El poder de Lúthien

1830 Words
Las alarmas se encendieron en todas las ciudades y valles de Aradia, todos debían alistarse para un repentino ataque de sus enemigos. En el palacio Real los mejores de los hijos de los hombres que eran los encargados, avisaron a Gondor y su madre. Una pequeña comitiva de elfos fue a la cabaña donde podría hallarlos, cuando llegaron, uno de los elfos daría el informe de la m*****e. -Mi Lady, a unos niños los encontramos montados en un caballo en las afueras del valle de Norfer, uno de ellos antes de morir indicó que unos monstruos acabaron con la vida de sus padres, el otro niño no pudo darnos información debido a su corta edad. -Gondor ve y avisa a tu padre que nuevamente las hordas de Nazgul han atacado a nuestros ciudadanos. Dijo Elentari. Gondor en ese mismo momento viajaría al Reino de su padre para contarle de la trágica noticia. Luciel al escuchar lo acontecido, decidió enviar a algunas de sus águilas para que buscaran por todos los valles y bosques alejados de las grandes ciudades, las aldeas que habían sido devastadas por órdenes de Nazgul. Las águilas sobrevolaron por todos los sitios recónditos de Aradia, vieron que cinco pequeñas aldeas y dos grandes pueblos fueron arrasados por completo, todo lo que se miraba era muerte, silencio y vació. Los c*******s dispersados por todos lados, miles de hombres y mujeres triturados, cientos de niños y ancianos totalmente carbonizados. Era una escena realmente escalofriante ver aquel macabro espectáculo. Una vez más Aradia se vestía de luto, los funerales se llevaron a cabo. Luciel se encargaría de todo, le dolía mucho en su alma como su creación seguía padeciendo bajo los poderes de la oscuridad. Desde ahora en adelante, enviaría dos grandes águilas por cada pueblo y aldea, además una buena cantidad de soldados humanos y docenas de elfas guerreras. No podía tolerar más esta situación. La capital Aradia quedaría tres veces más resguardada al igual que las otras grandes ciudades. Gondor sería el encargado de todo, Aradia quedaría en sus manos. Aradia año 725 Azam tenía listo el mapa de todas las ciudades de Aradia incluida su capital. Esta vez también atacaría con Trolls-mor a diferencia de la primera vez que solo se valió de los Trolls. Tenía perfecto entendimiento que las grandes ciudades se hallaban completamente resguardadas. Pero no iría solo, también Phantom lo acompañaría con algunos dragones negros y retoños repugnantes de Shub-Niggurath. -General Phantom, Aradia tiene 4 grandes ciudades; su capital Aradia, ciudad Colonial, ciudad de Norbel y ciudad de Norfer, 10 aldeas y 5 pueblos. -En este mapa tengo todo planificado para aniquilar toda vida en Aradia. -Asam esta vez no irás solo, me aseguraré de que todo salga bien. -Dos veces nos sorprendieron nuestros enemigos y nos hicieron retroceder a última hora. -Esta vez no podemos fallar, tenemos que destruirlos a todos. -Phantom, Gondor y su madre son peligrosos, ¿Qué haremos para vencerlos? -Yo me encargaré de ellos Azam, llevaré conmigo algunos dragones negros y los amorfos retoños de Shub-Niggurath. El mal no descansa, no deja maquinar para hacer daño al inocente, al puro, al que ama lo bueno. Yo fui testigo de tanta infamia de estos malignos, lamentablemente no podía volver atrás, además que mi naturaleza ya estaba petrificada en el mal y si intentara huir ellos, me atraparían y aniquilarían. En el Reino del Abgal donde las diosas se dedicaban a crear galaxias, un Concilio entre las más poderosas de ellas se realizaría. Estas diosas son conocidas como las, «Diseñadoras de Vida». Estas divinidades son los guardianes de lugares claves en el Universo, y Emisarias de la «UNIDAD DEL TODO». Su papel es unificar las especies del Universo. Ellas han creado las diversas variedades de animales en muchos mundos de las diferentes galaxias existentes. Viven en el Abgal y muy pocas de ellas pueden entrar a los mundos hechos de materia. Tampoco interfieren en el desarrollo de razas en evolución. En cuanto a Aradia, las diosas Diseñadores de Vida parecen haberla dejado en manos de los mortales bajo el liderazgo de Luciel el Rey de los dioses. Esto no sería un abandono, sino más bien un retiro transitorio, porque hasta este día, las grandes diosas no han cesado de mantener el ojo vigilante sobre la creación de Luciel. A nivel humano, esto pareciera estar tomando demasiado tiempo, pero para las grandes diosas del Universo, esto no es nada. Ellas observan hoy más que nunca antes por los grandes conflictos que existen en la Galaxia de Andrómeda, y se comunican por medio de personas que contactan directa o telepáticamente. El Concilio daría comienzo, las tres grandes diosas se sentarían en medio del gran auditorio, junto a ellas estaría presente la más grande de las divinidades del Abgal, la sublime Lúthien caracterizada por llevar su vestido azabache con cientos de galaxias girando dentro de sí. Los temas a tratar fueron dos: Los conflictos existentes en dos galaxias vecinas, la Vía Láctea y Andrómeda y recordar la prohibición de las diosas de interferir en las razas en evolución. El primera tema se discutió, todas quedaron de acuerdo en permitir al mal seguir hasta el último, sabiendo que al final de los tiempos en cada una de las galaxias, el bien terminaría venciendo al mal y estas dos galaxias se elevarían a un nivel superior de evolución y podrían sumarse a conocer el Reino del Abgal. En cuanto al segundo tema, quedaba determinantemente prohibido que las divinidades femeninas se involucren o se incursionen en los problemas en los mundos en evolución. Quién lo haría, sería severamente sancionada. Las tres grandes diosas supieron de la interferencia de Lúthien cuando ayudó a Luciel en la batalla contra las Criaturas de las Tinieblas en las tenebrosas zonas de la constelación del Caos, y de haberse desposado con un semi-dios sin su consentimiento. Acabado el Concilio todas las diosas regresaron a sus labores cotidianas, solamente quedaron Lúthien y las tres grandes diosas. Ellas le advirtieron que aunque Lúthien fuera la diosa principal de Abgal, no podía abusar de su poder y cometer actos contrarios a las leyes sagradas como el de interferir en una guerra y casarse con un semidiós. Que si ella continuaba cometiendo estas faltas deliberadamente, sería destituida de su lugar. Lúthien lo comprendió y luego de las advertencias de las grandes diosas se dirigió a crear esferas, soles y sistemas estelares completos. Lúthien entraría a una nueva galaxia, esta era muy pequeña en comparación con Andrómeda, haciendo uso de su inmenso poder Una concentración masiva de gas y polvo interestelar creó con sus sublimes manos, una nube molecular que formó dio lugar el nacimiento de un Sol. Las bajas temperaturas provocaron que el gas se volviera cada vez más denso. Así, las partes más densas de la nube comenzaron a colapsar por su propia gravedad, formando una gran cantidad de objetos estelares jóvenes, están eran las proto-estrellas. La gravedad reunió mucho material en el centro de la nube y su temperatura y presión eran muy extremas, motivo por el que continuó colapsando. De esta manera, ella creó una estrella y un disco de acrecimiento a partir del cual se formaron seis planetas. La nube estaba tan densa y caliente que provocó una reacción de fusión nuclear. Así nació el Sol y aquel sistema estelar. Lúthien mientras creaba prodigiosamente, se paseaba dando vueltas y centellando miles de luces de colores, parecía una niña como cuando se alegra por realizar un dibujo o una pequeña maqueta. Después de que se formara el Sol, un enorme disco de material lo rodeó durante el nacimiento de las esferas. Así, a medida que el Sol se iba calentando el gas se evaporaba, dando muy poco tiempo a los planetas y lunas para recoger dicho gas. Las partículas más pequeñas se juntaron debido a la fuerza de la gravedad, convirtiéndose en partículas más grandes. El viento solar expulsó los elementos más ligeros como el helio y el hidrógeno de las regiones más cercanas, dejando únicamente materiales pesados y rocosos dando como resultado pequeños meteoritos y algunos asteroides. Lúthien a este sistema estelar lo bautizó con el nombre de “Gondor”, en honor a su amado esposo. Ella sonreía y mucha felicidad irradiaba de su incomparable rostro. ¡Qué inmenso poder tenía esta gran diosa!, solo comparado con Luciel y las tres grandes diosas del Abgal. Aradia año 726 El ataque previsto por Mordor se pondría en marcha, Azam con los más temibles Trolls-mor irían en la delantera, los demás Trolls quedarían a unos pasos tras de ellos. En tercera fila aguardarían los amorfos retoños de Shub-Niggurath. Y en última línea estaría Mordor esperando el momento oportuno para a****r con sus dragones. El inmenso portal interdimensional se abrió, todos entraron para que en cuestión de minutos llegasen a las tierras de Aradia. El primer franco de ataque iba dirigido al valle de Norfer y cuatro aldeas aledañas. Las fuerzas armadas de Norfer se percataron y salieron al encuentro, fue la primera vez que se topaban frente a frente con las terribles bestias de los Trolls-mor. La pelea se dio, miles de hombres y cientos de elfas se enfrentarían con los Trolls-mor. Las alarmas sonaron en todo el valle y enseguida las noticias llegaron a las otras ciudades. El brutal encuentro empezaría, los Trolls-mor con sus grandes martillos arrojaban lejos como plumas a los hombres, las elfas por su agilidad lograron montarse en el cuello de algunos de los Troll-mor, sacando sus dagas de plata los clavaban en del cerebro. Uno a uno caían al piso. La segunda fila de Trolls salió, estos eran miles lo suficiente para abatir a las elfas que aún quedaban con vida. Casi no quedaban elfas y desde el firmamento dos grandes águilas se abalanzaron en contra de los Trolls. Estos les alzaban con sus garras y los precipitaban a cientos de metros de altura hasta dejarlos caer. Eran demasiados Trolls para las dos águilas, ahora los amorfos retoños de Shub-Niggurath perforarían los muros de Torfer, sin embargo un fuerte toque de trompeta se escuchó, miles de elfos y hombres venían a toda marcha para evitar que esos seres amorfos entrasen a Torfer. Los retoños de los Shub-Niggurath lanzaban desde sus tentáculos un líquido fangoso que quemaban a los guerreros. Las elfas con grandes lanzas y arcos los contraatacaban. Era la hora de Mordor y sus dragones que esperaban en la última línea, todos fueron con gran furia y absolutamente todos los hombres y elfas fueron liquidados. Mordor juntamente con Azam entrarían victoriosos a la gran ciudad de Torfer, los Trolls-mor y Trolls, irían a las aldeas cercanas para saquear, incendiar y destruir. Una bandera negra con símbolos extraños fue colocada en la ciudad y las aldeas conquistadas. Los dragones negros se paseaban por todo el firmamento. Tocaba la hora de ir por la ciudad de Norbel para luego ir a Colonial y por último a la capital Aradia. El terror de Mordor llegaría a toda Aradia.
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