Lúthien rompe con la ley

1809 Words
Therion mandó a llamar a Phantom para que crease a aquella nueva r**a que sería la más poderosa de la oscuridad y posiblemente de la galaxia entera. El dragón conocía la debilidad del mago y esta era la codicia por el poder, que al igual que Nazgul se corrompió en la oscuridad por estar en las alturas. Therion asignaría a Phantom como el caudillo máximo de la r**a de los draconianos y el principal jefe de los dragones negros solo después de él. Además que lo halagaría para convencer completamente al mago y lo tenga seguro a su lado. -Phantom te he citado porque conozco de tus grandes habilidades para crear. He visto como creaste a los Trolls, los Trolls-mor, los reptilianos y otras más. -Así es Therion, por órdenes de Azatoth, Nazgul y Mordor he creado a todos esos ejércitos con el fin de vencer a los poderes celestiales. -Admiro tu sabiduría y poder Phantom, por eso deseo que me construyas un ejército para mí, que sean una mezcla de la b********d de los Trolls, la astucia de los reptilianos y con parte de mis genes. -Que sean el ejército más poderoso de toda la galaxia. Phantom se quedó pensando por unos momentos y le respondió: -Gran Dragón, ¿para qué deseas tener un ejército de tales envergaduras? Therion astutamente manipularía al mago. -Este ejército será de reserva en caso que se los requiera. Recuerda Phantom que tres veces que intentamos destruir a nuestros enemigos, ellos siempre salieron venciendo a último momento, es por eso que con este nuevo ejército les daríamos el golpe final y no puedan levantarse más. Phantom veía lógico la propuesta de Therion de crear a los draconianos, así que accedió a la petición y enseguida procedería a crearlos. Finalmente Therion lo halagó poniéndole por encima de todos sus dragones y nombrándolo como el caudillo de los draconianos. Desde las zonas más pantanosas del Reino de Therion, Phantom inició la creación, cogiendo genes de Trolls para mezclarlos con los genes reptilianos y del dragón, formó al primer prototipo draconiano, este era de nueve metros de alto, medio dragón y medio humano, esta clase de guerrero es de color rojizo, con cola cuernos y alas y extremadamente arrogante y solitario. Con una fuerza dos veces mayor que un Trolls, con un grado mayor de astucia que los reptilianos y con los genes siniestros de Therion. El mago n***o lo llevó a la presencia de dragón. Este esperaba ansiosamente al draconiano. Cuando lo vio quedó asombrado y una risa macabra se escuchó. -Muy bien muy bien Phantom, veo que la criatura que has traído es fuerte, brutal y lleva mucho de mi imagen. -Lo hice tal como me lo dijiste Therion, ¿cuantos draconianos deseas tener? -Quiero un ejército de 40.000. -¡Es demasiado crear un ejército de tales magnitudes!, es suficiente tener unos 6.000 o a lo mucho 10.000. El dragón manipuló nuevamente al mago diciéndole: que era necesario tener ese gran ejército por la única razón de mantener el poder junto con Nazgul una vez que llegasen a conquistar la galaxia entera. Insinuándole también que él sería el mayor de todos en rango y poder incluso más que Mordor. Como la codicia del mago por el poder era semejante a la de Lord Nazgul, no pensó dos veces y accedió a las peticiones del dragón. Aradia año 637 Un año tardó Phantom en tener a los 40.000 draconianos, él los dividió por jerarquías, cuatro generales, ocho capitanes y cuarenta sargentos. Él llevó a los generales a Therion que se los diferenciaba de los demás draconianos por su altura, tener unas alas de dragón más grandes y unos cuernos bastante anchos. Cuando él los llevó, el dragón quiso ver a todo su ejército y saliendo de su morada miró un mar de estas criaturas copando todo el lugar, y docenas de sus dragones negros volando. Con esto se aseguraba que Nazgul no intentara traicionarlo después de derrocar a Azatoth. Para que nadie sospechara de sus intenciones, mandó a llamar a Nazgul y Mordor para que conocieran a esta formidable y prácticamente invencible r**a. Therion los convencería que este inmenso ejército serviría para vencer a Azatoth a su debido tiempo y también para tenerlos como reserva en la guerra final en contra de Luciel y sus aliados. Los Señores Oscuros llegaron con otros semidioses mensajeros a las zonas pantanosas del Reino de Therion, desde lejos observamos a estos seres extraños que eran por miles de miles, superando en número a más de las mitad de los ejércitos de Nazgul. Therion percatándose de la llegada de sus aliados, salió a recibirlos junto con Phantom para hablar a cerca de estos nuevos guerreros. Un nuevo concilio en la clandestinidad se daría, con el fin de tener los arreglos finales para el ataque a Azatoth. Era por esta razón que Therion convenció a Nazgul de haber creado a los draconianos. Lord Nazgul decretó una nueva invasión a Aradia, esta sería la primera vez que yo estuviera en el campo de batalla. Muchas naves fueron construidas para que abordasen los pilotos de Phantom. Todos emprendimos viaje al mundo amado por Luciel, esta vez no podíamos abrir el portal interdimensional debido a que el planeta estaba cubierto por un campo de protección. Una parte de los draconianos serían llevados a la guerra. Nada ni nadie podrían detenernos, al fin conquistaríamos Aradia y todos los mundos creados por Luciel. Poco a poco nos acercamos al planeta, destruimos el campo de protección y las alarmas sonaron en Aradia, la conmoción creada por el aterrizaje de las naves resonaba y se levantó el suelo. Algunos de los elfos guerreros comenzaron a perseguir a los reptilianos. Todos los pueblos de los alrededores del valle de Torfer iban a sufrir los rayos de los cielos. La soberbia de los hijos de Therion no tenía límites y era probable que les costase caro a los humanos. Teníamos que retirarnos lo más pronto posible de los pueblos ya devastados para ir a las grandes ciudades, aquí el enemigo se estaba moviendo en un terreno reducido. El ejército de Gondor dejó las naves y se puso en movimiento. La tierra temblaba bajo sus pies. Innumerables banderas de nuestros adversarios comenzaron a flotar en la distancia. Cuando vi a los soldados en la terrible acción, supe que esta batalla no nos dejaría ningún respiro. Varios miles de arqueros abandonaron sus trincheras para llegar a nuestros Trolls. A pesar de la fuerza de los Trolls, el choque de los blindajes de los hombres comenzó a resonar en la distancia detrás de nosotros. El choque fue terrible. La retaguardia de los Trolls-mor inmóviles en sus filas, el enemigo estaba esperando en silencio, con pistola de rayos en la mano. Algunos de nuestros soldados de las sombras, se desmaterializaron ante nuestros ojos para para regresar al Reino del Caos. Los gritos de nuestros adversarios se acercaron rápidamente dejándonos suponer que la vanguardia acababa de ser atrapada por las filas opuestas. Nuestra marcha por las distintas calles de la ciudad colonial se hizo con una ansiedad cada vez mayor. Afortunadamente, nos encontramos a forzado las presas de la ciudad. Gritos comenzaron a resonar en todas partes. Algunos civiles que se habían mantenido tranquilos comenzaron a correr en todas direcciones. Los gritos de angustia y el crujir de las armas se acercaban a nuestro grupo, anunciando que el ejército de Gondor había llegado a la ciudad para hacernos frente. La meteórica progresión adversa me revelaba que nuestros enemigos querían aprehender a los capitanes lo más pronto posible. Las llamas abrasaban las viviendas una a una. En unos instantes, estuvimos en el corazón del tumulto. No poseíamos ninguna arma, yo era el único que llevaba una espada; saqué mi cristal y desplegué su lámina incandescente que gritó con furia. Examinamos más de cerca a nuestros adversarios. Las elfas del mundo de Arcoluz atropellaban todo a su paso con mismo ardor. Los reptilianos ametrallaban al enemigo en todos los sentidos sin apuntar con precisión por el miedo que les revolvía el estómago. Las armas adversarias barrían por fuego a toda alma viva con una temible eficacia. Nos echamos a tierra. Leí en los ojos de algunos de los semidioses mensajeros un terror indescriptible. Sólo podíamos contar con nosotros mismos y con nuestros despiadados adversarios. Nunca nos imaginamos que la furia de los guerreros  de Aradia sería tal que nos estaban haciendo retroceder. Más los draconianos se hicieron presente llegando en una nave nodriza, miles de miles de ellos tocaron tierra y ante el terror de los humanos y elfos ellos arrasaron con todos, Gondor quedaría atrincherado con sus escuderos en uno de los edificios de ciudad Colonial. Nazgul sabía que Gondor atrapado estaba y dio órdenes para acelerar el ataque y matasen el hijo de Luciel. Los draconianos llegaron con sus generales, Gondor con gran valentía salió con sus arqueros para hacerles frente, por un momento la pelea se niveló, más no fue suficiente y Gondor cedía paulatinamente a los ataques draconianos y miraba que su fin estaba cerca. Cuando dos de los generales Draco cogieron a Gondor, lo llevaron a la nave nodriza para entregarlo a Nazgul, el hijo de Luciel con su rostro ensangrentado recordaba en su mente los momentos más hermosos que vivió con su padre, su madre y especialmente con Lúthien, unas lágrimas rodaban por sus mejillas. Uno de los generales Draco le dijo: -“Ha llegado tu final mediocre semidiós”. -El famoso hijo de Luciel está en nuestras manos y sin tener que esforzarnos mayormente. No pudiendo soportar más, Lúthien descendería de las altas dimensiones para salvar a su amado y toda Aradia. No le importaba si rompía con la ley de no interferencia, para ella todo su mundo era Gondor. Con la velocidad del rayo fue por Gondor arrebatándole de las manos de los generales Draco. Estos seres como eran muy arrogantes desafiaron a las gran diosa. -¿Qué quieres mujer con nosotros?, ¿vienes a salvar a este semidiós? Ellos se reían sin saber que se enfrentaban al ser más poderoso del Universo entero. Lúthien con una mirada segó a los generales y los hizo retroceder recogiendo a Gondor entre sus brazos para llevarlo a un lugar seguro, luego ella regresó y con sus inmensos poderes arrojó cientos de bolas de luces celestes a los ejércitos de Nazgul, al igual hizo con muchas de sus naves destruyéndolo todo, en los ojos de la gran diosa se veía furia, por último fue a los dos generales Draco que habían maltratado a Gondor. Estos generales le hicieron frente pero fue en vano, con unos potentes rayos gama los despedazó sin quedar rastro alguno de sus cuerpos. Nazgul no tomó en cuenta que Lúthien seguiría estropeando sus planes y que le resultaría difícil vencer si ella estaba presente.  
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