del novio de cuidar con toda su vida la pureza y virtud de la novia.
La boda tomó comienzo bajo una cortina nupcial, que estaba sujeto por cuatro pilares de madera y telas, el cielo brillaba con un color especial, perfecto para aquel día.
Luciel invitó al Mordor a que se uniera a él, a continuación, Gondor y los familiares más cercanos y, en último lugar, a Nicol. Ella estaba a pocos metros de la cortina nupcial esperando a que Mordor, en gesto protector, la conduzca bajo la cortina. Ella se hallaba a la derecha de él, lucía un vestido de novia sencillo en color blanco. Mordor llevaba puesto un traje blanco y celeste.
Una vez que los novios unidos se encontraban, Luciel los bendijo y los unió en Sagrado Matrimonio.
La fiesta duró varias semanas, mucha comida, bebida, cerveza y lo mejor de las frutas del campo, contentaban a todos los presentes. Eran días dorados en Aradia pero esto no dudaría por mucho tiempo.